sábado, 28 de marzo de 2009

El pesao de siempre

Joder, tíos, cada día que pasa aumenta mi entusiasmo. Aunque varias, y sin importancia, son las inclemencias que han tenido lugar estos dos últimos días. La primera que entre que solo a la segunda sección nos tocó cambiar nuestras miserias a la planta de abajo y solo a nuestro pelotón nos tocó ayudar a desmontar el campamento de las maniobras sumado a que ayer, además, nos daban el uniforme de representación y a las prisas por largarnos de allí, y a que tenía cansancio acumulado de toda la semana, sed, de todos los gorrones irresponsables que no se preocupan de tener llena y / o a mano la puta cantimplora, hambre de no haberme dado tiempo a desayunar esa mañana por costarme meter el puto saco en la funda, sueño, y, así en general, las paranoias de la muerte.

Veréis, las maniobras, tengo la jodida sensación de que han sido más light que las otras, vamos, se me han hecho cortas. Como dice nuestro cabo así de coña: “Olor a pólvora, pienso gratis… Hay gente que pagaría por esto”. He montado en tanque, en TOA (un vehiculo de cadenas para transporte de tropas) y hemos hecho embarco y desembarco de dicho vehículo como cerdos aunque nuestro sargento nos dijo que, en realidad, en vez de tanto embarco y desembarco que en realidad lo suyo es que el TOA se quede a tomar por culo y los asaltos sean de quinientos metros. Sí, sí, en Zaragoza voy a asaltar lo que yo te diga, pero todo sea aguantar lo que haga falta por llegar. Pues hemos montado en la torre de dos tanques, del Leopard y del Pizarro. El primero es un bicharraco que, pese a enorme, cabe menos gente que en el último, español, y de construcción más reciente. Pero, ¿tú sabes la jodida sensación de montarte dentro de una cabina llena botones y palancas? Buf, se me ponía morcillona de ver al tanque de enfrente con la visión térmica y apuntar con el cañón… Luego, algunos, yo no, han tirado con C90 (un lanzagranadas) y han tirado, además, granadas de mano y aunque resulte espectacular, he de decir que, si no es necesario, no me arrepiento de no haberlo hecho, pues a mí, me dan respeto esas cosas, no vaya a ser que los nervios me traicionen y cometa alguna estupidez.

Lo que sí ha sido la muerte, fue la turbo-marcha del jueves, me cago en su puta madre, antes de llegar al campamento, nos toca llevar a un compañero en camilla, que aunque era verdad que estaba mal, era una práctica llevada a cabo por todos los pelotones. Y ahí se demostró, una vez más, lo incompetentes que somos los del pelotón 44. En fin, que el planning es éste. Esta semana que viene tenemos ya la jura pública, tras eso, semana santa, tras eso, la última continuada, otra semana más de vacaciones y el 24 de abril tenemos que estar ya, no sé bien si en la unidad o en las proximidades de la misma para empezar el servicio el lunes siguiente.

Lo que me cabrea, es que con todo el estrés de ayer, no encontré ni el móvil de movistar ni las llaves de casa, y que cuando llegue el domingo, a ser posible, pronto, me tocará arreglar el aborto de calamar que tengo por taquilla, dadas las prisas. Eso y que no me he llevado a casa el traje de representación, cosa necesaria para cogerle el bajo, pero estaba tan quemado que no tenía ni ganas de sacarlo del armario y llevarlo a rastras por todo Toledo hasta la estación de autobuses. La “buena” noticia a corto plazo es que hemos cobrado, sí, pero 300 miserables euros que nos corresponden por ser alumnos aún. Los atrasos, definitivamente, nos los pagan el mes que viene junto con nuestra primera nómina, así que nos juntaremos con un pastón ahí.

Ahora este mes, va a ser movidito de la ostia, quiero quedar, por última vez en meses, con los amigos de por aquí e irme a Cádiz con Bruno, y voy más ajustado de pasta de lo que quisiera, pero no importa jejeje.

En fin, que estoy con uno de mis cabreos / bajones virtuales por aquello de no se por que leches, mi sesión de messenger no funciona en el programa en cuestión, si conectándome desde el navegador, y por que no tengo aquí el jodido móvil de movistar, así que yo solo deseo que toda esta mierda se acabe pronto. Que voy a ganar bien de pasta, que la independencia me va a salir barata, que me voy a permitir caprichos, que voy a invertir en mi imagen, que voy a viajar lo que no está escrito. Que, así a botepronto qué ganitas tengo ya de un jodido cacharro multimedia con el que escuchar música, hacer fotos, etcétera. Y que, si me saco el carnet, que va a ser que sí, y si se tercia, mi madre me pasa el Ford Ka que tiene y se compra otro, para rematar la jugada. Que todo lo que haga, no será en vano, espero conocer gente de la ostia, enriquecerme de experiencias y, ah, ya os lo anticipo, cuando tenga los conocimientos y los medios necesarios, que yo apostaría a que será antes de que acabe el año, “Mi historia hecha relato” va a dar un salto de calidad y se va a convertir en una página web propia, con su dominio y todo, en la que aúne blog, videoblog, podcast, y fotos. Aunque lo siga compaginando con las webs sociales y 2.0 de turno, como hace todo Dios, la parte chachi va a ser mi página web currada con sus animaciones en flash, sus vínculos RSS y todo el chiringuito. Pero no será por lo currada que esté sino por la de cosas que contar que, decir que va a ser la ostia, es decir poco.

Agarraros los machos o lo que tengáis a mano, que, aviso, en vuestra mano está ser partícipes de la experiencia más cojonuda jamás parida. Me siento más poderoso y con el autoestima más alta que nunca. Así que os dejo a ver si me relaciono con mi señora madre y mi señor padre, a quienes ayer apenas vi, porque quedé con Bruno para ir a ver una obra de teatro en la que actuaba una amiga común, y luego nos fuimos a cenar. Y mañana casi seguro que iremos a comer a casa de mi prima. Que la Potra os acompañe. Ciao.

sábado, 21 de marzo de 2009

No me lo creo ni yo

Perdón por ser tan pesado pero es que nunca en mi vida, y mira que muchas veces me he enfrentado (y a veces forzado) a situaciones esperpénticas, le he echado tantos cojones a nada que me haya propuesto, exceptuando mi gloriosa escapada a Barcelona de cuya gesta siempre me sentiré orgulloso. Y de los tres meses totales, ya llevo más de la mitad, y habiendo puentes y vacaciones de Semana Santa de por medio lo que queda solo es ya, por suerte, una ridícula cuenta atrás regresiva. Ya hemos tenido las primeras continuadas, ahora estamos de puente en nuestras casitas, la semana que viene, nos vamos de maniobras, la siguiente ya es la jura pública, la siguiente Semana Santa, la siguiente tenemos las segundas continuadas y a tomar por culo todos de Toledo que nos vamos para tener, creo, 10 días de permiso, o los que correspondan para luego el 24 de abril, definitivamente, estar ya en nuestros destinos.

Ay la ostia, que Zaragoza está más cerca, y con ella la independencia más cojonuda que jamás haya tenido a huevo y en un trabajo que no me va a suponer ningún esfuerzo adicional. De lo que casi puedo estar seguro es de que cuando llegue a mi destino, después de haberlo dado todo se me quitarán las ganas de castigarme a mí mismo o de imponerme más metas forzosas a no ser que la oportunidad sea jugosa que te cagas. Tengo ganas de hacer muchas, muchísimas cosas, así que como ya estoy hasta los cojones de estar 25 años aguantándome a mi mismo, voy a mandar a la mierda esa ansiedad que me llevaba a hacer las cosas mal y a darle la vuelta a la jodida tortilla ahora que está en mi mano cambiarlo. Y lo mejor, estoy preparado para lo que venga.

Entre la extensa cantidad de cosas que tengo ganas de hacer una de ellas es darle rienda suelta a mi creatividad, pero con medios para ello. Cuando cuente con los medios necesarios, cosa que sucederá a lo largo de este año, me figuro, me voy a crear, desde cero, una página web propia en la que centralizar cosas que de otro modo las tendría en redes sociales, blogs y webs de intercambio de fotos y vídeos con su currito en flash, con sus vínculos rss, con su hemisferia que más pronto o más tarde volverá, en un formato más corto y con menos música, con el blog, ya digo, con las fotos que tome aqui y allá, tanto las de colegueo de la gente que vaya conociendo sino tambien las guapas, y la joya de la corona, con un videoblog que lo grabaré con la pedazo de cámara que me pille (para bajar las espectativas tiempo tengo) y lo editaré en el ordenador portátil que también me compre.

Lo que me sube la moral, más si cabe (por aquello de que quiero cuidar más mi imagen) es que me digan que me estoy poniendo to bueno. Incluso ayer me llamaron guapo por la calle, que a uno esas cosas le alegran el día. En fin, no me apetece enrollarme y lo que vengo a decir tampoco da lugar a ello, es símplemente que no tengo rienda suelta para desahogarme en la medida de lo que quisiera, por eso vengo al blog.

No me creo que de aqui a unos meses, pueda tener caprichos (y no tan caprichos) con los que llevo toda la vida soñando poseer, no me creo que vaya a ser pudiente, que tenga una libertad tal que pueda conocer España tan fácilmente, no me puedo creer que mis iniciativas por fín no se queden en cabreos de una tarde sino que tenga a huevo perpetrarlas. Son tantas cosas buenas que compensarán con creces a lo malo que pueda pasar hasta tal punto que las cosas malas no merezcan ni ese matiz. Y lo mejor es que cuantas más capas desvele, más cosas nuevas me quedarán por hacer, así que supongo que no tendré tiempo para tener el culo quieto. (Ahora es cuando podré ir a los festivales de música, por ejemplo) y supongo que entre quienes no ven más allá de sus narices, yo, en poco tiempo he aprendido a saber lo que quiero y lo que quiero es conseguir mis sueños, pero sobre todo, y, por el camino es disfrutar y no quedarme de brazos cruzados solo por sugestiones mías. Eso sí, nadie va a venir a decirme cómo tengo que hacerlo. Que la Potra os acompañe. Ciao

domingo, 1 de marzo de 2009

Dar cera, pulir cera

No sé por donde empezar, raro en mí, aunque siempre tengo fórmulas como esta que me ayuden a romper el hielo conmigo mismo. Relatar los hechos cronológicamente sería un coñazo, más aún con todo lo que ha pasado en estas seis semanas de lo que solo he hablado, si acaso, por encima. Sí que hay cosas puntuales, y no son pocas, dignas de mención como que en maniobras, en un rato distendido con nuestro cabo y nuestro sargento, tuve la osadía de confesar delante de todo el pelotón que no estaba dentro por vocación. Era y es una chorrada, pero lo cierto es que cuando mis principios son otros, tener que hacer cosas propias de un militar (de cuya magnitud no quería hacerme a la idea hasta ese momento) y perder tres kilos en una semana para dedicarme al cine, era un peso difícil de soportar sin que se supiese el porqué. Y ahora que ya lo saben, ni hacen mención a eso, yo me instruyo como un militar más y eso me ayuda a ser mejor persona.

Eso por una parte. Lo de buscar motivación externa, por otra, ha resultado ser un error, me explico. Todos buscamos un entretenimiento, como mínimo, con el que hacer más llevaderos estos tres meses de instrucción. Es un topicazo el hecho de hablar o hacer el quedao en las formaciones, es más, mentiría si dijera que no lo hago, pero es que además, los hay quien se dedican a cachondearse de quienes se hacen ideas preconcebidas de los demás entre quienes me incluyo. Sí, es un error mío querer desahogarme en exceso y tomarme confianzas, puntuales, con gente que, con la mera intención de reirse a costa de los demás, aunque sea por chorradas, utilizan dichas verdades para dicho cometido. Mis reacciones al respecto son de berrinche tonto, en definitiva, infantil por rechazo al cachondeo a mi costa.

Por suerte me alegro de poder comprobar quien merece la pena y quien no, chicas incluidas, para no amargarme pensando que estoy solo. Que es mentira, que en realidad solo era sugestión mía y que esa “gente que merece la pena” ya la conozco, son mis amigos, los de siempre y los que me quedan por conocer en actividades que emprenderé por iniciativa propia, empezando porque me he sacado el carnet de alberguista, aprovechando que hay un albergue al lado de la Academia.

Y hacer cosas que ni sabía que podía hacerlas sube el autoestima que te cagas. Estoy por la causa que estoy, y por eso tengo que echarle huevos, por eso me motiva darlo todo en las actividades físicas, pese a lo vago que soy, por eso he perdido seis kilos en dos semanas, entre otras cosas, y si he sido capaz de todo lo que he hecho hasta ahora, soy capaz de lo que sea, lo cual incluye retos de todo tipo, muchos de ellos necesarios en mi, y que no había sido capaz de llevar a cabo por mera desidia. Por eso, todo lo que me está sucediendo me está viniendo bien, porque en casa no iba a querer cambiar y fuera, no me queda más cojones.

En general estoy viendo que esos cambios no son solo para aprender una profesión, que hasta el hecho de tener que andar erguido para hacer orden cerrado, hace que hasta adquiera buenas costumbres. No puedo decir que me guste, porque no es algo con lo que disfrute en el momento, ni que no, pues noto los resultados. Esto es, con perdón de la expresión, como el que se hace una paja a martillazos, que solo sientes alivio cuando acabas. Mentiría si dijera que no tengo con quien compartir confidencias y llevarme bien ahí dentro. Hay soplapollas incompetentes, como en todos lados, pero también hay gente maja con quien me echo unas risas sanas, o con quien ir a tomar algo y eso es lo que me hace que sea llevadero. En general, me siento tan de puta madre conmigo mismo que solo entiendo las broncas como constructivas, aunque a veces nuestro cabo se pase tres pueblos no con las broncas sino apretándonos las tuercas. Pero eso no hace sino que le eche más mala ostia para estar a la altura de lo que se me pide pues el esfuerzo merecerá la pena. El mes que viene cobro un pastón, del cual, con una parte ayudaré a mis padres que lo necesitan. Por último, ya en el destino estaré como merezco estar, lejos de casa, pero en cómodas circunstancias en las que puedo echarme una siesta por las tardes pero tambien tendré que plancharme la ropa. No viene a cuento, pero tiempo atrás me decía mi madre que yo no estaba preparado para tener una relación estable con nadie. Y oye, yo de lo que tengo ganas es de comerme el mundo, quizá ahora sí esté en disposición, no de iniciar nada serio con una chica, pero sí de tener mucho que ofrecer a quien me conozca de ahora en adelante. Querer es poder y sé lo que quiero y lo que no quiero, así que, esa es una de las razones que me motivan a seguir adelante. Este mes y medio que me queda va a ser duro, pero por mucho que me cueste, después de la cura de espanto no creo que haya nada imposible. Que la Potra os acompañe. Ciao.