martes 1 de diciembre de 2009

Ay que joderse

Uno ha de haber pasado el suficiente hambre con las chicas como para conocer el mayor abanico de comportamientos posibles, para que pocas situaciones (una vez iniciado el trato directo) le puedan pillar desprevenido.

Y este es el caso. Resulta que el “secreto” por el cual las chicas nunca salen perdiendo, por mucho que se lo cuenten a sus diarios (o a su blog, encriptándolo tanto que solo lo entienden ellas), es por que tienen oculto un narcisismo (y perdón por repetir tanto esa palabra últimamente, pero tengo complejo de inferioridad y me lo tengo que quitar como sea) que ni ellas saben que lo tienen. Me explico, los chicos nunca tenemos derecho a rallarnos con ellas, se supone que ellas siempre hacen lo correcto, que no quieren hacer daño a nadie y basta con ponerte un pucherito en la cara, en la boca y enternecer el timbre de voz para que su mal quede impune.

Pero sin embargo, eres tú el culpable de herir los sentimientos de una chica y ya la has cagado. Solamente tienes posibilidades de redimirte si, en frío, la chica recapacita y se da cuenta de que la razón de su cabreo no compensaba la envergadura del mismo o si ha determinado que siente deseos por ti del tipo que sea, a no ser que la cagada sea muy gorda. Sentencie lo que sentencie una chica no hay Cristo que se lo quite de la cabeza, tanto para bien como para mal, pero ellas son las que tienen la última palabra. Todo lo que salga de ahí, tíos cabrones, babosos, carentes de romanticismo, tías feministas, tías que quieren probar el sexo lésbico porque están desengañadas (ojo, por esa razón, no por otras, ¿eh?) y toda esta… absurda indiosincrasia que la mayoría se empeña en decir que “es la sociedad la que tiene la culpa”, no es sino producto de prejuicios primero, y de apetito sentimental y/o carnal después. Me cabe el ligero consuelo de que somos los chicos los que más prejuicios nos hacemos, pero no me sirve. Las chicas se escudan en eso diciendo que los chicos no tenemos ni puta idea, bien. A partir de ahí cualquier condena está poco justificada y solo depende del miedo ciego.

Tampoco me vale el “ojalá me hubiese dado cuenta de esas cosas en la adolescencia”, pues las adolescentes se permiten el lujo de ser más materialistas si cabe. Cuanto más entiendo la psicología femenina, más ganas tengo de disfrutar de lo que surja maldita sea.

No haré una antología de mis fracasos amorosos, aunque cabe hacerse una idea dadas las ganas de desahogare que tengo. Lo siento si voy tan a machete últimamente, pero como buenos amigos ya tengo, mi otro colirio, mi panacea, mi emoción extra, mi vía de escape (expresión que hace tiempo que no utilizaba) es ésta, buscar compañía carnal, sentimental. Y a cuento de lo que decía en la entrada anterior, sé que tengo muchas insensateces en potencia de ser perpetradas, algunas me lo pensaré en frío y se quedarán en el tintero, otras, quizá las menos descabelladas, las llevaré a cabo. Pero algo que no pareció entender mucha gente, ni siquiera los aludidos, que, si hay gente que puede ser un modelo a seguir, un ejemplo, un ideal de gente que sabe lo que no quiere o al menos lo que no quiere… No voy a intentar pretender siquiera parecerme a algo que aun se me antoja inalcanzable, hablo no solo de locuras de ir a conocer gente o no, hablo de que lo de comprarme la PS3, que ha recibido críticas, no responde a ningún argumento racional, sino a que tengo ganas de tenerla et ya está. Lo único que puedo mesurar por ahora es qué impulsos son viables y cuales no, pero por ahora me centraré en cosas, lo menos descabelladas posible, que tenga ganas de hacer. Aquellas más osadas se quedarán para cuando pueda permitírmelas.

Lo único que sé seguro es que voy a probar formas de ocio lo más variadas entre sí para conocer gente lo más variada posible, pero conocerla. Que la Potra os acompañe. Ciao.

miércoles 25 de noviembre de 2009

The power zone (benditos años 90)

Iba a escribir por otros derroteros pero como me estoy demorando en exceso, el que iba a ser el hilo conductor de esta entrada, se quedará en algo más testimonial de lo que tenía pensado.

Ahondando en la que yo recuerdo como una de las épocas más felices de mi vida (de la que más recuerdos felices conservo), de una de las canciones de moda en esa época, allá por el 93, extraigo el título de esa entrada.

Escuchaba en un reportaje días atrás que las malas acciones se quedan más arraigadas en el cerebro que las buenas, y que, según ciertos estudios, hacen falta 4 malas acciones para compensar una buena, ¿no? Es por eso que tengo muchos recuerdos inconexos, pero baste mencionar que una de las últimas veces que bajé a Madrid, aproveché, bendito sea internet, para redimirme de, digamos, una espinita clavada de mi pre adolescencia: bajarme todos los recopilatorios de música “bakalao” (dance, para los que nacisteis a principios de los 90) que en su momento ni me pude comprar ni tuve alma caritativa que me los grabase. Bueno, muchos sí, pero los tengo en cintas de casete o en discos de vinilo, porque, CD’s, pocos. Fíjate como será la cosa que el primer lector de compact disc que tuvimos fue el del ordenador, que, además ser el único que teníamos y que mi padre usaba para trabajar (y yo para jugar, lo que se podía con un triste 486sx a 33 MHz cuando los pentium empezaban a aflorar…), estaba en la oficina, o sea, en la planta de abajo del chalet. Y el siguiente fue la PlayStation, así que…

Pues bueno, eso de bajarme todos esos recopilatorios sirvió para:

  1. Recordar que hubo un tiempo antes de que me sacaran del colegio privado en que, con mis pros y mis contras, yo era el puto amo
  2. Que mis gustos musicales y de cine no son más maduros porque decir que llevo viviendo en Rivas 8 años no es tiempo suficiente, si tenemos en cuenta de que he pasado rachas muy turbias como os he ido contando desde que llevo escribiendo el blog, no han dado de sí para que tenga la mente despejada para centrarme en cosas así. Y…
  3. Que las aguas han vuelto a su cauce, solo que a diferencia de cuando tenía 12 años, solo me queda un año para enderezar el entuerto que yo solo me he gestado durante tanto tiempo.

Partiendo de esa base, el lunes tomé una decisión que he comenzado a ejecutar hoy, aprovechando que tengo saliente de guardia (ahora os cuento, que tengo telita para contar…) y es la de, amén, autodisciplinarme a mí mismo. Miedo me da cuando echo de menos la Academia de Infantería, solo por el hecho de estar tan perezosamente acomodado a mis nuevas circunstancias. Otro aspecto sobre mí que yo mismo me había puesto en entredicho pese a tenerlo superado en apariencia, es a aceptarme como soy salvo en aquellas cosas en las que mi desidia, me afecte directamente (volviendo así a lo de la disciplina y cerrando el círculo).

Vengo a decir, por ejemplo, que si yo escucho casi de todo, pero no soy un erudito, no acomplejarme por ello. Precisamente, adquirir cultura es algo que no me ha de preocupar ahora mismo, que es algo en lo que no quería caer en la cuenta.

Digamos que lo de ser introvertido me viene desde que tengo uso de razón y que de aquella era mi prima la que en los veranos en Pelayos partía el bacalao, pero aparte de eso y de la chusma que por allí asomaba… Recuerdo que en la venta San Miguel, debajo del campamento permanente que mi colegio, del mismo nombre, tenía instalado allí, en el verano del 95, para ser más exactos, me compré en dicha venta, un par de cintas quincedurescas (a.k.a, de gasolinera) de esas de música dance pero que cuando Jorge, el coordinador del campamento (y profesor de educación física en el colegio) nos dejaba sacar el radiocassette por las noches, yo era el amo en bicicleta poniendo canciones como “viva la fiesta” de Paco Pil o “Valee de Larmes” de Rene et Gascón (buscad en youtube, buscad, buscad…) y que en Pelayos, los menos, también tenía con quien llevarme bien, desde luego.

Lo de la auto disciplina, creo que es por motivos obvios. Me queda un año en Zaragoza y no tengo ni puta idea de lo que haré después (por supuesto, sé que no volveré a tomar más decisiones a lo loco) así que como no cuento con lo que sucederá más allá del 11 de enero de 2011, pues cuento nada más que con un año para respetarme a mí mismo o no volveré a tener más oportunidades.

Ese es el objetivo

Lo de ir a mi bola no basta únicamente como medida de protesta y de apatía injustificada hacia los demás. Hombre, por valer valdría pero si no está justificado, todo el mundo me miraría con malos ojos y no tendría con qué defenderme. Pero si es por una razón, es decir, porque sé lo que quiero (cuantas veces habré dicho eso desde que renuncié a la casa…) Pues partiré la pana, y esa es la segunda parte del objetivo.

Me había dado cuenta que la vida social y sentimental tenía mucho que ver en que yo tuviese la conciencia tranquila. Y si estoy hasta los cojones de ciertas situaciones en el cuartel, algunas con más que dudosa credibilidad, pues oye, cuesta centrarse. Ya hablé de mi reciente cambio de actitud para con las mujeres, que por suerte, no ha tenido la más mínima polémica, en contra de lo que me esperaba. Y ahora que las oportunidades se suceden más deprisa, que las que conozco me tratan de puta madre, que las confianzas que me tomo, no se las toman ellas con malos ojos y que a pocos meses vista está viajar como un hijoputa (viaje a Colombia incluido) está claro que voy a gozarla. Seré sincero, tengo ganas de lo que surja.(correspondido y consentido, claro está). Tengo ganas de disfrutar y por suerte la edad no es un impedimento, para esto aun soy joven. Es más, que tire la primera piedra el que tenga cojones a darme ejemplo, y más aquí dentro del cuartel…

Y hablando del rey de Roma, que por la puerta asoma, aquí dentro se da el caso (cuyos precedentes se remontan, de nuevo, a mi tierna adolescencia) de que hay mucha gente se toma el lujo de ser narcisista conmigo y de creerse en posesión de la verdad y de poder decidir por mi lo que es bueno y lo que es malo. Quería escribirlo sin maldad, pero no me sale de los cojones. Si bien es verdad que un grupo reducido de gente me sugiere, pero sin ánimo de interferir en mi criterio, repito, sin ánimo de interferir en mi criterio, son la extensa mayoría los que, insisto, se permiten el lujo de ser narcisistas y camuflar sus ánimos de burla, de falsa amabilidad y ganas de “instruirme” en váyase usted a saber qué. Lo que veo es que como soy fácil de manipular según para qué cosas, cada cual intenta llevarme a su propio terreno. Razón de más para establecerme a mí mismo una disciplina y que todo el mundo note que se me puede tomar en serio. Pues dicha disciplina pasa por hacer más cosas que solo el ordenador, que por muy tentador que sea disfrutar de tantas horas de ocio al día, necesito algo más productivo a poco que sea. Eso y no descuidar mis quehaceres, aunque solo sea por estar organizado. Iniciativa, me dicen que me falta e iniciativa me voy a inyectar en vena.

Tengo aquí unos pocos libros ya empezados y que me los quiero leer y podría empezar por ahí. Lo siguiente es que la gente ya se ha concienciado de que mi teléfono no está para dar compañía gratuita con la sola justificación del antojo ajeno, consecuencia de lo cual, mi gasto, no del de la factura que va a venir pues aún es tocha, sino el de la siguiente, está siendo contenido de la ostia. Y lejos de alegrarme por lo poco que llevo, me acojono para no confiarme.

¿Que más? Me falta carácter, sí, pero los del club de los narcisistas se lo toman como unas olimpiadas, como el entrenamiento de un monje shaolin o algo, porque yo no sé cuantas veces me han dicho “cuando salgas a la calle”, como si no fuese la vez definitiva y ya he pasado por unos 15 trabajos distintos así a ojímetro. Está claro que con compañeros de todos los colores, y puede que no haya pillado ciertos vaciles, pero nunca han ido a tan a machete a por mí, a dejarme tan en evidencia por mera y cruel diversión. Sea como fuere, ese trámite que esa gente insiste en que es necesario, yo no lo veo así. La gente de la que yo me rodeo, aparte de parecerse a mí, coincide conmigo en calificar de chusma a todos los del mencionado club, cuando luego son gente que todo se lo toman a la defensiva o que se toman verdades como comentarios ofensivos. Precisamente, uno de los que coincide con mi opinión de los falsos narcisistas, ha sido militar antes y no necesitaba ser un garrulo para hacerse respetar en una unidad mucho más cañera y más llena de pirados que la mía.

Bueno, a ese chaval, quien sigue mi blog fervientemente y al pobre le tengo con hambre de leer, le dije que el proceso de mi auto disciplina va a ser lento aunque constante. Una vez despejada la cabeza con esos pequeños placeres que no me piden pan y una vez habiendo hecho consecuentes con mi causa, más aun, a la gente que me rodea, y una vez puestas encima de la mesa mis intenciones, organización mediante, las iniciativas pasan por hacer lo que digo (carnet de conducir, cursos de infografía…) y luego por viajar, ahora que he visto albergues en Londres por, agárrate, 8 euros la noche en pleno mes de agosto reservándolo ahora. Y digo Londres por mencionar un ejemplo de decenas de ellos, que aun tengo la asignatura pendiente de administrarme bien con la pasta, que no quiero confiarme hasta que lleve varios meses yéndome bien y acostumbrándome a esa dinámica.

De momento, y ya para terminar, este mes voy a cobrar el llamado plus por rendimiento, que son 96 € más, más luego me van a dar 50 € por hacer la guardia que hice ayer, ya que la interesada no podía hacer la guardia ayer y no tenía con quien cambiarla (yo no tengo guardias este mes). Guardia gracias a la cual tengo saliente y ahora estoy escribiendo apaciblemente en el blog. Y por último, aun hay gente que me debe dinero que le he prestado y se han escaqueado porque no me he acordado de preguntarles. Pero de cuando cobremos la nómina, no pasa. Así que este mes ya tengo cubiertos los gastos de ropa que me tengo que comprar, que me hace mucha falta. Ya sabéis que yo con la ropa no soy muy compulsivo precisamente. Y en diciembre me voy a dar el último gran capricho en meses si no contamos el material de acampada o mi seguro viaje a Colombia: la turbo flamante PlayStation 3, que ya está aguardando paciente uno de los puertos HDMI de mi tele para enchufar esa consola. Y poco más, hijos míos. Ya he ido a cambiar las sábanas y la colcha que me dijo mi compañero de habitación en boca del sargento primero que se encarga de los alojamientos, que cambiase la colcha, que la mía estaba llena de quemazos de tabaco y de parches.

Pues nada más, chavatars, siento haberos hecho esperar tanto y me he sentado unas pocas veces a escribir en el cuartel y en casa, pero no sabía como concluir hasta que fundido en una sola entrada, todas esas cosas que tenía ganas de contar. Sin más por el momento, que la Potra os acompañe. Ciao.

domingo 25 de octubre de 2009

Brainstorming

Malentendidos, desavenencias me han llevado a tener ¿desatendido? el ordenador toda esta semana. No pongo en duda el poco tiempo que he estado con él sino la verdadera necesidad de pasar tanto tiempo delante. Necesario no, pero ¿qué hay de malo en quererlo si es la manera perfecta de no gastarme el dinero que ya me he gastado antes en la letra para pagarlo?

Cualquiera se inspira escuchando el disco de Voyager de Mike Oldfield de fondo. Anda que no se me han pasado cosas por la cabeza esta semana. Nada que no haya escrito aquí antes, los mismos problemas de siempre, pero siempre se antepone mi perezosa voluntad y lo peor es que estoy a gusto, con lo cual no tengo derecho a quejarme. Lo que sí se me pasa por la cabeza es que tengo 14 meses para enderezar 25 años de existencia y no es tanto tiempo como parece. Me cabe el consuelo de que si en algo empiezo a estar en armonía conmigo mismo es en el terreno de lo sentimental, handicap que venía arrastrando de mucho tiempo atrás. Cuesta tener prioridades cuando tu vida entera es un desorden. ¿De qué carajo sirve hablar de propósitos si al final las palabras se las lleva el viento? Lo mío es una eterna Nochevieja no me jodas…

Otra cosa por la que empiezo a sentir ilusión y que tampoco he podido llevar a cabo, por lo que os he dicho de no estar delante del ordenador, es el videoblog. Hay quien se preocupa por mí y, sin querer ser narcisista, ojo, se cree en posesión de saber lo que es justo y lo que no, como si yo no tuviese en posesión de mi juicio o de mis facultades mentales. Y si bien es perjudicial que me haya tirado todo el mes aquí, era el mejor remedio al que tenía acceso para matar el tiempo. No sé, quería un ordenador de sobremesa para que la relación calidad precio compensase la potencia que demandaba en un trasto de estos para editar vídeo entre otros menesteres. No puedo prometer nada, pero aquí se ha de entender, por muchos cocidos que crean que me puedan faltar, que estoy a punto de cumplir 26 años y que también tengo voluntad propia y que puedo pasarme todas las tardes editando vídeo si me sale de los cojones. El que tenga cojones a aguantar más hostilidades que yo, que tire la primera piedra… En fin

Si no le encontráis la lógica a esta entrada, no sus preocupéis, no trato de ser coherente, como reza la entrada, escribo cosas que se me vienen a la cabeza y punto. Lo cierto es que entre el movil, el messenger, ponerme pelis y jugar a juegos que me han prestado, mientras no pueda hacer nada mejor, soy el tío más feliz del planeta Tierra. Yasta. Que la Potra os acompañe. Ciao.

martes 13 de octubre de 2009

Megatón

A mi se me va el panchito, había escrito hace un par de días y de no ser por uno de mis lectores ni me acuerdo de lo que puse. Os dejé a todos con la intriga, y, a decir verdad, no me atrevía a decir lo que pasaba, por miedo a pagar cara mi osadía. Es decir, hay cosas de las que no me apetece presumir y menos antes de tiempo, me explico. Una de las razones por las que estoy de puta madre es que he cambiado ligeramente mi modus operandi para con las chicas y me va de puta madre desde que lo he empezado a hacer. He tardado, pero más vale tarde que nunca, y creo que ya lo comenté aquí, sino, lo hago ahora. Lo que nos pasa a los que no nos solemos comer una rosca, y más en rachas largas, pues el arma con el que nos defendemos, es no querer ser iguales que el resto de los babosos que van a lo que van, dicho despectivamente. Bien, eso está de puta madre si ya tienes una novia con la que desahogarte. Pero el fallo de base es que como todos los tíos van a lo mismo, todas tienen algo de lo que quejarse y si tú eres la persona a la que acuden para quejarse, la has cagado. La experiencia me dice que una chica determina y sentencia de por vida su trato hacia un chico en base a la primera impresión que éste le da (si alguien conoce algún expediente equis que contradiga mi teoría que me lo haga saber). Entonces, yo, tratando de tener el autoestima alta, o de aparentarlo al menos, si se dan las circunstancias de que la chica me ha caído bien, me puede molar en potencia y, ojo, no veo evidencias de que con mi actitud la pueda faltar al respeto, se me pone el “modo deseo” en on. En ese estadio emocional, mi entusiasmo hacia la chica con la que hablo se hace evidente y si la chica responde positivamente a ese estímulo, ya se ha superado la primera barrera y la confianza se torna mayor, pero no por los derroteros del paño de lágrimas, sino por otros. El requisito indispensable es que ninguno de los dos mencione sus experiencias anteriores, o si es inevitable o se te escapa, hacerlo lo más de pasada posible.

Otros de los síntomas de ese estadio son impulsos por cambiar la manera verbal de dirigirte a ella y cambiar su nombre por la palabra “guapa”, por ejemplo, o gestos más inconscientes como esas miradas delatoras, o algún gesto que se te pueda escapar como cogerla de la mano o algo así.

Insisto, ya me he enfrentado a casos en los que el deseo impulsa que no me piense hacer cosas así, o que al menos se me disminuya ese traicionero factor miedo que tantas malas pasadas me ha jugado con las chicas en decenas de ocasiones tiempo atrás.

No sé, supongo que será desde que he perdido ese miedo que, al tratar a las chicas de otra manera, que no peor, ojo, me tratan ellas de otra manera a mí, por eso me siento mejor y se convierte en un círculo virtuoso que va cada vez a más.

La otra de las razones de mi tranquila felicidad, o quizá euforia (no sabría muy bien que deciros), es la ya plena operatividad de la que dispongo en mi turbo pepino de ordenador, realidad que ahora me empiezo a creer, ordenador añorado durante tanto tiempo…

Me he bajado todas las aplicaciones que añoraba bajarme y, no sin esfuerzos, pues llevaba 5 años sin editar vídeo y algunas cosillas las tengo oxidadas, pero nada, un poco de 3 en 1 a mis neuronas, cambiarles la batería y a tomar por culo la bicicleta.

Ya he organizado todos los vídeos con los que puedo empezar a hacer algo. Los de la PSP no me digas por qué coño no se reproducen bien ni aunque haga un pre-render así que es una pena, porque tienen una calidad de miedo. De todos modos, ni PSP ni móvil son todo lo buenos que yo quisiera para grabar vídeo, así que para el caso… De momento con lo que tengo voy a empezar y a hacerlo lo mejor posible, de hecho, ya tengo el proyecto empezado. Otra cosa, que creo que ya lo dije, y ya tengo todo lo suficientemente organizado como para empezar, es subir fotos.

Lo del podcast, de momento me ha surgido un contratiempo técnico que estoy tratando de solventar. En cuanto pueda, pues eso…

Por el momento, nada más, que hacía tiempo que no escribía una entrada en tono desenfadado y ya lo echaba de menos. Espero poder deleitaros lo antes posible con el primer episodio en video de “Mi historia hecha relato” el fin de semana que viene, a más tardar. Que la Potra os acompañe. Ciao.

domingo 11 de octubre de 2009

No tengo sueño

…Y sé que el teclado por las noches, molesta y más a la velocidad que escribo yo, y eso que no sé mecanografía. Pero estoy con una jodida felicidad interior… Ahora es el típico rato que, de estar solo me explayaría de la ostia, pero como no puedo, al menos me desahogo con un anticipo de lo que puede que escriba mañana o no. Mañana tengo cosas que hacer y el blog es secundario, pero tengo tres días por delante para aprovecharlos al máximo y no digo de salir, ojo, cosillas pendientes que dejaré hechas en la medida de lo posible antes de que el ajetreo de la semana me lo impida. De todos modos, ya que no he explicado un carajo, mañana no os dejaré con la duda. Tiempo habrá. Que la Potra os acompañe. Ciao.

sábado 3 de octubre de 2009

Soy lo peor

Este mes me he quedado con lo justo para subsistir y eso que acaba de empezar. No es responsable, desde luego, lo que manda cojones que lleve meses hablando de lo mismo en el blog. ¿Y cuando voy a aprender? Yo que sé, estoy vigilando más el gasto del móvil para no “sobrasarme” tanto como el mes pasado. No me fio ni de mí mismo. Estoy en el cuartel, pero mira, con un ordenador con internet, con la tarjeta del autobús hasta noviembre y con gente con la que quedar, se sobrelleva y bien. Sin ir más lejos, he invitado a todo el que se apunte a poner una peli en mi habitación en mi cacho de monitor de 20 pulgadas (manda huevos que cuando no había teles planas, la gama alta la marcaban las teles de esas pulgadas p’arriba) y los cacho de altavoces que aunque en maltrecho estado, aún cumplen bien su función.

Anoche estuve hablando con la que empieza a ser mi musa, Nancy, la chica de Colombia de la que os hablé en mi última entrada, con la que cada conversación me deja con mejor sabor de boca que la anterior. Dé la impresión que dé, lo cierto es que echaba de menos algo que ella me está dando en dosis industriales, y es esa ilusión tonta que le hace a uno motivarse de más, porque tiene algo a corto plazo que le pueda reportar más de una satisfacción. Soy consciente de los riesgos que una relación así pueda entrañar, pero como sé que no soy el único que tiene miedo, sé que ambos nos vamos a andar con pies de plomo, corazonada por la cual, tengo la convicción de que lo que sea, va a salir bien. Os aseguro que no es mi intención sembrar polémica gratuita que conste.

Y ahora que puedo (incluso puede que con esa excusa me quede algún fin de semana en Zaragoza a drede incluso cuando tenga dinero) voy a subir y editar fotos y vídeos a internet. A flickr, a youtube, y a los sitios que yo considere oportunos. A ver si puedo conseguir alguna aplicación mejor que el Windows Movie Maker para ese cometido y que sepa manejar. Sino, aprendo. Poca cosa más. A ver qué tal se da la tarde. Que la Potra os acompañe. Ciao.

lunes 28 de septiembre de 2009

Historia de la puta mili (bis)

La penúltima semana de agosto tuve una de las conversaciones más trascendentales que he podido tener en mucho tiempo, fue con Ainara, y en ella hablamos de temas personales y otros que no lo son tanto. La conversación me dejó un sabor de boca que aun me dura, quizá por aquello de que todos necesitamos tener ilusiones.

Pero yendo al grano, lo más práctico que me dijo (sí, ya me conocéis, hay que saber decirme las cosas con las palabras adecuadas, soy así de puñetero) fue que tengo tantos pajaritos en la cabeza que no me dejan ver la realidad (el famoso dicho del árbol que no me deja ver el bosque) y que me centrase más en el presente. Eso aparte de que no hable tanto de mí mismo, que me reprima más con eso de desahogarme.

Existen dos problemas, que tengo responsabilidades y tengo que velar por ellas y que el exceso de comodidad propiciado por la pereza que supone bajar a Zaragoza a hacer cualquier nimiedad y perder toda la tarde ha hecho que la situación se haya estancado, y ya sabéis como soy, que hasta que no le veo las orejas al lobo…

Pero bueno, no todo son malas noticias, mandé al carajo a Nioka, artículo ya sabido por todos y al que no quiero dar más trascendencia mediática de la que ya ha tenido. Baste decir que estoy mucho más tranquilo desde entonces. Además he conocido a una chica de Colombia con la que estoy tan de puta madre que (sí, llamadme loco) tengo la firme intención de ir a ver en cuanto me sea posible.

Otra de las cosas trascendentales que me ha pasado este verano, y que aún no he puesto en práctica fue que (y no veas como eché de menos un ordenata para escribir en el blog en ese momento) me fui unos días a casa de mi Prima, junto a mi hermano, mi otro primo, osea, su hermano, y el novio de la misma, en la casa en la que viven. Primero estuvimos unos días en Toledo, y luego nos fuimos de camping ese mismo fin de semana. Yo veía a mi prima y a su novio no ponerse de acuerdo para según que cosas, o, sin ir más lejos echándonos la peta porque según para qué cosas, no echábamos una mano. Y me fijaba en la gente que por allí habitaba las distintas parcelas. Justo al otro lado de la “calle” se encontraba un grupo de chicas que habían venido a estar de tranquis, una parejita que eran vecinos de parcelas, muchas familias… Nosotros habíamos venido estrictamente a pasar el fin de semana en un camping, pero la falta de previsión en los planes, unido a que cuando mi prima va de camping, le mola estar tranquila, pues oye, me hicieron sentir que tenía ganas de tener yo el control de algún tipo de situación así.

Mis ganas de emociones fuertes, aunque no lo demuestre, siguen intactas. El objetivo es conocer: conocer gente, conocer España y matar cuantos más pájaros mejor. Sentirme realizado con los cursos que haga, pero esa es otra, me administro jodidamente mal con la pasta

Ya dilucidé yo sobre eso. El problema es que todo esto se me viene tan grande que no sé por donde empezar. ¿Solución? Ponerme prioridades y lo sensato sería empezar por el carnet de conducir para sacarle partido en el ejército y pillarme una tartana coche por cuatro duros y que me saque del apuro.

Pues nada, mis queridos lectores, no os prometo que escriba con frecuencia para no decepcionaros en caso de que no pueda, pero sí debo entre otras cosas marcarme la meta de ser más constante con mis objetivos para conmigo mismo, y para con los demás y si eso es así, amén, una de las consecuencias es que tendré este blog actualizado más a menudo. Que la Potra os acompañe. Ciao.