domingo, 3 de mayo de 2009

Yo no me voy de Rivas sin escribir una entrada antes de irme

Y una leche, faltan cuatro horas para que tenga que levantarme de la cama, pero me da igual. Sin este acongoje previo a mi ida a Zaragoza, no me saldría igual una entrada al blog, y en eso consiste.

Lo que son las cosas, me da por buscar a otro colega del colegio San Miguel, dado que me acordaba de su nombre y apellidos, y estaba en el Facebook (para lo único que sí me gusta esa web) y date, lo que hacen internet y la buena memoria.

En otro orden de cosas, ha pasado la semana y no he quedado con tanta gente como pretendía, pero no me importa. Los que sí han quedado, son los que, definitivamente han demostrado que están cuando les necesitas, así sea su estado emocional o lo que sea. Otros te adulan con palabras bonitas, te echan de menos, te hablan con apelativos cariñosos, te dan señales de vida de vez en cuando solo por cumplir… Diréis que ya era hora, pero sí, por fin he llegado a la determinación de no ir detrás de quien no se lo curra por mí, paso de desgastar mi paciencia, mi tiempo y en ocasiones, mi dinero en tratar de estar en contacto con quienes te ponen condiciones para luego no corresponderte.

Y después de mis últimas entradas, y repasando hechos recientes y no tanto, es esperanzador caer en la cuenta de la cantidad de gente que ha pasado por mi vida con la que me he sentido a gusto. Hasta la adolescencia los ejemplos han sido contados, y conservo vagos recuerdos, así que no sabría concretar. Del resto, podría mencionarte a los compañeros de universidad o del curso de monitor de tiempo libre de mi madre, o a los colegas de un club de alpinismo al que pertenecíamos cuando vivíamos en Pelayos. Los ejemplos más recientes son los compañeros de Tele K y el resto os lo sabéis de sobra… Vamos, pensad lo que queráis, compañeros militronchos, pero no voy a cambiar porque no hayáis conocido a nadie como yo en vuestra vida, no al menos en aquello que no me perjudique a mí mismo.

Y es ahora cuando todas mis declaraciones de intenciones se vuelven tibias ante el miedo escénico de que la supervivencia lejos de casa se aproxima. Mis despechos de estos tres meses me han salido caros, voy con lo justo para subsistir, al menos este mes. Pero qué sería del gran David Arroyo sin sacar partido de sus locuras y comer pan y choped todos los días ¿verdad?. Ayer quedamos Charly, Bruno y yo y a la vuelta, venía hablando con Bruno, entre otras muchas cosas, de que la primera vez que fue a Cádiz solo, yo le tranquilizaba pues ya estaba curado de espanto pues mi primera experiencia parecida la tuve pocos meses antes que él, por ejemplo. O de cosas como que no hay capullo tan osado como yo, que se atreva a empezar un bachillerato de humanidades para conocer gente o se aliste al ejército para ser director de cine.

En fin, que la lección que tenía que aprender era saber tener iniciativas, manda cojones. No vale de nada que le diga a los demás que me recuerden que quiero ser un culo inquieto si yo no hago por remediarlo. Voy a tener todas las tardes libres de aquí a enero del 2011 y en 21 meses van a pasar muchas cosas tales como que el apagón analógico lo voy a vivir a tomar por culo de casa (aunque en AVE se tarda hora y veinte) y ya no me vale nada que me ponga como excusa a mí mismo. Ya no hay pasos intermedios, ni condicionantes, estoy yo, mi capacidad para administrarme y mis ganas de comerme el mundo y no hay más.

Esta vez no va a ser otra declaración de intenciones más, esta vez no me voy a poner en evidencia yo solo. Que la Potra os acompañe. Ciao.

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