lunes, 6 de abril de 2009

Imagina

Es gracioso, poca gente habrá reparado en que hace tiempo que las cadenas ya no son tan frecuentes en la bandeja de correo electrónico de la gente, ¿por qué? Porque ahora han cambiado de ubicación, han encontrado su sitio perfecto en Tuenti y en Facebook. Ahora ya no hace falta recibir correos chorras con cuestionaros de 90 preguntas que tienes que copiar y pegar cambiando las respuestas, ahora ya se han convertido en apps, widgets, o como carajo quiera que se llamen en los que, ahora uno, tiene que estar pendiente, manda huevos, de qué cuestionarios chorras se cuecen por ahí para responder a las preguntas. O quien te ha agregado en la foto en la que sale de todo menos tu cara, solo por el hecho de llamar la atención. Bruno ya me iluminó en su momento al decirme que aplicación de internet que se popularizaba entre las “conejas”, aplicación que acababa por pervertirse. Puedo poner como ejemplos el Messenger, que ahora está lleno de emoticonos, guiños, fondos de pantalla y demás florituras para llenarlo de colorines, aunque siempre hay quien hace buen uso de eso. Luego ha habido productos destinados a triunfar entre ellas como Los Sims o Habbo Hotel (los MMORPG’s no los menciono porque, por suerte, aun son serios, aunque haya muchas féminas que jueguen) y ahora les ha tocado el turno a las redes sociales mencionandas anteriormente. Dos años atrás, oía hablar en el ya extinto videoblog de Mobuzz TV de Facebook y de Twitter y se me antojaba que dicha clase de páginas web hablaban otro idioma incluso para mí, obsesionado con toda esa clase de novedades. Maldita la hora en la que las chicas descubrieron el Tuenti primero (dado que fue la primera red social en castellano que se popularizó por estos lares) y el Facebook después. Ya han marginado el Messenger, el Skype, las webs de intercambios de fotos (badoo, sexy o no, y demás soplapolleces pa ver las fotos de la fiesta de anoche) y los espacios de Windows Live, donde había verdaderas freakys haciendo fotomontajes y personalizando sus espacios con gifs animados y con música de Chayanne, Andy y Lucas y La Húngara. Ahora,  todo lo que se cuece, desde lo más serio hasta lo más absurdo, se cuece ahí.

Años atrás, yo era el freaky incomprendido que usaba internet como medio para socializarme cuando mi autoestima me impedía desenvolverme cara a cara. Pero más gracioso aun si cabe es que todos los que ahora usan toda esa mierda aparentan tener una vida de puta madre con todas las necesidades cubiertas (gente de la que tiempo atrás hubiera sentido envidia, por todo aquello que desconocía), pero nada más lejos. Ejemplo de ello es de como muchos mitos de barrio (aun sigo hablando de tías) han ido cayendo uno tras otro tras comprobar como en todos lados cuecen habas y que cosas como “el autoestima” o “saber lo que se quiere”, sorprendentemente, no están al alcance de tanta gente, sobre todo porque la extensa mayoría jamás se han hecho esas preguntas y les ha ido bien. Más ciegos son los que aun quieren creer que les va bien cuando, teniendo cerca las orejas del lobo, siguen sin plantearse qué coño quieren. Bien está que cuando tienes las hormonas como un palomitero quieras ser el más cool del instituto. Pero el tiempo no pasa en balde, y querer, con 23, 24 años, ser el más cool de la Academia de Infantería me parece un tanto inmaduro. Ojo, no estoy criticando los gustos de nadie, estoy criticando la actitud de ciertas personas hacia mí. Gente que se obceca en no querer conocerme y, por tanto, en no querer tomarme en serio. Lo que no me parece ni medio normal es que, sin querer conocerme, sí quieran juzgarme. Por poner un ejemplo, pongo el de que me quiero comprar mazo de gadgets de bolsillo, entre ellos, un Ipod Touch. ¿Para qué leches quiero un reproductor MP3 con pantalla táctil? Las razones por las que quiero tener tantos (4 en concreto) son meramente caprichosas y ahí no voy a justificar nada, simplemente quiero la PSP 3000, la Nintendo DSi, el Ipod Touch de 32 gb y el Nokia N97, cada cual con sus usos y sus aplicaciones comunes y distintas, pero, joder, cuando a mucha gente le sobraría con un MP4 de 90 € del Media Markt, yo quiero artefactos de ese calibre por una razón de peso. Volvemos al ejemplo de las redes sociales. La web 2.0 se ha ganado esa nomenclatura por méritos propios, se genera mogollón de contenido a diario, a una velocidad tal que es difícil controlar, censurar o lo que sea, toda esa información. Y claro, se genera contenido chorra, que es en el que todo Cristo centra su atención, y se generan noticias, podcasts de programas de radio o que se publican exclusivamente para internet. Hay mogollón de widgets y aplicaciones solo para ese cacharro que sirven para tener conexión con las emisoras de RTVE o Last FM. Pero algo que la mayoría desconoce, porque ni se ha esforzado en averiguarlo es que, personalizar una emisora de radio online con tus gustos musicales, tambien sirve, por ejemplo, para conocer a gente con gustos similares a ti. Y coño, anda que no mola tener en la memoria del Ipod programas de radio para poder escuchar en diferido, programas que de otra manera me perdería por cojones. Eso aparte de navegar, jugar y toda la parafernalia que ofrecen todos esos aparatos multimedia de bolsillo que tanto ansío tener.

Claro, el ladrón se cree que todos son de su misma condición y, dado que hay gilipollas que no me toman en serio (gente con más calle que yo, lo cual no me da envidia ni de lejos) se creen que la solución a mis problemas, es la misma que ellos necesitarían para evadirse de la estúpida realidad que ellos mismos se han creado. “Sí, sí, tu lo que tienes que hacer es follar, emborracharte y colocarte”, premio Nobel de la concordia 2009, ejem. Atajo de gilipollas todos, no soporto ese falso narcisismo ciego.

Falta poco, lo sé, y en ese sentido estoy ansioso, agresivo y me atrevo a decir que hasta insoportable y no es para menos, aguantando a toda esa chusma (por siempre, en estos casos, siempre hay excepciones) 5 días a la semana y durmiendo con ellos… En fin, siempre me atengo a mis motivaciones, y en ellas me refugio cada fin de semana que vengo a escribir, a quedar con aquella gente que, dos meses y medio después, sigue estando ahí.

Lo bueno de una situación nueva y, en apariencia, hostil, es que fuerza mi adaptación y mi supervivencia y eso garantiza mi éxito, porque siempre que le he echado ganas, me he dado cuenta de lo que soy capaz y ahora más que nunca, claro. Voy a tener mucho tiempo libre, durante el cual, quiero tener una guindilla en el culo para no parar quieto. Ya conocéis mis planes de tanto repetirlos, y recordármelo a mí mismo me sirve para seguir adelante. No es nuevo que siga dependiendo de los condicionantes, lo que sí que lo es, es que los condicionantes esta vez son reales.

Bastante me ha costado llegar hasta donde estoy como para que ningún gilipollas ose siquiera intentar aguarme la fiesta. Puedo presumir con orgullo de saber lo que quiero y de que esta vez, ni yo mismo seré un impedimento para conseguirlo. Que la Potra os acompañe. Ciao.

Publicar un comentario en la entrada