martes, 29 de diciembre de 2009

¿A quién quiero engañar?

Hacía tiempo que no pasaba por una crisis existencial, y esta vez es gorda. No busco palabras de consuelo, para variar, pues de nada sirve camuflarme en mi piel de cordero si bien sé que se está bien cómodo con alojamiento gratis, comida a precio testimonial y con el sueldo entero para mí solo. Buscar, lo que se dice buscar, lo que busco son ganas de quitarme tentaciones de encima y, eso sí, por suerte, lo tengo fácil. Una vez quitadas de encima las ganas de tener una PS3 que ya obra en mi poder (aunque la tengo en Rivas, a la espera de volver este sábado y aprovechar todo lo que pueda esa pantalla de 40’ hasta que vuelva el día 12, que me he cogido todos juntos los días de asuntos propios), ahora, por suerte, aunque sigo teniendo determinados caprichillos puntuales en mente, no son cosas caras (al fin) y no me corren prisa. Ahora me ocupan la cabeza otros asuntos: conocer gente. Ya he tocado este tema antes, pero es que ahora ocupa toda mi atención, al menos en lo que al blog se refiere.

Esta mañana hablaba con un colega al que suelo mencionar por aquí con frecuencia aunque no he dicho su nombre, al menos que yo recuerde. Dicho colega, en tiempos, aficionado a los locales góticos, dijo que renegó de ellos por el puterío que allí se cocía. ¿Y qué? Para mí mejor.

Tenía que repasar entradas para cerciorarme de que no me repito en exceso, con lo cual mejor, así me ahorro las redundancias. Hablamos de que yo a mi placer no le quiero poner precio, aunque aun tengo que cuidarme más. Hablamos de que el material de acampada que pienso pillarme vale tan poco en comparación con lo que yo pensaba que no me supone un impedimento. Hablamos de que cada vez conozco más redes de albergues y mi curiosidad sale más de su letargo en lo que a cultura general se refiere. Hablamos de que las vías de escape las tengo más cerca de lo que yo mismo sospecho.

Y por último, no estamos hablando, aunque esto también lo dije, de moral, de ética, ni de dar ejemplos. Hablamos de que cuando tenga pareja y descendencia (un suponer), no eche la vista atrás y me arrepienta de no haber hecho todas esas cosas que ya no podré hacer en esas circunstancias. Veo mamoneo y si yo no soy quien para juzgar a nadie, nadie es quien para juzgarme a mí. Hablo de que no responderé ante ciertos juicios u opiniones, pues, por mucha razón que puedan tener, demasiado sano soy como para poder permitirme los determinados lujos. Hablo de que mis deseos van por delante. Y ahora que los materiales están colmados de sobra, van los carnales, que esos no piden pan. Osadías, sí, y muchas, pero no un desembolso de dinero tan importante como comprarme cacharritos multimedia, ni de lejos. No sé que cojones voy a hacer este año que me queda, pero estando inquieto como estoy, o me alimento de estímulos emocionales para distraerme, o me desboco. Y mira, con la mente distraída, pero para bien, es decir, con ciertas necesidades, virtuales o no, cubiertas, es posible que me venga hasta bien y todo. Algo tengo que ahorrar y/o invertir. Puede ser tiempo, puede ser dinero o pueden ser las dos cosas.

Ya he recuperado el interés por la cultura general que a mí me interesa, y es cuestión de tiempo que mi curiosidad coja carrerilla y me haga un experto de los cuadros del Prado. Ya tengo internet a toda ostia en casa y en el cuartel. Ya tengo mi ansiada PS3, ya tengo mi centro de operaciones cuasi montado, a la espera de poder conectar el ordenata y la PS3 a internet simultáneamente con un router HSPA+. Ahora lo que tengo ganas es de quemar España y lo que no es España gastando el menor dinero posible, las ganas de lo demás vendrán solas, espero. Que la Potra os acompañe. Ciao

martes, 1 de diciembre de 2009

Ay que joderse

Uno ha de haber pasado el suficiente hambre con las chicas como para conocer el mayor abanico de comportamientos posibles, para que pocas situaciones (una vez iniciado el trato directo) le puedan pillar desprevenido.

Y este es el caso. Resulta que el “secreto” por el cual las chicas nunca salen perdiendo, por mucho que se lo cuenten a sus diarios (o a su blog, encriptándolo tanto que solo lo entienden ellas), es por que tienen oculto un narcisismo (y perdón por repetir tanto esa palabra últimamente, pero tengo complejo de inferioridad y me lo tengo que quitar como sea) que ni ellas saben que lo tienen. Me explico, los chicos nunca tenemos derecho a rallarnos con ellas, se supone que ellas siempre hacen lo correcto, que no quieren hacer daño a nadie y basta con ponerte un pucherito en la cara, en la boca y enternecer el timbre de voz para que su mal quede impune.

Pero sin embargo, eres tú el culpable de herir los sentimientos de una chica y ya la has cagado. Solamente tienes posibilidades de redimirte si, en frío, la chica recapacita y se da cuenta de que la razón de su cabreo no compensaba la envergadura del mismo o si ha determinado que siente deseos por ti del tipo que sea, a no ser que la cagada sea muy gorda. Sentencie lo que sentencie una chica no hay Cristo que se lo quite de la cabeza, tanto para bien como para mal, pero ellas son las que tienen la última palabra. Todo lo que salga de ahí, tíos cabrones, babosos, carentes de romanticismo, tías feministas, tías que quieren probar el sexo lésbico porque están desengañadas (ojo, por esa razón, no por otras, ¿eh?) y toda esta… absurda indiosincrasia que la mayoría se empeña en decir que “es la sociedad la que tiene la culpa”, no es sino producto de prejuicios primero, y de apetito sentimental y/o carnal después. Me cabe el ligero consuelo de que somos los chicos los que más prejuicios nos hacemos, pero no me sirve. Las chicas se escudan en eso diciendo que los chicos no tenemos ni puta idea, bien. A partir de ahí cualquier condena está poco justificada y solo depende del miedo ciego.

Tampoco me vale el “ojalá me hubiese dado cuenta de esas cosas en la adolescencia”, pues las adolescentes se permiten el lujo de ser más materialistas si cabe. Cuanto más entiendo la psicología femenina, más ganas tengo de disfrutar de lo que surja maldita sea.

No haré una antología de mis fracasos amorosos, aunque cabe hacerse una idea dadas las ganas de desahogare que tengo. Lo siento si voy tan a machete últimamente, pero como buenos amigos ya tengo, mi otro colirio, mi panacea, mi emoción extra, mi vía de escape (expresión que hace tiempo que no utilizaba) es ésta, buscar compañía carnal, sentimental. Y a cuento de lo que decía en la entrada anterior, sé que tengo muchas insensateces en potencia de ser perpetradas, algunas me lo pensaré en frío y se quedarán en el tintero, otras, quizá las menos descabelladas, las llevaré a cabo. Pero algo que no pareció entender mucha gente, ni siquiera los aludidos, que, si hay gente que puede ser un modelo a seguir, un ejemplo, un ideal de gente que sabe lo que no quiere o al menos lo que no quiere… No voy a intentar pretender siquiera parecerme a algo que aun se me antoja inalcanzable, hablo no solo de locuras de ir a conocer gente o no, hablo de que lo de comprarme la PS3, que ha recibido críticas, no responde a ningún argumento racional, sino a que tengo ganas de tenerla et ya está. Lo único que puedo mesurar por ahora es qué impulsos son viables y cuales no, pero por ahora me centraré en cosas, lo menos descabelladas posible, que tenga ganas de hacer. Aquellas más osadas se quedarán para cuando pueda permitírmelas.

Lo único que sé seguro es que voy a probar formas de ocio lo más variadas entre sí para conocer gente lo más variada posible, pero conocerla. Que la Potra os acompañe. Ciao.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

The power zone (benditos años 90)

Iba a escribir por otros derroteros pero como me estoy demorando en exceso, el que iba a ser el hilo conductor de esta entrada, se quedará en algo más testimonial de lo que tenía pensado.

Ahondando en la que yo recuerdo como una de las épocas más felices de mi vida (de la que más recuerdos felices conservo), de una de las canciones de moda en esa época, allá por el 93, extraigo el título de esa entrada.

Escuchaba en un reportaje días atrás que las malas acciones se quedan más arraigadas en el cerebro que las buenas, y que, según ciertos estudios, hacen falta 4 malas acciones para compensar una buena, ¿no? Es por eso que tengo muchos recuerdos inconexos, pero baste mencionar que una de las últimas veces que bajé a Madrid, aproveché, bendito sea internet, para redimirme de, digamos, una espinita clavada de mi pre adolescencia: bajarme todos los recopilatorios de música “bakalao” (dance, para los que nacisteis a principios de los 90) que en su momento ni me pude comprar ni tuve alma caritativa que me los grabase. Bueno, muchos sí, pero los tengo en cintas de casete o en discos de vinilo, porque, CD’s, pocos. Fíjate como será la cosa que el primer lector de compact disc que tuvimos fue el del ordenador, que, además ser el único que teníamos y que mi padre usaba para trabajar (y yo para jugar, lo que se podía con un triste 486sx a 33 MHz cuando los pentium empezaban a aflorar…), estaba en la oficina, o sea, en la planta de abajo del chalet. Y el siguiente fue la PlayStation, así que…

Pues bueno, eso de bajarme todos esos recopilatorios sirvió para:

  1. Recordar que hubo un tiempo antes de que me sacaran del colegio privado en que, con mis pros y mis contras, yo era el puto amo
  2. Que mis gustos musicales y de cine no son más maduros porque decir que llevo viviendo en Rivas 8 años no es tiempo suficiente, si tenemos en cuenta de que he pasado rachas muy turbias como os he ido contando desde que llevo escribiendo el blog, no han dado de sí para que tenga la mente despejada para centrarme en cosas así. Y…
  3. Que las aguas han vuelto a su cauce, solo que a diferencia de cuando tenía 12 años, solo me queda un año para enderezar el entuerto que yo solo me he gestado durante tanto tiempo.

Partiendo de esa base, el lunes tomé una decisión que he comenzado a ejecutar hoy, aprovechando que tengo saliente de guardia (ahora os cuento, que tengo telita para contar…) y es la de, amén, autodisciplinarme a mí mismo. Miedo me da cuando echo de menos la Academia de Infantería, solo por el hecho de estar tan perezosamente acomodado a mis nuevas circunstancias. Otro aspecto sobre mí que yo mismo me había puesto en entredicho pese a tenerlo superado en apariencia, es a aceptarme como soy salvo en aquellas cosas en las que mi desidia, me afecte directamente (volviendo así a lo de la disciplina y cerrando el círculo).

Vengo a decir, por ejemplo, que si yo escucho casi de todo, pero no soy un erudito, no acomplejarme por ello. Precisamente, adquirir cultura es algo que no me ha de preocupar ahora mismo, que es algo en lo que no quería caer en la cuenta.

Digamos que lo de ser introvertido me viene desde que tengo uso de razón y que de aquella era mi prima la que en los veranos en Pelayos partía el bacalao, pero aparte de eso y de la chusma que por allí asomaba… Recuerdo que en la venta San Miguel, debajo del campamento permanente que mi colegio, del mismo nombre, tenía instalado allí, en el verano del 95, para ser más exactos, me compré en dicha venta, un par de cintas quincedurescas (a.k.a, de gasolinera) de esas de música dance pero que cuando Jorge, el coordinador del campamento (y profesor de educación física en el colegio) nos dejaba sacar el radiocassette por las noches, yo era el amo en bicicleta poniendo canciones como “viva la fiesta” de Paco Pil o “Valee de Larmes” de Rene et Gascón (buscad en youtube, buscad, buscad…) y que en Pelayos, los menos, también tenía con quien llevarme bien, desde luego.

Lo de la auto disciplina, creo que es por motivos obvios. Me queda un año en Zaragoza y no tengo ni puta idea de lo que haré después (por supuesto, sé que no volveré a tomar más decisiones a lo loco) así que como no cuento con lo que sucederá más allá del 11 de enero de 2011, pues cuento nada más que con un año para respetarme a mí mismo o no volveré a tener más oportunidades.

Ese es el objetivo

Lo de ir a mi bola no basta únicamente como medida de protesta y de apatía injustificada hacia los demás. Hombre, por valer valdría pero si no está justificado, todo el mundo me miraría con malos ojos y no tendría con qué defenderme. Pero si es por una razón, es decir, porque sé lo que quiero (cuantas veces habré dicho eso desde que renuncié a la casa…) Pues partiré la pana, y esa es la segunda parte del objetivo.

Me había dado cuenta que la vida social y sentimental tenía mucho que ver en que yo tuviese la conciencia tranquila. Y si estoy hasta los cojones de ciertas situaciones en el cuartel, algunas con más que dudosa credibilidad, pues oye, cuesta centrarse. Ya hablé de mi reciente cambio de actitud para con las mujeres, que por suerte, no ha tenido la más mínima polémica, en contra de lo que me esperaba. Y ahora que las oportunidades se suceden más deprisa, que las que conozco me tratan de puta madre, que las confianzas que me tomo, no se las toman ellas con malos ojos y que a pocos meses vista está viajar como un hijoputa (viaje a Colombia incluido) está claro que voy a gozarla. Seré sincero, tengo ganas de lo que surja.(correspondido y consentido, claro está). Tengo ganas de disfrutar y por suerte la edad no es un impedimento, para esto aun soy joven. Es más, que tire la primera piedra el que tenga cojones a darme ejemplo, y más aquí dentro del cuartel…

Y hablando del rey de Roma, que por la puerta asoma, aquí dentro se da el caso (cuyos precedentes se remontan, de nuevo, a mi tierna adolescencia) de que hay mucha gente se toma el lujo de ser narcisista conmigo y de creerse en posesión de la verdad y de poder decidir por mi lo que es bueno y lo que es malo. Quería escribirlo sin maldad, pero no me sale de los cojones. Si bien es verdad que un grupo reducido de gente me sugiere, pero sin ánimo de interferir en mi criterio, repito, sin ánimo de interferir en mi criterio, son la extensa mayoría los que, insisto, se permiten el lujo de ser narcisistas y camuflar sus ánimos de burla, de falsa amabilidad y ganas de “instruirme” en váyase usted a saber qué. Lo que veo es que como soy fácil de manipular según para qué cosas, cada cual intenta llevarme a su propio terreno. Razón de más para establecerme a mí mismo una disciplina y que todo el mundo note que se me puede tomar en serio. Pues dicha disciplina pasa por hacer más cosas que solo el ordenador, que por muy tentador que sea disfrutar de tantas horas de ocio al día, necesito algo más productivo a poco que sea. Eso y no descuidar mis quehaceres, aunque solo sea por estar organizado. Iniciativa, me dicen que me falta e iniciativa me voy a inyectar en vena.

Tengo aquí unos pocos libros ya empezados y que me los quiero leer y podría empezar por ahí. Lo siguiente es que la gente ya se ha concienciado de que mi teléfono no está para dar compañía gratuita con la sola justificación del antojo ajeno, consecuencia de lo cual, mi gasto, no del de la factura que va a venir pues aún es tocha, sino el de la siguiente, está siendo contenido de la ostia. Y lejos de alegrarme por lo poco que llevo, me acojono para no confiarme.

¿Que más? Me falta carácter, sí, pero los del club de los narcisistas se lo toman como unas olimpiadas, como el entrenamiento de un monje shaolin o algo, porque yo no sé cuantas veces me han dicho “cuando salgas a la calle”, como si no fuese la vez definitiva y ya he pasado por unos 15 trabajos distintos así a ojímetro. Está claro que con compañeros de todos los colores, y puede que no haya pillado ciertos vaciles, pero nunca han ido a tan a machete a por mí, a dejarme tan en evidencia por mera y cruel diversión. Sea como fuere, ese trámite que esa gente insiste en que es necesario, yo no lo veo así. La gente de la que yo me rodeo, aparte de parecerse a mí, coincide conmigo en calificar de chusma a todos los del mencionado club, cuando luego son gente que todo se lo toman a la defensiva o que se toman verdades como comentarios ofensivos. Precisamente, uno de los que coincide con mi opinión de los falsos narcisistas, ha sido militar antes y no necesitaba ser un garrulo para hacerse respetar en una unidad mucho más cañera y más llena de pirados que la mía.

Bueno, a ese chaval, quien sigue mi blog fervientemente y al pobre le tengo con hambre de leer, le dije que el proceso de mi auto disciplina va a ser lento aunque constante. Una vez despejada la cabeza con esos pequeños placeres que no me piden pan y una vez habiendo hecho consecuentes con mi causa, más aun, a la gente que me rodea, y una vez puestas encima de la mesa mis intenciones, organización mediante, las iniciativas pasan por hacer lo que digo (carnet de conducir, cursos de infografía…) y luego por viajar, ahora que he visto albergues en Londres por, agárrate, 8 euros la noche en pleno mes de agosto reservándolo ahora. Y digo Londres por mencionar un ejemplo de decenas de ellos, que aun tengo la asignatura pendiente de administrarme bien con la pasta, que no quiero confiarme hasta que lleve varios meses yéndome bien y acostumbrándome a esa dinámica.

De momento, y ya para terminar, este mes voy a cobrar el llamado plus por rendimiento, que son 96 € más, más luego me van a dar 50 € por hacer la guardia que hice ayer, ya que la interesada no podía hacer la guardia ayer y no tenía con quien cambiarla (yo no tengo guardias este mes). Guardia gracias a la cual tengo saliente y ahora estoy escribiendo apaciblemente en el blog. Y por último, aun hay gente que me debe dinero que le he prestado y se han escaqueado porque no me he acordado de preguntarles. Pero de cuando cobremos la nómina, no pasa. Así que este mes ya tengo cubiertos los gastos de ropa que me tengo que comprar, que me hace mucha falta. Ya sabéis que yo con la ropa no soy muy compulsivo precisamente. Y en diciembre me voy a dar el último gran capricho en meses si no contamos el material de acampada o mi seguro viaje a Colombia: la turbo flamante PlayStation 3, que ya está aguardando paciente uno de los puertos HDMI de mi tele para enchufar esa consola. Y poco más, hijos míos. Ya he ido a cambiar las sábanas y la colcha que me dijo mi compañero de habitación en boca del sargento primero que se encarga de los alojamientos, que cambiase la colcha, que la mía estaba llena de quemazos de tabaco y de parches.

Pues nada más, chavatars, siento haberos hecho esperar tanto y me he sentado unas pocas veces a escribir en el cuartel y en casa, pero no sabía como concluir hasta que fundido en una sola entrada, todas esas cosas que tenía ganas de contar. Sin más por el momento, que la Potra os acompañe. Ciao.

domingo, 25 de octubre de 2009

Brainstorming

Malentendidos, desavenencias me han llevado a tener ¿desatendido? el ordenador toda esta semana. No pongo en duda el poco tiempo que he estado con él sino la verdadera necesidad de pasar tanto tiempo delante. Necesario no, pero ¿qué hay de malo en quererlo si es la manera perfecta de no gastarme el dinero que ya me he gastado antes en la letra para pagarlo?

Cualquiera se inspira escuchando el disco de Voyager de Mike Oldfield de fondo. Anda que no se me han pasado cosas por la cabeza esta semana. Nada que no haya escrito aquí antes, los mismos problemas de siempre, pero siempre se antepone mi perezosa voluntad y lo peor es que estoy a gusto, con lo cual no tengo derecho a quejarme. Lo que sí se me pasa por la cabeza es que tengo 14 meses para enderezar 25 años de existencia y no es tanto tiempo como parece. Me cabe el consuelo de que si en algo empiezo a estar en armonía conmigo mismo es en el terreno de lo sentimental, handicap que venía arrastrando de mucho tiempo atrás. Cuesta tener prioridades cuando tu vida entera es un desorden. ¿De qué carajo sirve hablar de propósitos si al final las palabras se las lleva el viento? Lo mío es una eterna Nochevieja no me jodas…

Otra cosa por la que empiezo a sentir ilusión y que tampoco he podido llevar a cabo, por lo que os he dicho de no estar delante del ordenador, es el videoblog. Hay quien se preocupa por mí y, sin querer ser narcisista, ojo, se cree en posesión de saber lo que es justo y lo que no, como si yo no tuviese en posesión de mi juicio o de mis facultades mentales. Y si bien es perjudicial que me haya tirado todo el mes aquí, era el mejor remedio al que tenía acceso para matar el tiempo. No sé, quería un ordenador de sobremesa para que la relación calidad precio compensase la potencia que demandaba en un trasto de estos para editar vídeo entre otros menesteres. No puedo prometer nada, pero aquí se ha de entender, por muchos cocidos que crean que me puedan faltar, que estoy a punto de cumplir 26 años y que también tengo voluntad propia y que puedo pasarme todas las tardes editando vídeo si me sale de los cojones. El que tenga cojones a aguantar más hostilidades que yo, que tire la primera piedra… En fin

Si no le encontráis la lógica a esta entrada, no sus preocupéis, no trato de ser coherente, como reza la entrada, escribo cosas que se me vienen a la cabeza y punto. Lo cierto es que entre el movil, el messenger, ponerme pelis y jugar a juegos que me han prestado, mientras no pueda hacer nada mejor, soy el tío más feliz del planeta Tierra. Yasta. Que la Potra os acompañe. Ciao.

martes, 13 de octubre de 2009

Megatón

A mi se me va el panchito, había escrito hace un par de días y de no ser por uno de mis lectores ni me acuerdo de lo que puse. Os dejé a todos con la intriga, y, a decir verdad, no me atrevía a decir lo que pasaba, por miedo a pagar cara mi osadía. Es decir, hay cosas de las que no me apetece presumir y menos antes de tiempo, me explico. Una de las razones por las que estoy de puta madre es que he cambiado ligeramente mi modus operandi para con las chicas y me va de puta madre desde que lo he empezado a hacer. He tardado, pero más vale tarde que nunca, y creo que ya lo comenté aquí, sino, lo hago ahora. Lo que nos pasa a los que no nos solemos comer una rosca, y más en rachas largas, pues el arma con el que nos defendemos, es no querer ser iguales que el resto de los babosos que van a lo que van, dicho despectivamente. Bien, eso está de puta madre si ya tienes una novia con la que desahogarte. Pero el fallo de base es que como todos los tíos van a lo mismo, todas tienen algo de lo que quejarse y si tú eres la persona a la que acuden para quejarse, la has cagado. La experiencia me dice que una chica determina y sentencia de por vida su trato hacia un chico en base a la primera impresión que éste le da (si alguien conoce algún expediente equis que contradiga mi teoría que me lo haga saber). Entonces, yo, tratando de tener el autoestima alta, o de aparentarlo al menos, si se dan las circunstancias de que la chica me ha caído bien, me puede molar en potencia y, ojo, no veo evidencias de que con mi actitud la pueda faltar al respeto, se me pone el “modo deseo” en on. En ese estadio emocional, mi entusiasmo hacia la chica con la que hablo se hace evidente y si la chica responde positivamente a ese estímulo, ya se ha superado la primera barrera y la confianza se torna mayor, pero no por los derroteros del paño de lágrimas, sino por otros. El requisito indispensable es que ninguno de los dos mencione sus experiencias anteriores, o si es inevitable o se te escapa, hacerlo lo más de pasada posible.

Otros de los síntomas de ese estadio son impulsos por cambiar la manera verbal de dirigirte a ella y cambiar su nombre por la palabra “guapa”, por ejemplo, o gestos más inconscientes como esas miradas delatoras, o algún gesto que se te pueda escapar como cogerla de la mano o algo así.

Insisto, ya me he enfrentado a casos en los que el deseo impulsa que no me piense hacer cosas así, o que al menos se me disminuya ese traicionero factor miedo que tantas malas pasadas me ha jugado con las chicas en decenas de ocasiones tiempo atrás.

No sé, supongo que será desde que he perdido ese miedo que, al tratar a las chicas de otra manera, que no peor, ojo, me tratan ellas de otra manera a mí, por eso me siento mejor y se convierte en un círculo virtuoso que va cada vez a más.

La otra de las razones de mi tranquila felicidad, o quizá euforia (no sabría muy bien que deciros), es la ya plena operatividad de la que dispongo en mi turbo pepino de ordenador, realidad que ahora me empiezo a creer, ordenador añorado durante tanto tiempo…

Me he bajado todas las aplicaciones que añoraba bajarme y, no sin esfuerzos, pues llevaba 5 años sin editar vídeo y algunas cosillas las tengo oxidadas, pero nada, un poco de 3 en 1 a mis neuronas, cambiarles la batería y a tomar por culo la bicicleta.

Ya he organizado todos los vídeos con los que puedo empezar a hacer algo. Los de la PSP no me digas por qué coño no se reproducen bien ni aunque haga un pre-render así que es una pena, porque tienen una calidad de miedo. De todos modos, ni PSP ni móvil son todo lo buenos que yo quisiera para grabar vídeo, así que para el caso… De momento con lo que tengo voy a empezar y a hacerlo lo mejor posible, de hecho, ya tengo el proyecto empezado. Otra cosa, que creo que ya lo dije, y ya tengo todo lo suficientemente organizado como para empezar, es subir fotos.

Lo del podcast, de momento me ha surgido un contratiempo técnico que estoy tratando de solventar. En cuanto pueda, pues eso…

Por el momento, nada más, que hacía tiempo que no escribía una entrada en tono desenfadado y ya lo echaba de menos. Espero poder deleitaros lo antes posible con el primer episodio en video de “Mi historia hecha relato” el fin de semana que viene, a más tardar. Que la Potra os acompañe. Ciao.

domingo, 11 de octubre de 2009

No tengo sueño

…Y sé que el teclado por las noches, molesta y más a la velocidad que escribo yo, y eso que no sé mecanografía. Pero estoy con una jodida felicidad interior… Ahora es el típico rato que, de estar solo me explayaría de la ostia, pero como no puedo, al menos me desahogo con un anticipo de lo que puede que escriba mañana o no. Mañana tengo cosas que hacer y el blog es secundario, pero tengo tres días por delante para aprovecharlos al máximo y no digo de salir, ojo, cosillas pendientes que dejaré hechas en la medida de lo posible antes de que el ajetreo de la semana me lo impida. De todos modos, ya que no he explicado un carajo, mañana no os dejaré con la duda. Tiempo habrá. Que la Potra os acompañe. Ciao.

sábado, 3 de octubre de 2009

Soy lo peor

Este mes me he quedado con lo justo para subsistir y eso que acaba de empezar. No es responsable, desde luego, lo que manda cojones que lleve meses hablando de lo mismo en el blog. ¿Y cuando voy a aprender? Yo que sé, estoy vigilando más el gasto del móvil para no “sobrasarme” tanto como el mes pasado. No me fio ni de mí mismo. Estoy en el cuartel, pero mira, con un ordenador con internet, con la tarjeta del autobús hasta noviembre y con gente con la que quedar, se sobrelleva y bien. Sin ir más lejos, he invitado a todo el que se apunte a poner una peli en mi habitación en mi cacho de monitor de 20 pulgadas (manda huevos que cuando no había teles planas, la gama alta la marcaban las teles de esas pulgadas p’arriba) y los cacho de altavoces que aunque en maltrecho estado, aún cumplen bien su función.

Anoche estuve hablando con la que empieza a ser mi musa, Nancy, la chica de Colombia de la que os hablé en mi última entrada, con la que cada conversación me deja con mejor sabor de boca que la anterior. Dé la impresión que dé, lo cierto es que echaba de menos algo que ella me está dando en dosis industriales, y es esa ilusión tonta que le hace a uno motivarse de más, porque tiene algo a corto plazo que le pueda reportar más de una satisfacción. Soy consciente de los riesgos que una relación así pueda entrañar, pero como sé que no soy el único que tiene miedo, sé que ambos nos vamos a andar con pies de plomo, corazonada por la cual, tengo la convicción de que lo que sea, va a salir bien. Os aseguro que no es mi intención sembrar polémica gratuita que conste.

Y ahora que puedo (incluso puede que con esa excusa me quede algún fin de semana en Zaragoza a drede incluso cuando tenga dinero) voy a subir y editar fotos y vídeos a internet. A flickr, a youtube, y a los sitios que yo considere oportunos. A ver si puedo conseguir alguna aplicación mejor que el Windows Movie Maker para ese cometido y que sepa manejar. Sino, aprendo. Poca cosa más. A ver qué tal se da la tarde. Que la Potra os acompañe. Ciao.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Historia de la puta mili (bis)

La penúltima semana de agosto tuve una de las conversaciones más trascendentales que he podido tener en mucho tiempo, fue con Ainara, y en ella hablamos de temas personales y otros que no lo son tanto. La conversación me dejó un sabor de boca que aun me dura, quizá por aquello de que todos necesitamos tener ilusiones.

Pero yendo al grano, lo más práctico que me dijo (sí, ya me conocéis, hay que saber decirme las cosas con las palabras adecuadas, soy así de puñetero) fue que tengo tantos pajaritos en la cabeza que no me dejan ver la realidad (el famoso dicho del árbol que no me deja ver el bosque) y que me centrase más en el presente. Eso aparte de que no hable tanto de mí mismo, que me reprima más con eso de desahogarme.

Existen dos problemas, que tengo responsabilidades y tengo que velar por ellas y que el exceso de comodidad propiciado por la pereza que supone bajar a Zaragoza a hacer cualquier nimiedad y perder toda la tarde ha hecho que la situación se haya estancado, y ya sabéis como soy, que hasta que no le veo las orejas al lobo…

Pero bueno, no todo son malas noticias, mandé al carajo a Nioka, artículo ya sabido por todos y al que no quiero dar más trascendencia mediática de la que ya ha tenido. Baste decir que estoy mucho más tranquilo desde entonces. Además he conocido a una chica de Colombia con la que estoy tan de puta madre que (sí, llamadme loco) tengo la firme intención de ir a ver en cuanto me sea posible.

Otra de las cosas trascendentales que me ha pasado este verano, y que aún no he puesto en práctica fue que (y no veas como eché de menos un ordenata para escribir en el blog en ese momento) me fui unos días a casa de mi Prima, junto a mi hermano, mi otro primo, osea, su hermano, y el novio de la misma, en la casa en la que viven. Primero estuvimos unos días en Toledo, y luego nos fuimos de camping ese mismo fin de semana. Yo veía a mi prima y a su novio no ponerse de acuerdo para según que cosas, o, sin ir más lejos echándonos la peta porque según para qué cosas, no echábamos una mano. Y me fijaba en la gente que por allí habitaba las distintas parcelas. Justo al otro lado de la “calle” se encontraba un grupo de chicas que habían venido a estar de tranquis, una parejita que eran vecinos de parcelas, muchas familias… Nosotros habíamos venido estrictamente a pasar el fin de semana en un camping, pero la falta de previsión en los planes, unido a que cuando mi prima va de camping, le mola estar tranquila, pues oye, me hicieron sentir que tenía ganas de tener yo el control de algún tipo de situación así.

Mis ganas de emociones fuertes, aunque no lo demuestre, siguen intactas. El objetivo es conocer: conocer gente, conocer España y matar cuantos más pájaros mejor. Sentirme realizado con los cursos que haga, pero esa es otra, me administro jodidamente mal con la pasta

Ya dilucidé yo sobre eso. El problema es que todo esto se me viene tan grande que no sé por donde empezar. ¿Solución? Ponerme prioridades y lo sensato sería empezar por el carnet de conducir para sacarle partido en el ejército y pillarme una tartana coche por cuatro duros y que me saque del apuro.

Pues nada, mis queridos lectores, no os prometo que escriba con frecuencia para no decepcionaros en caso de que no pueda, pero sí debo entre otras cosas marcarme la meta de ser más constante con mis objetivos para conmigo mismo, y para con los demás y si eso es así, amén, una de las consecuencias es que tendré este blog actualizado más a menudo. Que la Potra os acompañe. Ciao.

martes, 22 de septiembre de 2009

Historias de la puta mili

Aquí, el más pequeño detalle, el más nimio despiste, la más mínima incorreción de tu apariencia son objetos de mofas varias.

Hoy por ejemplo, sí, no niego que haya sido un despiste mío, pero los hijos de puta me han apagado la lavadora después de ponerla yo antes de irme a Zaragoza a enviar una carta y comprar un par de cosillas.

Me he acordado tarde y de ahí mi error, pero lo que manda cojones que elija vivir aquí para ahorrarme 200 € al mes por un cuchitril más pequeño que esto y a cambio, con el objeto de que me espabile, que no niego que la intención pueda ser buena en el fondo, pero me toca los cojones, me hacen bromitas que pasan por eso, esconderme cosas y soplapolleces varias. No sé, macho la peña se aburre o algo, pero estoy deseando volver a Madrid y eso que aun me queda algo más de un año. Me toca los cojones sobremanera no poder estar tranquilo ni en el lugar en el que resido. De buena gana pagaba 200 € al mes a mis padres, joder.

Pasando a cosas mejores, son las once y media de la noche, es miércoles, no he pedido día de asuntos propios, no tengo vacaciones, no es puente y estoy escribiendo en un teclado qwerty con todos los dedos de las manos delante de una pantalla de 20 pulgadas… Por fin tengo un ordenador propio mío y potente que me está dando algún que otro problemilla pero bueno, se sobrelleva.

Por lo demás, el pasado sábado quedé con una chica a la que acabo de conocer y me lo pasé de lujo para arriba con ella. Este fin de semana no sé si podré ir. Si consigo sacar lo que me queda en la cuenta de ahorro, sí. Veré a ver si puedo pedir un día de asuntos propios o un pase de hora, aunque supuestamente no lo necesitaré, pues si todo va según lo previsto, el jueves tenemos una marcha al Moncayo que cuenta como continuada, es decir que al día siguiente lo tenemos libre. No sé.

Yo que sé, ha sido un verano movidito, (sí, merezco morir, mis acérrimos lectores lleváis demasiado tiempo esperando) y no me apetece entretenerme, fíjate cuan quemado estaré. Mañana no pretendo salir y tengo lavadoras que poner así que voy a escribir una oda de las mías, y espero que tener ordenata aquí me sirva para teneros al día más a menudo y en dosis más cortas. Que la Potra os acompañe. Ciao.

domingo, 26 de julio de 2009

Justo a tiempo

Anoche, quedé un ratillo con Bruno. Lo único que hicimos fue estar sentados en un banco charlando. No es la primera vez, ni será la última, ni de lejos, que saquemos conclusiones de esas que al resto de los mortales les parezcan obvias, pero que nosotros hemos tardado en caer en la cuenta.

Todos tenemos personas que están ahí cuando las necesitamos, hablamos de familiares y amigos acérrimos. Pero anda que no hemos echado pestes a los veranos que hemos pasado aburridos por culpa de no tener nadie más con quien quedar. Muchas veces nos ha pasado que hemos conocido a personas con las que nos lo hemos pasado de puta madre en momentos puntuales y por desidia hemos abandonado esa relación. Pero en el cuartel, después de constatar que hay gente con la que me lo puedo pasar bien saliendo de noche, o de día, da igual, me estoy dando cuenta de que cada vez hay más. No son muchos, por suerte, pero sí los suficientes como para abrir los ojos, y cuidarles lo suficiente como para que no me pase que cuando quiera hacer planes con ellos ya tengan su vida social hecha, como tantas otras veces me ha pasado.

No diré nombres hasta que no tenga su consentimiento, claro está. Pero es una feliz certeza la de que tenga con quien hacer planes y pasármelo de puta madre. Este verano, no se parece en nada a los anteriores, y no es solo mi estancia en el ejército lo que hace que se salga de lo cotidiano, es que estoy más solicitado que de costumbre, por eso, me atrevo a decir, creo que he abierto los ojos, porque no quiero que me pase lo mismo que veranos anteriores. Lo único es que manda cojones que me haya metido a militar para estar en el mejor trabajo que haya estado jamás y manda huevos que me haya tenido que ir a vivir a Zaragoza para quedar más con la gente de Madrid, suerte que me sale barato.

Mis lectores me pedíais a gritos una entrada nueva y aquí está, a tres horas de volverme a Zaragoza, con dos cojones. Y otra cosa de la que me he dado cuenta es que la vuelta al curro tras cada fin de semana ya no se me ha vuelto a antojar dolorosa desde que estoy en mi destino. Me estaba acordando, nuevamente, de la nevada que cayó el día de mi cumpleaños y de la frase que se marcó Llis al decir que “y va el cielo y lo celebra con confetti” (leyendo conversaciones guardadas del messenger, y tal) más que nada, porque cualquier parecido de este año con los anteriores es pura coincidencia.

Habréis notado que en mis últimas entradas ya se me ha quitado el encabronamiento. Los comentarios agresivos de la gente que no me cae bien, ya no me afectan tanto, ni de lejos y este, además, es el primer mes en la ostia de tiempo que lo acabo con pasta y con ahorros en la cuenta destinada a tal efecto. He viajado a Barcelona, a Asturias y la gente con la que me hacía ilusión de un modo u otro ha vuelto. Ahora en agosto, quiero hacer una escapada a un sitio en el que no haya estado antes, a ser posible más de un fin de semana y a ser posible con compañía, lo intenté con el cabo Baide (ahora recién admitido a la escala básica de suboficiales), pero en temporada alta, sitios como Londres están carísimos, incluso yéndose de albergues. Eso y que los precios de los billetes de avión son de lo más caprichosamente imprevisibles que hay, y eso me irrita. Pero por ejemplo, miré yo por curiosidad albergues en sitios de Inglaterra que ni me sonaban, y estaban baratos incluso en estas fechas, lo que no comprobé es en qué zona del país se encontraban dichos albergues. Pero vamos, que se puede considerar como opción en un momento dado.

En cualquier caso, si me lo monto de puta madre, mis escapadas de fin de semana podrían ser a alguna capital de Europa. Aunque esa opción no sea la que más cunda, para volver, siempre hay tiempo.

Luego para septiembre tengo pendientes cosas como mirar academias de infografía, sacarme el carnet de conducir (por mis muelas) y comprarme el ordenador, que basta que imprima una nómina mía en el momento que vaya a por él, para ponerlo a pagar en varios meses, igual que con la autoescuela. No sé, aun sigo pensando en los caprichos materiales, no ya como opción segura sino como duda, pero sigo pensando en ellos, supongo que el tiempo, y mi eficiencia a la hora de administrarme, determinarán cuales me compre y cuales no.

No quería decirlo, pues corro el peligro de que se me suba a la cabeza, o de que los demás creáis que se me sube, pero estoy solicitado y tengo miedo de fallar a alguien, así que aunque solo sea por esa razón, pretendo no bajar la guardia al menos en lo que queda de verano, y si paso esa prueba de fuego, seguro que llegaré al otoño y al invierno más fortalecido que nunca y este año habrá colmado mis mejores espectativas.

En el terreno de lo sentimental, que no quería irme de aquí sin mencionarlo, en momentos puntuales hecho de menos estar acaramelado con alguna hembra que me lo ponga a huevo, pero como me he obsesionado con el tema, he intentado en vano buscar con quien poder hacerlo, lo cual me llevó a otra conclusión que compartí con Bruno en el momento de sacarla y era que basta que vayas tú detrás de la gente para que no te hagan ni puñetero caso, y basta que estés solicitado, para que sí te lo hagan. Y como por desgracia no puedo pretender buscar compañía sentimental, es el momento más idóneo aun si cabe, para hacerle caso a quien sí me lo hace a mí, para estar lo suficientemente entretenido como para no echar de menos tales o cuales cosas. Y algo que me tranquiliza más aun, es que hasta en el cuartel he encontrado aliadas (una de ellas, acérrima lectora de mi blog) para echarme un cable en el momento que yo lo necesite, para hablarles de temas personales con confianza. Con ese apoyo y poniendo de mi parte, me juego el cuello y no lo pierdo a que me espera, para empezar, el mejor final de año de mi vida. Que la Potra os acompañe. Ciao

domingo, 21 de junio de 2009

Mi mismo idioma

Que sería de una entrada mía al blog sin estar escrita a las tantas de la mañana, ¿verdad? Será por la tranquilidad que la noche me inspira. No creáis, me ha costado horas y horas de hacer cosillas de esas pendientes que uno aprovecha a hacer cuando no tiene que pagar por un ciber antes de poder ponerme a escribir sin sentirme agobiado por la sensación de que me dejo algo por hacer.

Últimamente me obsesiona, y no es para menos, el afán por controlarme con el dinero, pues no veo el momento de presumir de mi libertad. Aunque lo suyo sería que, pasado el año y medio que me queda, la situación vaya a mejor, pues eso es lo que he venido a aprender lejos de casa.

Por fin puedo contaros no las vivencias en sí, pues no son tantas, pero sí las emociones vividas en estos dos puñeteros meses, que tanta intriga despertaban en mí, y por lo tanto, en vosotros, mis ávidos seguidores. He echado de menos más de una noche tener con qué postear en el blog, por ejemplo, la noche de antes de llegar al cuartel, que estaba más nervioso que el dentista del conde Drácula.

No fui capaz de controlar la situación hasta que no llegué al cuartel, os lo podéis imaginar. Las maletas, las prisas… A 300 km de mi casa con dos maletas, un macuto y un traje de bonito colgando, y no pude haber elegido peor sitio para dormir que un jodido cuchitril en el que había que andar de espaldas de lo mal que estaba, y eso que el de recepción presumía de que había sido reformado recientemente. Iba con mi mariconera repleta de mapas impresos del Google Earth de como llegar desde la estación de Delicias hasta la pensión, que, para colmo, con tantos bultos, cualquiera tenía cojones a ir andando 2 km con todo eso a cuestas. Eso sumado a que no me sobraba la pasta (poner pasta en casa y desfogarse con caprichos tales como una PSP dejan a uno mermado), hacían que mi acojone por no saber si tenía alojamiento en el cuartel subiera a límites estratosféricos y sin saber siquiera donde podría dejar las maletas al día siguiente. Ese mismo domingo, quedé con Rubén, uno de mis compañeros de la academia con los que compartía destino, para pasar el día. Ese día miré el par de habitaciones de alquiler por 200 € al mes que había buscado por internet, y a cual peor. En una, no tenía donde dejar toda la ropa que traía, más militar que de calle. Y en la otra, sí, compartía piso con gente de Erasmus, pero madre mía, como tenían el piso…

En fin, que con el saldo del móvil escaseando, con los nervios a flor de piel y con unas horas a las que me era intempestivo llamar según a quien. Conseguí calmarme un poco tras hablar con Bruno, mi madre y Nioka.

A la mañana siguiente, mi otro problema era despertarme con la antelación suficiente como para tenerme listo a mí mismo vestido de bonito y todo mi descomunal equipaje, encontrar una parada de taxis y llegar a tiempo al cuartel. Lo que consiguió tranquilizarme fueron estas palabras del cabo primero que nos recibió:

- Venís todos de fuera, ¿no?

- Sí, mi primero. –contestamos todos.

- Lo digo porque he pedido alojamiento en el cuartel para todos y andamos justos de plazas

Primer alivio de un día que iba a ser de trámites y presentaciones. La cosa pintaba bien, los mandos parecían todos muy majos, se respiraba buen rollo… Sólo faltaba el símbolo de la paz en la puerta del cuartel. Lo siguiente fueron los alojamientos. Había visto un par de habitaciones el día anterior que dejaban mucho que desear, no tenía ninguna expectativa al respecto. Pero el segundo alivio fue comprobar como solo dormíamos tres personas en cada camareta y que cada cual, gozaba de la comodidad suficiente como para no echar de menos ninguno de esos dos cuchitriles. Es más, siendo gratis, les daba mil vueltas. El tercer alivio fue lo de la manutención. La comida corre a cuenta del Estado, pero el desayuno y la cena está por un precio irrisorio. No sabría decirte cantidades exactas, pero por 6 € aprox, cenas de lunes a viernes, caliente, y dos platos. Los fines de semana también hay comedor, pero cuesta un poquitín más. Yo ya había tenido una toma de contacto con Zaragoza y lo primero que me llamó la atención es que pese a ser casi entera de bloques de muchos pisos, es una ciudad tranquila en la que no ves excesivas aglomeraciones de tráfico ni de gente. Admirable, para haber sido la sede de una exposición universal. Ni punto de comparación con Toledo, con una comunicación cojonuda en transporte público, con wifi por toda la ciudad y con zonas y centros comerciales de sobra como para satisfacer todo lo que uno pueda necesitar puntualmente, ocio incluido.

Y bueno, por lo que a nuestro trabajo respecta, una vez dentro, nuestro trabajo se divide en dos grupos, el grupo de sanidad y el escalón médico avanzado del ejército de tierra o EMAT, para abreviar. Nos explicaron el cometido de cada uno, pero lo gracioso es que llevo dos meses ahí y aun no veo las diferencias sobre la práctica. Me explico, a mi me metierion en el EMAT, unidad, según decían, más operativa, pero que luego son a los del grupo a los que más caña meten. Pero aun metiéndoles más caña, su cometido es el mismo, cuando en el papel, su capacidad operativa supuestamente es menor… Yo que sé, de estas cosas que es mejor no cuestionártelas… Al grano, todo lo que me dijeron de la Agrusan 3 era cierto, ni punto de comparación con la Academia. Más buen rollo con los mandos, más libertad, horario más reducido, trabajo que casi no lo parece, descanso a media mañana para “almorzar” camareta lo suficientemente bien equipada y acogedora como para poder pasar una estancia agradable durante los años de compromiso que hayas firmado. Con margen suficiente como para poder equiparla con todo aquello que uno pueda echar de menos, ordenador, tele, consola… Y por fin podía dejar tranquilamente el móvil cargando sin tener que vigilarlo, con la consiguiente pérdida de tiempo que eso me suponía. Por fin duchas que poder usar a cualquier hora y sin restricciones de agua caliente y si encima las continuadas son casi de turismo, no se puede pedir más.

Encima, la proporción de chicas es mayor que la de chicos en ese cuartel. Pero entrando en terreno más personal, y corroborando lo que me aconsejaba mi tío, lo mejor es ir a mi bola e ir con gente que habla mi mismo idioma, que la hay y la he encontrado, por suerte. Gente con la que comparto inquietudes y con la que, por extensión, me lo puedo pasar de puta madre haciendo planes que, difícil será que tengamos por lo que discutir.

El resto ya os lo sabéis de memoria de las entradas relámpago que os he escrito. He estado en Barcelona, con Nioka, y tan bien como siempre. De momento, pese a que ya tengo con lo que hacer fotos a una calidad competente (móvil de contrato incluido) no quiero empezar a subir fotos hasta que tenga ordenador propio, por la sencilla razón de que no quiero descargarlas en uno que no procede usar para tal cosa. Este mes que viene, mesura de por medio, tengo visitas pendientes a Asturias, Madrid y Barcelona. Aun me quedan Alicante, San Sebastián y Málaga en las que ir a visitar a amigas que conozco y no tardaré mucho en hacerles una visita. Tengo, así mismo, vacaciones del 10 al 28 de agosto, fines de semana inclusive, así que ya puedo aprovecharlo bien y dar buena fe de ello en el blog. Y aun me deben 7 días laborables más que trataré de cogérmelos en navidad, eso más 6 días de asuntos propios al año. Eso sin contar los días de saliente de guardia o los que nos den por posibles continuadas que hagamos.

Lo tengo todo dispuesto para quemar España, solo falta que tenga cojones a controlarme con el dinero y todo me irá a pedir de boca, y la semana que viene cobramos nuestro sueldo más la extra, que es menos de lo que me esperaba, pero suficiente para comprarme un ordenador. Y me apuntaré a una autoescuela de una puñetera vez, a ver si me quito otro muerto de encima. Que la Potra os acompañe. Ciao.

lunes, 8 de junio de 2009

Tengo una corazonada

Nuevamente me via ir de aquí sin escribir una entrada en condiciones pero por desgracia pa lo que menos tiempo me sobra es para escribir en el blog. Sé que mis fans estáis ansiosos de que os ponga al día, pero si bajo a Madrid, tengo que aprovechar los fines de semana al máximo y entre quedar con los amigos y descansar no da mucho de sí para sentarse un rato tranquilamente en el ordenador. Quiero comprarme uno cuando cobre la paga extra que, presumo, será a finales de este mes. Puedo decir, para dejaros otra vez con los dientes largos, que estoy cada vez más encantado con el alojamiento, con el trabajo y con la ciudad en la que me ha tocado trabajar, que estoy supermareado con las intenciones de mi madre acerca de pasarme el coche que ella tenía hasta ahora, pues no se aclara ni ella, pero que sería un plus que te cagas tener un coche pagando solo la gasolina y el seguro. En fin, que no lo sé, aun estoy ubicándome en el sentido de que "solo" llevo un mes aquí y me costará un poquito más tener, digamos, una rutina en la que no tenga un rato de respiro. Aun tengo muchas cosas por empezar a hacer y ya digo, será cuando le pille del todo el tranquillo a esta rutina, que bien sé que va a dar mucho de sí. Ya tengo a mi alcance todos esos recursos que, en otras circunstancias no hubiesen sido más que una utopía, así que ya no hay condicionantes que valgan, salvo eso... Terminar de aprender a administrarme, que aun dejo algo que desear en ese sentido... Y estoy acojonado, pero la consecuencia, y me doy con un canto en los dientes de que no me voy a quedar a cero, es que no puedo permitirme extras de momento.
En fin, la corazonada de la que hablo en el título, no sé, supongo que se referirá a mi despejado estado de ánimo que me permite, por fin, centrarme en otras necesidades, como por ejemplo, afectivas, y mi corazonada es que este año voy a encontrar pareja y me da que estable. No lo sé, me quedan 15 minutos de ciber y tengo que llevar 12 litros de agua mineral que me he comprado, al cuartel. Si pudiese estar aun más tranquilo y despejado que ahora podría enrollarme y hacer justicia con mi turbo blog pero como tengo más cosas que hacer, no puedo centrarme en este momento. Total, sólo sé continuar con coletillas y frases hechas, osea, que me estoy empezando a bloquear. Ya os digo que los dos próximos fines de semana me quedo en Zaragoza, y que el último, a falta de saber si tengo una guardia y/o si puedo cambiarla, me desplazaré a Madrid a quedar con mis primos que quiero ponerles al día a ellos también.
Otra cosa no será, pero por planes... A ver si el mes que viene es el refinitivo que ya no me da por tener gastos compulsivos, he de dar el do de pecho en ese sentido, porque anda que no cuesta... Pero agradeceré los resultados a corto plazo. Que la Potra os acompañe. Ciao.

martes, 5 de mayo de 2009

El manto la Pilarica

Seré breve, no me queda más cojones, pues estoy en un cíber, ya me sobrará más pasta el mes que viene. Os escribo desde Zaragoza con amor, y, con eso de que estamos a tomar por culo de la ciudad y que el transporte publico pasa cada tres meses, aun me cuesta creer que voy a pasar aquí dos años, así que el mes que viene me voy a apuntar a una autoescuela como alma que lleva el diablo. El domingo por la noche estaba histérico de pensar que no iba a tener plaza en la residencia, que ha resultado ser mejor con creces, que las habitaciones que estuve mirando ese mismo día. Yo que sé, este fin de semana me toca volver a Madrid a coger ropa que no me cupo por falta de espacio, y una tele para poder verla, aunque no sé si achantarme, porque si eso supone no ponerse de acuerdo en lo que queremos ver... No sé, via "gincharme" a comprar, alquilar y/o bajarme pelis y de las buenas, eso aparte de ir al cine, por supuesto. Además, aquí, el apagón analógico es el 30 de junio de este año, con dos cojones. De momento, lo que me ha quedado de pasta no me da pa hacer muchas de las cosas que yo quería hacer, pero bueno, acabo de empezar y tengo todas las tardes libres de aquí a enero del 2011, salvo cuando nos toque guardia. Respecto al trabajo en sí, como no será de desahogado que hasta los mandos van de buen rollito con los subordinados. Es más, está todo dispuesto de tal manera que cuesta menos cenar en el cuartel que traerte la comida de la calle, y que para colmo no hay donde cocinar, así que no merece la pena, así que espero ahorrar la ostia. Por último, nos han dicho que en Noviembre van a mandar una comitiva a Afganistán, con carácter voluntario, así que como me dé la vena me apunto. En fin, poca cosa más, que no sé si proveerme de algo de comida, o como mínimo de dinero, pa poder subsistir hasta que acabe la semana, ya tendréis noticias mías más extendidas. Que la Potra os acompañe

domingo, 3 de mayo de 2009

Yo no me voy de Rivas sin escribir una entrada antes de irme

Y una leche, faltan cuatro horas para que tenga que levantarme de la cama, pero me da igual. Sin este acongoje previo a mi ida a Zaragoza, no me saldría igual una entrada al blog, y en eso consiste.

Lo que son las cosas, me da por buscar a otro colega del colegio San Miguel, dado que me acordaba de su nombre y apellidos, y estaba en el Facebook (para lo único que sí me gusta esa web) y date, lo que hacen internet y la buena memoria.

En otro orden de cosas, ha pasado la semana y no he quedado con tanta gente como pretendía, pero no me importa. Los que sí han quedado, son los que, definitivamente han demostrado que están cuando les necesitas, así sea su estado emocional o lo que sea. Otros te adulan con palabras bonitas, te echan de menos, te hablan con apelativos cariñosos, te dan señales de vida de vez en cuando solo por cumplir… Diréis que ya era hora, pero sí, por fin he llegado a la determinación de no ir detrás de quien no se lo curra por mí, paso de desgastar mi paciencia, mi tiempo y en ocasiones, mi dinero en tratar de estar en contacto con quienes te ponen condiciones para luego no corresponderte.

Y después de mis últimas entradas, y repasando hechos recientes y no tanto, es esperanzador caer en la cuenta de la cantidad de gente que ha pasado por mi vida con la que me he sentido a gusto. Hasta la adolescencia los ejemplos han sido contados, y conservo vagos recuerdos, así que no sabría concretar. Del resto, podría mencionarte a los compañeros de universidad o del curso de monitor de tiempo libre de mi madre, o a los colegas de un club de alpinismo al que pertenecíamos cuando vivíamos en Pelayos. Los ejemplos más recientes son los compañeros de Tele K y el resto os lo sabéis de sobra… Vamos, pensad lo que queráis, compañeros militronchos, pero no voy a cambiar porque no hayáis conocido a nadie como yo en vuestra vida, no al menos en aquello que no me perjudique a mí mismo.

Y es ahora cuando todas mis declaraciones de intenciones se vuelven tibias ante el miedo escénico de que la supervivencia lejos de casa se aproxima. Mis despechos de estos tres meses me han salido caros, voy con lo justo para subsistir, al menos este mes. Pero qué sería del gran David Arroyo sin sacar partido de sus locuras y comer pan y choped todos los días ¿verdad?. Ayer quedamos Charly, Bruno y yo y a la vuelta, venía hablando con Bruno, entre otras muchas cosas, de que la primera vez que fue a Cádiz solo, yo le tranquilizaba pues ya estaba curado de espanto pues mi primera experiencia parecida la tuve pocos meses antes que él, por ejemplo. O de cosas como que no hay capullo tan osado como yo, que se atreva a empezar un bachillerato de humanidades para conocer gente o se aliste al ejército para ser director de cine.

En fin, que la lección que tenía que aprender era saber tener iniciativas, manda cojones. No vale de nada que le diga a los demás que me recuerden que quiero ser un culo inquieto si yo no hago por remediarlo. Voy a tener todas las tardes libres de aquí a enero del 2011 y en 21 meses van a pasar muchas cosas tales como que el apagón analógico lo voy a vivir a tomar por culo de casa (aunque en AVE se tarda hora y veinte) y ya no me vale nada que me ponga como excusa a mí mismo. Ya no hay pasos intermedios, ni condicionantes, estoy yo, mi capacidad para administrarme y mis ganas de comerme el mundo y no hay más.

Esta vez no va a ser otra declaración de intenciones más, esta vez no me voy a poner en evidencia yo solo. Que la Potra os acompañe. Ciao.

domingo, 26 de abril de 2009

Si

¿Os acordáis de la turbo nevada que cayó el día de mi cumpleaños, es decir, el 9 de enero? Dije que, el hecho de que cayese una nevada tan tocha justo el día de mi cumpleaños solo podía ser un buen presagio ¿verdad? Pues ayer me acordé mucho de ese día, aunque no estaba tan eufórico como cabía esperar en una situación así. Sí porque me iba a largar de ahí, pero por nada más, no me emocioné por gente a la que no iba a ver, más que nada porque no son tantos, y, para nada, no voy a perder el contacto con ellos.

He publicitado mi blog entre gente de quienes vamos a Zaragoza, más que nada porque son parte de las personas con las que más confianza tengo ahí dentro, aunque hay más, desde luego. No me han dejado comentarios, me lo han dicho in situ, me han dicho que si mi blog es triste y sí, ahora os aclaro por qué. Otras, pues son chicas, simplemente se han quedado flipando por el contenido en sí y de como me expreso ahí correctamente, sin apenas faltas de ortografía (alguna cae, pero la mayoría son adrede, cuando empleo lenguaje coloquial o cuando digo palabrotas…) y ya cuando se han puesto puntillistas, cosa que me ha hecho ilusión, pues eso denota que mostraban interés, me han dicho que me he dejado detalles de los que ahora no caigo jejeje. Pero vamos, quería lectores y los tengo, espero que, estos sí, sean asiduos, pues ya que soy de los pocos freaks que prefieren los blogs a las redes sociales, por lo menos tener alguna trascendencia mediática. Algo que les ha hecho gracia y les ha extrañado a todos es el hecho de querer que mi blog se convierta en una página más currada, pues en apariencia (y razón no les falta), no tiene ningún sentido ese propósito. Como les he dicho, el tema es darle sentido a esa trascendencia mediática. Es fácil no tener una pizca de fe en mi, sobre todo si se me conoce de haber hecho la instrucción militar conmigo (Qué raro suena eso ¿eh? “de haber hecho la instrucción militar conmigo”, la virgen, por un momento parece que me hubiera alistado por vocación) Pero, eso me lleva a hablar de dos temas. El primero es que, el efecto que se supone que la mili iba a tener en mí no ha sido tal, pues el hecho de haber perdido los estribos conmigo mismo me ha llevado al punto de partida, a ser tan gilipollas como al principio, a depender emocionalmente de los demás en demasía, porque, al principio, bien, pero cuando me limito a hacer lo que tengo que hacer y el resto del tiempo quiero evadirme, pues se pone en evidencia lo que dije en mi entrada anterior, que sigo siendo el mismo, pero para mal. Yo me he labrado mi reputación ahí dentro, yo he sido, involuntariamente el que he conseguido que no me tomen en serio. Por mi actitud, por cómo soy… Claro que no tengo que sentirme mal ni avergonzado ni leches en vinagre, pero sí que queda de relieve en cosas tales como que trabajar bajo presión, por poquita que sea, soy un jodido desastre y eso deriva en que siempre dejo las cosas a medias o las hago mal. Y yo siempre escudándome en que la prisa va a dejar de ser un problema cuando esté en mi unidad. Y para colmo, por H o por B, tengo Potra y no se toma conmigo las medidas oportunas cuando mis fallos son gordos, como por ejemplo, cuando me dejé el fusil apoyado en el aljibe y “solo” me tocó subir corriendo al cerro del pino. Claro, que, habiendo comentado cosas tales como que tengo un tío capitán, muchos se creen que tengo enchufe o algo parecido, y a muchos les da rabia que pueda tener un trato especial, sea por la razón que sea.

Pues bien, a donde quiero llegar es que, si mi estado anímico es producto de mi carácter y de la risión que muchos puedan sentir por mí, si al menos me queda alguna jodida vía de escape, quiero aprovecharla, pero es que ni con esas. Recurro al móvil y todo Cristo se ha puesto de acuerdo en estar ilocalizable, sobre todo algunas chicas. Recurro al messenger, y como ya mucha gente lo ha desplazado en pro del maldito Tuenti y del maldito Facebook  pues tampoco hay manera y recurro a mis motivaciones hasta ahora falsas sobre viajar y sobre los caprichos materiales, mientras tanto, sigo siendo el mismo gilipollas que no sabe contestar a las vaciladas y el mismo desganado con horchata en las venas que solo sabe recurrir a la ignorancia para que le dejen en paz, de ahí la impresión triste que produce el blog.

El otro tema del que quería hablar, más optimista, por suerte, es que el jueves me tocó de cabo de cuartel con los de la tercera compañía, que acaban de llegar esta semana. Y ¿qué pasaba? Que dado lo torpe que soy y lo nervioso que me pongo en según qué tipo de situaciones, parece que todo el mundo en la cuarta compañía estaba deseando que la cagase para ser testigos de ello. Y yo, la verdad, estaba acojonado de poder darles ese gustazo, pero, pese a que formábamos a horas y en sitios distintos, lo único por lo que titubeé un poco es porque, al darme novedades por la mañana, al calcular por el papel cuántos eran en la compañía, los nervios me impedían hacer bien el cálculo de cabeza y menos mal que saqué el móvil antes de que viniese el sargento primero Mora, que si no…

Pues bien, el resto del día, yo no tenía ganas de pagar mi estado de ánimo con los nuevos, que bastante desorientados andaban ya, y bastante bien se desenvuelven, pese a ello. Después de la formación para lista de ordenanza, el sargento primero les mandó a limpiar las camaretas en cinco minutos supuestamente, aunque les dio más. Es curioso comprobar, ahora que podía, como desde dentro, hasta los mandos son permisivos y hasta se puede decir que benévolos cuando siendo aspirantes a alumnos no nos damos ni cuenta. Yo no me comí ni una sola bronca suya y eso que me llamó unas cuantas veces, la primera de ellas para ordenar unas listas de alumnos, por pelotones. Dichas listas eran fichas rellenadas por ellos mismos en las que había además de sus datos personales y ciertas señas de contacto, un pequeño cuestionario personal para conocer mejor a cada uno de ellos, cotilleé unas pocas y me hizo gracia como en el apartado de las aficiones, de todos los que cotilleé, al menos el 98% son aficionados como mínimo, al futbol, luego, otros hicieron gala de una sinceridad brutal, y en ese sentido no me parecieron distintos de cualquiera que pudiera haber en la cuarta compañía y, aunque eran menos, era curioso comprobar como ponían en lo primero de la lista el sexo o la Playstation 3 (ninguno puso la Xbox 360, curioso) pero me pregunto si, de haber empezado la instrucción con ellos, me hubiese sido posible llevarme tan bien, o era la supuesta experiencia la que hacía que me tuvieran respeto.

Yo les pedía lo que a mí me había ordenado el sargento primero Mora y salvo un rato que se me despendolaron, luego ahí estaban todos en el aula de la nave 32.

Por lo general les causé muy buena impresión y todas las veces que me cruzaba con ellos me saludaban.

Y, ajeno a mí, esa misma tarde, creo que algún descerebrado tiró una percha a los de seguridad desde las camaretas, razón por la que les tuvieron haciendo una batida por medio cuartel hasta casi las dos de la mañana. Ya al día siguiente, pues os podéis imaginar, acto de despedida, maletas gigantescas…

Quería centrarme por último en una tesitura que me ha tenido en jaque toda la semana y por la cual he llegado a casi no poder conciliar el sueño. Mi madre y mi padre me dejaron en total 11 € para poder volver a Madrid pues estaba pelao de pasta, por culpa de mis irresponsabilidades, claro, pero es que más irresponsable aun fui de, cuando salí con Rubén el lunes, accedí a cenar con él fuera de la Academia un bocata cada uno, y una turbo ración de alitas para los dos. Y claro, esta semana he “sobrevivido” de coña, pidiendo a los demás que me pasen saldo al móvil para poder estar localizable, mirando a ver quien me podía llevar a Madrid así fuese apretujao en los asientos de atrás… Nervioso y ansioso porque no tenia cuando hablar por teléfono con mis amigos debido a que, si uno no tiene saldo, no hay mucha gente dispuesta a gastárselo en llamar. Incluso una noche que dormí con el móvil esperando una llamada de Nioka, lo empujé mientras dormía y se cayó a la de abajo. Como no sería que, a causa de eso, me desvelé a las 4 y 20 de la mañana y, creyendo que el móvil se me había perdido ya para siempre, me costó volver a conciliar el sueño una barbaridad.

Así que antes de ayer, viernes, no estaba tan eufórico ni tan emocionado como cabía esperar, primero por el cansancio acumulado, fruto del insomnio y este, de la ansiedad. Y segundo porque por fin me he quitado de encima a ciertas moscas cojoneras. Ahora, jamás me ha tranquilizado tanto poder estar seguro de que todo aquello que me motivaba, por fin va a ser cierto y han tenido que pasar 25 años para que le eche tanta fuerza de voluntad. No puedo negar que no he estado a la altura de las circunstancias, pero me doy por satisfecho por lo conseguido en estos tres meses, quiero decir, a mí me sirve. Aun me queda mucho por aprender, por supuesto, y la suerte es que estoy en manos de los mejores maestros en ese sentido. Espero que no haber salido de las faldas de mi madre hasta ahora y no tener tanta calle como cabe esperar de mi, no sea un impedimento para que en estos dos años, periodo más que suficiente, recupere el tiempo perdido.

Respecto a mis caprichos, a mis ambiciones… Cuando cobre, que será a más tardar, el martes, me via comprar una turbo PSP que no se la salta un gitano, acompañada de unos buenos auriculares y una tarjeta de memoria de la ostia. Así tengo con lo que escuchar música, jugar en los ratos muertos, navegar si hay donde cholar el wifi, y hacer fotos con la camarita que compré por el eBay, a ver si es verdad que funciona… Por lo demás, esta semana voy a tenerla (Potra mediante) repleta de planes. Por lo pronto ya he quedado el lunes, el viernes y el sábado (me iré a Zaragoza el domingo, apuraré el tiempo en Madrid todo lo que pueda) y aun me quedan unas tres o cuatro personas más con las que quedar.

Esto es todo por el momento, yo me retiro a apagar el ordenador que bastante larga ha sido la sesión de este fin de semana, solo me queda recargar el móvil y liarla parda. En fin chavatars, que la Potra os acompañe. Ciao.

domingo, 19 de abril de 2009

Un escalón por encima

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Entre mi madre y mis amigos, aun consiguen hacerme abrir más los ojos aun. Con razón estaba yo ansioso, alterado e insoportable. He tenido que fundir la poca pasta que me quedaba en llamar por teléfono y en conectarme con aquellas personas, sobre todo chicas, con las que por hache o por be no he podido tener mucho contacto en estos tres meses. Había muchas razones, el ir con prisa a todos lados, el compartir habitación con 97 personas, el no tener ese tan ansiado dinero, ese tiempo libre. Pero ahí es donde entra la parte peligrosa. Con lo caro que vale conectarse desde la cantina me he abstenido de conectarme todo lo que he podido de conectarme desde dentro. Así pasa que luego me desepechaba llamando desde casa, conectándome a internet los fines de semana. Pero estas dos últimas semanas no he podido más. Demasiado tiempo sin tener contacto con ciertas amigas, demasiado tiempo sin tener a quien contar un día a día que, si no se comparte, se hace más duro aun de lo que ya es. Y claro, ahora pretendía paliar todos esos nervios, de golpe, con un móvil de contrato, por aquello de no tener que esperar más tiempo a pillarme uno libre y más caro y así, de paso tener con qué conectarme a internet.

En otras circunstancias, pase, pero en este preciso momento, es lo que menos me conviene, y más con tanta ansiedad que paliar. Pues despecharme gastando dinero es lo peor que puedo hacer. Administrarme es lo que me hace falta. Para vosotros no es nuevo, pero para mí es necesario recordármelo en voz alta cada vez que me entren las ganas de ser impulsivo por despecho.

Solo llevo tres mese en el ejército, por largo que se me haya hecho, y por mucho que algunos ya noten cambios en mí. Ojo, mi autoestima sigue como siempre, pero por eso precísamente tengo ganas de ir a más y como aun no puedo, pues…

El otro día el Pater nos dio una charla y en dicha charla comprendí (lejos de hacerle peloteo ni a él ni a su sermón, pues poco tiene que ver con el sentido didáctico que él le haya querido ver, sino por darle sentido a muchas cosas de la instruccion en sí) el porqué de muchas de las cosas que han sucedido estos tres meses. Me dí cuenta de que cosas que se me antojaban naturales y gratuitas, en el transcurso de los días, no lo eran, y que habían sucedido por razones que hasta ese momento se me escapaban.

Sigo siendo el mismo, qué leches, y cada vez tengo a más gente espectante con mis progresos. Cada vez me es más difícil ocultar que me gusta ser el centro de atención. Es por eso que comparto mis inquietudes con quienes puedo, lo bueno es cuando esas personas, además, empatizan conmigo. Pues cuantas más personas estén pendientes a mi causa, más sentido le darán a lo que logre, de ahí que quiera compartir mis logros con ellos.

Lo bueno es que cada vez que mi madre y mis amigos me abren los ojos, cada vez que desvelo una capa más profunda de mí mismo, más capaz me siento de emprender lo que haga falta. Claro que he sobrevalorado la recompensa por estos tres meses de esfuerzo, quiero decir, la inmediata. La recompensa es la gente en sí, la conocida y la nueva. No es peloteo ni lo pretendo.

Hace unos meses cuando me alisté lo hice para que cambiaran en mi lo que no era capaz de cambiar por mí mismo. Solo espero que sirva para algo, el resto os lo sabéis de sobra. Que la Potra os acompañe. Ciao

lunes, 6 de abril de 2009

Imagina

Es gracioso, poca gente habrá reparado en que hace tiempo que las cadenas ya no son tan frecuentes en la bandeja de correo electrónico de la gente, ¿por qué? Porque ahora han cambiado de ubicación, han encontrado su sitio perfecto en Tuenti y en Facebook. Ahora ya no hace falta recibir correos chorras con cuestionaros de 90 preguntas que tienes que copiar y pegar cambiando las respuestas, ahora ya se han convertido en apps, widgets, o como carajo quiera que se llamen en los que, ahora uno, tiene que estar pendiente, manda huevos, de qué cuestionarios chorras se cuecen por ahí para responder a las preguntas. O quien te ha agregado en la foto en la que sale de todo menos tu cara, solo por el hecho de llamar la atención. Bruno ya me iluminó en su momento al decirme que aplicación de internet que se popularizaba entre las “conejas”, aplicación que acababa por pervertirse. Puedo poner como ejemplos el Messenger, que ahora está lleno de emoticonos, guiños, fondos de pantalla y demás florituras para llenarlo de colorines, aunque siempre hay quien hace buen uso de eso. Luego ha habido productos destinados a triunfar entre ellas como Los Sims o Habbo Hotel (los MMORPG’s no los menciono porque, por suerte, aun son serios, aunque haya muchas féminas que jueguen) y ahora les ha tocado el turno a las redes sociales mencionandas anteriormente. Dos años atrás, oía hablar en el ya extinto videoblog de Mobuzz TV de Facebook y de Twitter y se me antojaba que dicha clase de páginas web hablaban otro idioma incluso para mí, obsesionado con toda esa clase de novedades. Maldita la hora en la que las chicas descubrieron el Tuenti primero (dado que fue la primera red social en castellano que se popularizó por estos lares) y el Facebook después. Ya han marginado el Messenger, el Skype, las webs de intercambios de fotos (badoo, sexy o no, y demás soplapolleces pa ver las fotos de la fiesta de anoche) y los espacios de Windows Live, donde había verdaderas freakys haciendo fotomontajes y personalizando sus espacios con gifs animados y con música de Chayanne, Andy y Lucas y La Húngara. Ahora,  todo lo que se cuece, desde lo más serio hasta lo más absurdo, se cuece ahí.

Años atrás, yo era el freaky incomprendido que usaba internet como medio para socializarme cuando mi autoestima me impedía desenvolverme cara a cara. Pero más gracioso aun si cabe es que todos los que ahora usan toda esa mierda aparentan tener una vida de puta madre con todas las necesidades cubiertas (gente de la que tiempo atrás hubiera sentido envidia, por todo aquello que desconocía), pero nada más lejos. Ejemplo de ello es de como muchos mitos de barrio (aun sigo hablando de tías) han ido cayendo uno tras otro tras comprobar como en todos lados cuecen habas y que cosas como “el autoestima” o “saber lo que se quiere”, sorprendentemente, no están al alcance de tanta gente, sobre todo porque la extensa mayoría jamás se han hecho esas preguntas y les ha ido bien. Más ciegos son los que aun quieren creer que les va bien cuando, teniendo cerca las orejas del lobo, siguen sin plantearse qué coño quieren. Bien está que cuando tienes las hormonas como un palomitero quieras ser el más cool del instituto. Pero el tiempo no pasa en balde, y querer, con 23, 24 años, ser el más cool de la Academia de Infantería me parece un tanto inmaduro. Ojo, no estoy criticando los gustos de nadie, estoy criticando la actitud de ciertas personas hacia mí. Gente que se obceca en no querer conocerme y, por tanto, en no querer tomarme en serio. Lo que no me parece ni medio normal es que, sin querer conocerme, sí quieran juzgarme. Por poner un ejemplo, pongo el de que me quiero comprar mazo de gadgets de bolsillo, entre ellos, un Ipod Touch. ¿Para qué leches quiero un reproductor MP3 con pantalla táctil? Las razones por las que quiero tener tantos (4 en concreto) son meramente caprichosas y ahí no voy a justificar nada, simplemente quiero la PSP 3000, la Nintendo DSi, el Ipod Touch de 32 gb y el Nokia N97, cada cual con sus usos y sus aplicaciones comunes y distintas, pero, joder, cuando a mucha gente le sobraría con un MP4 de 90 € del Media Markt, yo quiero artefactos de ese calibre por una razón de peso. Volvemos al ejemplo de las redes sociales. La web 2.0 se ha ganado esa nomenclatura por méritos propios, se genera mogollón de contenido a diario, a una velocidad tal que es difícil controlar, censurar o lo que sea, toda esa información. Y claro, se genera contenido chorra, que es en el que todo Cristo centra su atención, y se generan noticias, podcasts de programas de radio o que se publican exclusivamente para internet. Hay mogollón de widgets y aplicaciones solo para ese cacharro que sirven para tener conexión con las emisoras de RTVE o Last FM. Pero algo que la mayoría desconoce, porque ni se ha esforzado en averiguarlo es que, personalizar una emisora de radio online con tus gustos musicales, tambien sirve, por ejemplo, para conocer a gente con gustos similares a ti. Y coño, anda que no mola tener en la memoria del Ipod programas de radio para poder escuchar en diferido, programas que de otra manera me perdería por cojones. Eso aparte de navegar, jugar y toda la parafernalia que ofrecen todos esos aparatos multimedia de bolsillo que tanto ansío tener.

Claro, el ladrón se cree que todos son de su misma condición y, dado que hay gilipollas que no me toman en serio (gente con más calle que yo, lo cual no me da envidia ni de lejos) se creen que la solución a mis problemas, es la misma que ellos necesitarían para evadirse de la estúpida realidad que ellos mismos se han creado. “Sí, sí, tu lo que tienes que hacer es follar, emborracharte y colocarte”, premio Nobel de la concordia 2009, ejem. Atajo de gilipollas todos, no soporto ese falso narcisismo ciego.

Falta poco, lo sé, y en ese sentido estoy ansioso, agresivo y me atrevo a decir que hasta insoportable y no es para menos, aguantando a toda esa chusma (por siempre, en estos casos, siempre hay excepciones) 5 días a la semana y durmiendo con ellos… En fin, siempre me atengo a mis motivaciones, y en ellas me refugio cada fin de semana que vengo a escribir, a quedar con aquella gente que, dos meses y medio después, sigue estando ahí.

Lo bueno de una situación nueva y, en apariencia, hostil, es que fuerza mi adaptación y mi supervivencia y eso garantiza mi éxito, porque siempre que le he echado ganas, me he dado cuenta de lo que soy capaz y ahora más que nunca, claro. Voy a tener mucho tiempo libre, durante el cual, quiero tener una guindilla en el culo para no parar quieto. Ya conocéis mis planes de tanto repetirlos, y recordármelo a mí mismo me sirve para seguir adelante. No es nuevo que siga dependiendo de los condicionantes, lo que sí que lo es, es que los condicionantes esta vez son reales.

Bastante me ha costado llegar hasta donde estoy como para que ningún gilipollas ose siquiera intentar aguarme la fiesta. Puedo presumir con orgullo de saber lo que quiero y de que esta vez, ni yo mismo seré un impedimento para conseguirlo. Que la Potra os acompañe. Ciao.

sábado, 28 de marzo de 2009

El pesao de siempre

Joder, tíos, cada día que pasa aumenta mi entusiasmo. Aunque varias, y sin importancia, son las inclemencias que han tenido lugar estos dos últimos días. La primera que entre que solo a la segunda sección nos tocó cambiar nuestras miserias a la planta de abajo y solo a nuestro pelotón nos tocó ayudar a desmontar el campamento de las maniobras sumado a que ayer, además, nos daban el uniforme de representación y a las prisas por largarnos de allí, y a que tenía cansancio acumulado de toda la semana, sed, de todos los gorrones irresponsables que no se preocupan de tener llena y / o a mano la puta cantimplora, hambre de no haberme dado tiempo a desayunar esa mañana por costarme meter el puto saco en la funda, sueño, y, así en general, las paranoias de la muerte.

Veréis, las maniobras, tengo la jodida sensación de que han sido más light que las otras, vamos, se me han hecho cortas. Como dice nuestro cabo así de coña: “Olor a pólvora, pienso gratis… Hay gente que pagaría por esto”. He montado en tanque, en TOA (un vehiculo de cadenas para transporte de tropas) y hemos hecho embarco y desembarco de dicho vehículo como cerdos aunque nuestro sargento nos dijo que, en realidad, en vez de tanto embarco y desembarco que en realidad lo suyo es que el TOA se quede a tomar por culo y los asaltos sean de quinientos metros. Sí, sí, en Zaragoza voy a asaltar lo que yo te diga, pero todo sea aguantar lo que haga falta por llegar. Pues hemos montado en la torre de dos tanques, del Leopard y del Pizarro. El primero es un bicharraco que, pese a enorme, cabe menos gente que en el último, español, y de construcción más reciente. Pero, ¿tú sabes la jodida sensación de montarte dentro de una cabina llena botones y palancas? Buf, se me ponía morcillona de ver al tanque de enfrente con la visión térmica y apuntar con el cañón… Luego, algunos, yo no, han tirado con C90 (un lanzagranadas) y han tirado, además, granadas de mano y aunque resulte espectacular, he de decir que, si no es necesario, no me arrepiento de no haberlo hecho, pues a mí, me dan respeto esas cosas, no vaya a ser que los nervios me traicionen y cometa alguna estupidez.

Lo que sí ha sido la muerte, fue la turbo-marcha del jueves, me cago en su puta madre, antes de llegar al campamento, nos toca llevar a un compañero en camilla, que aunque era verdad que estaba mal, era una práctica llevada a cabo por todos los pelotones. Y ahí se demostró, una vez más, lo incompetentes que somos los del pelotón 44. En fin, que el planning es éste. Esta semana que viene tenemos ya la jura pública, tras eso, semana santa, tras eso, la última continuada, otra semana más de vacaciones y el 24 de abril tenemos que estar ya, no sé bien si en la unidad o en las proximidades de la misma para empezar el servicio el lunes siguiente.

Lo que me cabrea, es que con todo el estrés de ayer, no encontré ni el móvil de movistar ni las llaves de casa, y que cuando llegue el domingo, a ser posible, pronto, me tocará arreglar el aborto de calamar que tengo por taquilla, dadas las prisas. Eso y que no me he llevado a casa el traje de representación, cosa necesaria para cogerle el bajo, pero estaba tan quemado que no tenía ni ganas de sacarlo del armario y llevarlo a rastras por todo Toledo hasta la estación de autobuses. La “buena” noticia a corto plazo es que hemos cobrado, sí, pero 300 miserables euros que nos corresponden por ser alumnos aún. Los atrasos, definitivamente, nos los pagan el mes que viene junto con nuestra primera nómina, así que nos juntaremos con un pastón ahí.

Ahora este mes, va a ser movidito de la ostia, quiero quedar, por última vez en meses, con los amigos de por aquí e irme a Cádiz con Bruno, y voy más ajustado de pasta de lo que quisiera, pero no importa jejeje.

En fin, que estoy con uno de mis cabreos / bajones virtuales por aquello de no se por que leches, mi sesión de messenger no funciona en el programa en cuestión, si conectándome desde el navegador, y por que no tengo aquí el jodido móvil de movistar, así que yo solo deseo que toda esta mierda se acabe pronto. Que voy a ganar bien de pasta, que la independencia me va a salir barata, que me voy a permitir caprichos, que voy a invertir en mi imagen, que voy a viajar lo que no está escrito. Que, así a botepronto qué ganitas tengo ya de un jodido cacharro multimedia con el que escuchar música, hacer fotos, etcétera. Y que, si me saco el carnet, que va a ser que sí, y si se tercia, mi madre me pasa el Ford Ka que tiene y se compra otro, para rematar la jugada. Que todo lo que haga, no será en vano, espero conocer gente de la ostia, enriquecerme de experiencias y, ah, ya os lo anticipo, cuando tenga los conocimientos y los medios necesarios, que yo apostaría a que será antes de que acabe el año, “Mi historia hecha relato” va a dar un salto de calidad y se va a convertir en una página web propia, con su dominio y todo, en la que aúne blog, videoblog, podcast, y fotos. Aunque lo siga compaginando con las webs sociales y 2.0 de turno, como hace todo Dios, la parte chachi va a ser mi página web currada con sus animaciones en flash, sus vínculos RSS y todo el chiringuito. Pero no será por lo currada que esté sino por la de cosas que contar que, decir que va a ser la ostia, es decir poco.

Agarraros los machos o lo que tengáis a mano, que, aviso, en vuestra mano está ser partícipes de la experiencia más cojonuda jamás parida. Me siento más poderoso y con el autoestima más alta que nunca. Así que os dejo a ver si me relaciono con mi señora madre y mi señor padre, a quienes ayer apenas vi, porque quedé con Bruno para ir a ver una obra de teatro en la que actuaba una amiga común, y luego nos fuimos a cenar. Y mañana casi seguro que iremos a comer a casa de mi prima. Que la Potra os acompañe. Ciao.

sábado, 21 de marzo de 2009

No me lo creo ni yo

Perdón por ser tan pesado pero es que nunca en mi vida, y mira que muchas veces me he enfrentado (y a veces forzado) a situaciones esperpénticas, le he echado tantos cojones a nada que me haya propuesto, exceptuando mi gloriosa escapada a Barcelona de cuya gesta siempre me sentiré orgulloso. Y de los tres meses totales, ya llevo más de la mitad, y habiendo puentes y vacaciones de Semana Santa de por medio lo que queda solo es ya, por suerte, una ridícula cuenta atrás regresiva. Ya hemos tenido las primeras continuadas, ahora estamos de puente en nuestras casitas, la semana que viene, nos vamos de maniobras, la siguiente ya es la jura pública, la siguiente Semana Santa, la siguiente tenemos las segundas continuadas y a tomar por culo todos de Toledo que nos vamos para tener, creo, 10 días de permiso, o los que correspondan para luego el 24 de abril, definitivamente, estar ya en nuestros destinos.

Ay la ostia, que Zaragoza está más cerca, y con ella la independencia más cojonuda que jamás haya tenido a huevo y en un trabajo que no me va a suponer ningún esfuerzo adicional. De lo que casi puedo estar seguro es de que cuando llegue a mi destino, después de haberlo dado todo se me quitarán las ganas de castigarme a mí mismo o de imponerme más metas forzosas a no ser que la oportunidad sea jugosa que te cagas. Tengo ganas de hacer muchas, muchísimas cosas, así que como ya estoy hasta los cojones de estar 25 años aguantándome a mi mismo, voy a mandar a la mierda esa ansiedad que me llevaba a hacer las cosas mal y a darle la vuelta a la jodida tortilla ahora que está en mi mano cambiarlo. Y lo mejor, estoy preparado para lo que venga.

Entre la extensa cantidad de cosas que tengo ganas de hacer una de ellas es darle rienda suelta a mi creatividad, pero con medios para ello. Cuando cuente con los medios necesarios, cosa que sucederá a lo largo de este año, me figuro, me voy a crear, desde cero, una página web propia en la que centralizar cosas que de otro modo las tendría en redes sociales, blogs y webs de intercambio de fotos y vídeos con su currito en flash, con sus vínculos rss, con su hemisferia que más pronto o más tarde volverá, en un formato más corto y con menos música, con el blog, ya digo, con las fotos que tome aqui y allá, tanto las de colegueo de la gente que vaya conociendo sino tambien las guapas, y la joya de la corona, con un videoblog que lo grabaré con la pedazo de cámara que me pille (para bajar las espectativas tiempo tengo) y lo editaré en el ordenador portátil que también me compre.

Lo que me sube la moral, más si cabe (por aquello de que quiero cuidar más mi imagen) es que me digan que me estoy poniendo to bueno. Incluso ayer me llamaron guapo por la calle, que a uno esas cosas le alegran el día. En fin, no me apetece enrollarme y lo que vengo a decir tampoco da lugar a ello, es símplemente que no tengo rienda suelta para desahogarme en la medida de lo que quisiera, por eso vengo al blog.

No me creo que de aqui a unos meses, pueda tener caprichos (y no tan caprichos) con los que llevo toda la vida soñando poseer, no me creo que vaya a ser pudiente, que tenga una libertad tal que pueda conocer España tan fácilmente, no me puedo creer que mis iniciativas por fín no se queden en cabreos de una tarde sino que tenga a huevo perpetrarlas. Son tantas cosas buenas que compensarán con creces a lo malo que pueda pasar hasta tal punto que las cosas malas no merezcan ni ese matiz. Y lo mejor es que cuantas más capas desvele, más cosas nuevas me quedarán por hacer, así que supongo que no tendré tiempo para tener el culo quieto. (Ahora es cuando podré ir a los festivales de música, por ejemplo) y supongo que entre quienes no ven más allá de sus narices, yo, en poco tiempo he aprendido a saber lo que quiero y lo que quiero es conseguir mis sueños, pero sobre todo, y, por el camino es disfrutar y no quedarme de brazos cruzados solo por sugestiones mías. Eso sí, nadie va a venir a decirme cómo tengo que hacerlo. Que la Potra os acompañe. Ciao

domingo, 1 de marzo de 2009

Dar cera, pulir cera

No sé por donde empezar, raro en mí, aunque siempre tengo fórmulas como esta que me ayuden a romper el hielo conmigo mismo. Relatar los hechos cronológicamente sería un coñazo, más aún con todo lo que ha pasado en estas seis semanas de lo que solo he hablado, si acaso, por encima. Sí que hay cosas puntuales, y no son pocas, dignas de mención como que en maniobras, en un rato distendido con nuestro cabo y nuestro sargento, tuve la osadía de confesar delante de todo el pelotón que no estaba dentro por vocación. Era y es una chorrada, pero lo cierto es que cuando mis principios son otros, tener que hacer cosas propias de un militar (de cuya magnitud no quería hacerme a la idea hasta ese momento) y perder tres kilos en una semana para dedicarme al cine, era un peso difícil de soportar sin que se supiese el porqué. Y ahora que ya lo saben, ni hacen mención a eso, yo me instruyo como un militar más y eso me ayuda a ser mejor persona.

Eso por una parte. Lo de buscar motivación externa, por otra, ha resultado ser un error, me explico. Todos buscamos un entretenimiento, como mínimo, con el que hacer más llevaderos estos tres meses de instrucción. Es un topicazo el hecho de hablar o hacer el quedao en las formaciones, es más, mentiría si dijera que no lo hago, pero es que además, los hay quien se dedican a cachondearse de quienes se hacen ideas preconcebidas de los demás entre quienes me incluyo. Sí, es un error mío querer desahogarme en exceso y tomarme confianzas, puntuales, con gente que, con la mera intención de reirse a costa de los demás, aunque sea por chorradas, utilizan dichas verdades para dicho cometido. Mis reacciones al respecto son de berrinche tonto, en definitiva, infantil por rechazo al cachondeo a mi costa.

Por suerte me alegro de poder comprobar quien merece la pena y quien no, chicas incluidas, para no amargarme pensando que estoy solo. Que es mentira, que en realidad solo era sugestión mía y que esa “gente que merece la pena” ya la conozco, son mis amigos, los de siempre y los que me quedan por conocer en actividades que emprenderé por iniciativa propia, empezando porque me he sacado el carnet de alberguista, aprovechando que hay un albergue al lado de la Academia.

Y hacer cosas que ni sabía que podía hacerlas sube el autoestima que te cagas. Estoy por la causa que estoy, y por eso tengo que echarle huevos, por eso me motiva darlo todo en las actividades físicas, pese a lo vago que soy, por eso he perdido seis kilos en dos semanas, entre otras cosas, y si he sido capaz de todo lo que he hecho hasta ahora, soy capaz de lo que sea, lo cual incluye retos de todo tipo, muchos de ellos necesarios en mi, y que no había sido capaz de llevar a cabo por mera desidia. Por eso, todo lo que me está sucediendo me está viniendo bien, porque en casa no iba a querer cambiar y fuera, no me queda más cojones.

En general estoy viendo que esos cambios no son solo para aprender una profesión, que hasta el hecho de tener que andar erguido para hacer orden cerrado, hace que hasta adquiera buenas costumbres. No puedo decir que me guste, porque no es algo con lo que disfrute en el momento, ni que no, pues noto los resultados. Esto es, con perdón de la expresión, como el que se hace una paja a martillazos, que solo sientes alivio cuando acabas. Mentiría si dijera que no tengo con quien compartir confidencias y llevarme bien ahí dentro. Hay soplapollas incompetentes, como en todos lados, pero también hay gente maja con quien me echo unas risas sanas, o con quien ir a tomar algo y eso es lo que me hace que sea llevadero. En general, me siento tan de puta madre conmigo mismo que solo entiendo las broncas como constructivas, aunque a veces nuestro cabo se pase tres pueblos no con las broncas sino apretándonos las tuercas. Pero eso no hace sino que le eche más mala ostia para estar a la altura de lo que se me pide pues el esfuerzo merecerá la pena. El mes que viene cobro un pastón, del cual, con una parte ayudaré a mis padres que lo necesitan. Por último, ya en el destino estaré como merezco estar, lejos de casa, pero en cómodas circunstancias en las que puedo echarme una siesta por las tardes pero tambien tendré que plancharme la ropa. No viene a cuento, pero tiempo atrás me decía mi madre que yo no estaba preparado para tener una relación estable con nadie. Y oye, yo de lo que tengo ganas es de comerme el mundo, quizá ahora sí esté en disposición, no de iniciar nada serio con una chica, pero sí de tener mucho que ofrecer a quien me conozca de ahora en adelante. Querer es poder y sé lo que quiero y lo que no quiero, así que, esa es una de las razones que me motivan a seguir adelante. Este mes y medio que me queda va a ser duro, pero por mucho que me cueste, después de la cura de espanto no creo que haya nada imposible. Que la Potra os acompañe. Ciao.

viernes, 16 de enero de 2009

Crónicas de un militar

Bueno, aun no, solo soy un triste aspirante. Es viernes y dispongo de poco tiempo ya que internet es de pago y sí quería yo actualizar el blog y escribir algo, aunque las próximas veces espero hacerlo desde mi casa en Rivas, es decir, en fines de semana sucesivos. No actualizaré muy a menudo, es decir, no con la frecuencia que yo quisiera, pero sí más que antes, pues, entre otros motivos, tengo más cosas que contar. Decir que mis prejuicios, qué remedio, se han disipado. Ni una cosa ni la otra, rien de rien. He cagado vinagre, más de acojone que de otra cosa, y lo que me queda, y si, paradójicamente, mi cometido aquí dentro, me llena de orgullo (pues quieras que no es algo que se te contagia) lo que me parece admirable es que no cuestionen la razón por la que estamos aquí ninguno de nosotros, vosotros ya sabéis la mía. Lo que también os diré que yo lo daré todo, por encima de todas las causas que implique estar aquí, es por la mía propia. De lo que estoy seguro (y sé que me va a costar la ostia, porque, por desgracia, una profesión como esta es exigente que te cagas y yo estoy desentrenado) es de que jamás mataré tantos pájaros de un tiro como aquí. Estoy deseando, aunque voluntariamente haya decidido quedarme este fin de semana, volver a ser civil por un ídem. Hoy hemos hecho las pruebas físicas y he puesto el listón por los suelos, pero en lo referente a formar, disciplina y demás, creo que es lo menos doloroso, ya cagaremos vinagre con las maniobras. La verdad, no me apetece contar gran cosa, qué decir de la vida militar en sí, que la disciplina me va a venir de puta madre, que afeitarse, hacer la cama y vestirse en 10 minutos es algo que, con picardía aprendes a hacer. Que lo dejo por el momento, que ya me extenderé cuando esté más tranquilo en casa. Que la Potra os acompañe. Ciao

sábado, 10 de enero de 2009

A tomar por culo la bicicleta


La verdad que lo pienso y tengo dos cojones. Aunque pocos lo aprueban, todos apoyan la decisión más radical y drástica de mi vida. Todos conocéis las razones, quiero decir, los que me conocéis, pero aquí tengo mi habitación, toda la cacharrería encima de mi escritorio, aquí tengo 7 años de mi vida cotidiana, los mejores de mi vida hasta ahora. Aquí tengo largas conversaciones de teléfono, broncas, dilemas, tardes de ordenador, aquí tuve una vez mi "centro de operaciones" aquí he tenido caprichos, unos potenciales, frustrados por mi ansiedad, y otros conseguidos, también por la ansiedad que me hacía ser impulsivo. Lo malo de esa ansiedad es que me ha jugado las peores pasadas de mi vida, por culpa de ella me han echado de más de un trabajo y he dejado unas pocas veces estudios que estaba cursando, por culpa de ella he fundido el dinero que pudiera haber tenido para comprarme caprichos en llamadas telefónicas para desahogarme con lo cual al mes siguiente volvía a estar igual de frustrado y vuelta a empezar... Pues se jodió, y esta vez he sido yo el que, con mi voluntad, he forzado un cambio en mí mismo, necesario a todas luces. Ayer cumplí 25 años y lo hice de la mejor manera posible, como dijo mi colega Llis y lo clavó, el cielo lo ha celebrado tirando confetti blanco. Vamos que va el día de mi cumpleaños y cae una nevada del 15, pensad lo que queráis, pero yo creo que esto es un buen augurio, fijo. Ahora, lejos de casa, los hay quienes me han dicho que me voy a aburrir, otros que no voy a escapar a las novatadas, otros, los entusiastas del ejército, que ahí voy a prosperar, a ascender, a ser alguien en la vida... Vamos que se les llenaba la boca de suponer lo bien que me va a ir ahí dentro si le sé sacar provecho. Pero en lo que todos coinciden es en que lo mejor es pasar desapercibido,
no ser objeto de burlas ni de envidias. No voy pensando en pasarlas putas, porque para algo tendré tiempo suficiente como para aguzar mi ingenio en el intento de no dejarme pisar o por lo menos, de no aburrirme los largos tiempos muertos que voy a tener en dos años... Esperad que lo repita... Dos años... Ni aun repitiéndolo me hago a la idea, aunque lo que sí empiezo a pensar es que como por cojones me acostumbraré a ese cambio de rutina, el cambio será a mejor, también por cojones. Voy pensando en que, aunque cobre más o menos lo mismo que en el supermercado, mi subsistencia no va a depender de ello, sólo mi comodidad. Y que lejos de casa esa comodidad se basa en vida social, sobre todo, y en cacharritos multimedia, es decir, los caprichos frustrados de los que os hablaba antes. Sí chavales, tengo esa espinita clavada y como que me llamo David que me la voy a sacar. Por suerte o por desgracia, no voy a poder hacerme con nada que no pueda llevar encima cómodamente. Digo por suerte porque porque mientras no pueda, ese dinero que no me gasto y por desgracia porque en una larga temporada no voy a tener ni un órgano electrónico ni una videoconsola de alta definición, pero bueno, espero no echarlo de menos.
Volviendo a lo del buen augurio, solo me espero cosas buenas, quiero decir, porque, solo dependo de mí mismo para resolver las malas y, conociéndome como me conocéis, sabéis que me encanta enfrentarme a las adversidades y salir airoso de ellas, pero lo bueno de tener independencia y no depender de mí mismo para subsistir es que, en la medida en que mi trabajo me deje, voy a pasármelo lo mejor posible. Y sabiendo cómo soy, no soy de los que se gasta mucho dinero en salir por las noches, si acaso en el cine. Otra cosa es que encuentre en el ocio nocturno la manera idónea de socializarme. Y desde que sé que tengo 60% de descuento en la Renfe, una de las cosas de las que me voy a desquitar (sin prisa por supuesto) es la de viajar por toda la jodida geografía a conocer a amigos de internet a quienes aun no conozco en persona, eso aparte de ampliar metas como explorar partes recónditas de la geografía, sacarme el bono parques reunidos, o ir a festivales veraniegos de música... Y todo compartiéndolo con quien ya conozco y con quien se vaya uniendo en el camino. Lo más paradójico y a su vez emotivo de todo este embolado es que, por mucho que parezca, todo lo que hago es para llevar a cabo un sueño, una jodida meta, un fin que no será sino el medio para conseguir más fines... Y no me pongo más filosófico que me voy por Peteneras... No sé, pero habiendo tomado esta decisión, además de servirme para adquirir disciplina, a su vez va a ser una liberación, una vía de escape, si no se me va de las manos, que a eso es precísamente a lo que voy, a no confundir libertad con libertinaje, y, lejos de las faldas de mi madre, no me va a quedar más cojones que distinguirlo. Os dejo con una pieza de música, en forma de vídeo flash que sonará mientras leéis esto. Que la Potra os acompañe. Ciao