domingo, 19 de abril de 2009

Un escalón por encima

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Entre mi madre y mis amigos, aun consiguen hacerme abrir más los ojos aun. Con razón estaba yo ansioso, alterado e insoportable. He tenido que fundir la poca pasta que me quedaba en llamar por teléfono y en conectarme con aquellas personas, sobre todo chicas, con las que por hache o por be no he podido tener mucho contacto en estos tres meses. Había muchas razones, el ir con prisa a todos lados, el compartir habitación con 97 personas, el no tener ese tan ansiado dinero, ese tiempo libre. Pero ahí es donde entra la parte peligrosa. Con lo caro que vale conectarse desde la cantina me he abstenido de conectarme todo lo que he podido de conectarme desde dentro. Así pasa que luego me desepechaba llamando desde casa, conectándome a internet los fines de semana. Pero estas dos últimas semanas no he podido más. Demasiado tiempo sin tener contacto con ciertas amigas, demasiado tiempo sin tener a quien contar un día a día que, si no se comparte, se hace más duro aun de lo que ya es. Y claro, ahora pretendía paliar todos esos nervios, de golpe, con un móvil de contrato, por aquello de no tener que esperar más tiempo a pillarme uno libre y más caro y así, de paso tener con qué conectarme a internet.

En otras circunstancias, pase, pero en este preciso momento, es lo que menos me conviene, y más con tanta ansiedad que paliar. Pues despecharme gastando dinero es lo peor que puedo hacer. Administrarme es lo que me hace falta. Para vosotros no es nuevo, pero para mí es necesario recordármelo en voz alta cada vez que me entren las ganas de ser impulsivo por despecho.

Solo llevo tres mese en el ejército, por largo que se me haya hecho, y por mucho que algunos ya noten cambios en mí. Ojo, mi autoestima sigue como siempre, pero por eso precísamente tengo ganas de ir a más y como aun no puedo, pues…

El otro día el Pater nos dio una charla y en dicha charla comprendí (lejos de hacerle peloteo ni a él ni a su sermón, pues poco tiene que ver con el sentido didáctico que él le haya querido ver, sino por darle sentido a muchas cosas de la instruccion en sí) el porqué de muchas de las cosas que han sucedido estos tres meses. Me dí cuenta de que cosas que se me antojaban naturales y gratuitas, en el transcurso de los días, no lo eran, y que habían sucedido por razones que hasta ese momento se me escapaban.

Sigo siendo el mismo, qué leches, y cada vez tengo a más gente espectante con mis progresos. Cada vez me es más difícil ocultar que me gusta ser el centro de atención. Es por eso que comparto mis inquietudes con quienes puedo, lo bueno es cuando esas personas, además, empatizan conmigo. Pues cuantas más personas estén pendientes a mi causa, más sentido le darán a lo que logre, de ahí que quiera compartir mis logros con ellos.

Lo bueno es que cada vez que mi madre y mis amigos me abren los ojos, cada vez que desvelo una capa más profunda de mí mismo, más capaz me siento de emprender lo que haga falta. Claro que he sobrevalorado la recompensa por estos tres meses de esfuerzo, quiero decir, la inmediata. La recompensa es la gente en sí, la conocida y la nueva. No es peloteo ni lo pretendo.

Hace unos meses cuando me alisté lo hice para que cambiaran en mi lo que no era capaz de cambiar por mí mismo. Solo espero que sirva para algo, el resto os lo sabéis de sobra. Que la Potra os acompañe. Ciao

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