sábado, 18 de diciembre de 2010

Tengo algo que contarte

Dios que infierno de mes de diciembre que llevo. Resulta que a finales del mes pasado me cojo un par de días de asuntos propios y nadie me informa de que en ese tiempo se ha metido prisa por elegir las vacaciones, las elijo, las firmo a toda prisa. Así mismo me piden que elija cuando quiero cogerme el día de mi patrona (la del arma al que pertenezco) y claro, dado que no ponían limitaciones, ni yo sabia que las había, lo elijo adyacente a las vacaciones. Pocos días más tarde, en la revista de habitaciones cometí mi primera e involuntaria cagada. Esperando a que alguien viniese o nos diese noticias de que no va a haber revista (ahora la tendencia es no hacerlo, muy bien). Salgo de la habitación a las nueve menos veinte de la mañana sin tener noticias de Gürb: “Se está agustito en la camareta, ¿no?”, me dice uno de mis jefes con sorna. Osea, ahora soy yo el culpable de que no se den noticias de si hay revista o no, bieeeen. Ah, casi se me olvida, el día antes, por no entender qué ordenes se me daban, estuve dos horas escaqueado y uno de mis jefes me echó una peta (no mencionaré empleos aquí). Así que claro, si se supone que ya me había echado una reprimenda verbal, lo de mi supuesto escaqueo, sencillamente no se lo creía, que yo pudiera ser reincidente. Vale, vuelvo del puente y todo dios me pregunta que por qué no me he cogido el día de la patrona. Ahi va la madre que me parió, y me entero de esa manera. Vale, voy p’adentro a decírselo al que se encarga de esas cosas, y claro se lo digo a él pero no a mi jefe directo que es quien me da permiso o no, así que un día libre menos. De lujo. A esa causa se suma otra más, la semana después de esa, osea, la semana pasada, cometí otra cagada más, no leer los servicios y no enterarme de que me tocaba presentarme de imaginaria, más mierda encima. Toma percutida por detrás y de las buenas, 4 días condenado a comer gratis, algunos sabréis lo que eso supone.

Esta semana no ha sido menos, en una marcha topográfica iba con un compañero que además de tener el título de soporte vital avanzado es un vivo de la hostia, y claro, aprovechó la excusa de un pequeño mareo mío para decir que nos vinieran a buscar. Del carajo sería de no ser porque no es la primera vez que me pasa eso. La primera vez sí me pasó algo, ahora no. Yo queriendo avisarle, pero él estaba tan obcecado en que asumía las consecuencias que no hubo manera de decirle que no estábamos haciendo lo correcto, sobre todo yo. Y lo que fue mas grave es que para colmo cuando decíamos donde estábamos, ni siquiera lo dijimos bien.

Luego me preguntaron por parte de mi material, de material que por culpa de ser un desastre lleva seis meses desaparecido, y como a mi me lo han visto en ocasiones anteriores, y como le había desaparecido a un compañero, mentí para no parecer yo un ladrón. El caso es que al final conté la verdad y miraron para otro lado, pero les tengo contentos y no porque yo haya querido, no por rebeldía. Por desidia mía en mi tiempo libre, sí. Total que ayer, dije que no la cagaría y de hecho apagué antes el ordenador para dedicarme a tareas imprescindibles, pero que en condiciones normales, no les hubiera dedicado tiempo. El caso es que tengo unas ganas loquísimas pero locas locas que te cagas de bajar a Madrid, desconectar (aunque me voy a ir a trabajar con mi padre por las mañanas, que me necesita, remuneración mediante, todo sea dicho), ver a la familia y quedar con los amigos, como siempre que bajo. En fin serafin, solo tenía ganas de desahogarme escribiendo por aquí y ya de paso contaros todo esto. Pues nada, mis queridos lectores (hola Juliana, te amo, que se que me lees), que la Potra os acompañe. Ciao.

viernes, 26 de noviembre de 2010

¿Por qué eres tan exhibicionista? ¿Por qué te gusta que te pregunten en público tantas cosas?

La has cagao preguntándome eso. Tengo la peligrosa afición de que se interesen por mí. Lo que pasa es que más a menudo de lo que sería menester. El fondo de la causa es larga de explicar, pero te la voy a contar. Mi padre fue desde que yo era ñajo hasta hace pocos años, electricista autónomo, ahora trabaja por cuenta ajena. Bueno, pues nosotros antes vivíamos en San Martín de Valdeiglesias, un pueblo limítrofe con Ávila del suroeste de Madrid. Pueblo que, como tantos, el negocio de la construcción se valía, (antes, ahora ya...) de las casas de fin de semana que se compraba la gente de ciudad. Pues uno de los clientes de mi padre era uno de esos constructores. Los pormenores no me los sé, solo sé que en una urbanización que estaban construyendo en el pueblo de al lado, Pelayos de la Presa (la etapa de mi vida de la que más malos recuerdos conservo y otros tantos que he olvidado) a mi viejo le dejaban un chalet de esos tirado de precio. Bueno, pues como teníamos ganas de vivir cómodamente y nos lo podíamos permitir así lo hicimos, un chalet individual con 500 metros cuadrados de parcela por 15 millones de pesetas. Mi padre como autónomo nunca ha tenido buen ojo para los negocios. Tuvo buenas rachas, si, pero no muy largas. Bueno pues, al mudarnos al pueblo de al lado, claro mis padres no podían saberlo, pero nos habíamos mudado a un pueblo que, teniendo 2000 y pico habitantes censados en el año 2000 (y hablo del año 91) era el pueblo con mayor índice de drogadicción de la Comunidad de Madrid en el que en un colegio con solo 75 alumnos, imagínate el percal. Ellos los cabrones y yo el eterno pardillo, para colmo un puto profe facha berrugón que, como no sabían apenas leer mis compañeros de clase (yo aprendí con 4 añitos) no empezamos los libros de texto hasta casi empezada la primavera y los libros iban de las estaciones del año, con dos cojones. Pues claro, mi nivel en clase, pasó de ser un niño feliz a estar rodeado de críos que disfrutaban haciendo eso que ahora se esfuerzan en eufemizar con la palabra bulling.
Bueno, pues mis padres tomaron represalias y me mandaron a un colegio privado. Otra vez a subir el nivel. Tuve que aprender inglés a toda leche, aprender a multiplicar y dividir porque no sabía y mis compañeros me llevaban la delantera. Tras tres años en ese colegio en los que me acostumbré a esa dinámica (aun años después, hay cosas de mi trabajo que me recuerdan a ese colegio), corría el 96 y va mi padre y presupuesta la obra más cara de su carrera empresarial hasta ese momento y le aceptan el presupuesto. Yo era ajeno a todo aquello, pero no me digas por qué razones, por lo que le contaría mi padre supongo, mi madre intuía que los clientes, una comunidad de propietarios en forma de pequeña urbanización de chalets individuales, no eran trigo limpio. Y así fue, ponían excusas gilipollescas para no pagar (te juro por la Gloria de Chanquete que nos hicieron limpiar la arena de la calle que habíamos levantado al cambiar la acometida eléctrica de la urbanización). Claro está, a mi padre todo eso le generó un agujero de deudas del copón y una de las primeras consecuencias fue sacarme a mi del colegio que valía 70 billetes al mes para volver con los capullos de familias desestructuradas de Pelayos y si a eso le sumas que mi madre, afligida porque mi padre no hizo caso de sus advertencias se desentendió del problema, mi padre pilló a quien tenía a mano para desahogarse, a un servidor, pues aquello hizo que yo sintiese la necesidad en mi cabeza de evadirme de la realidad e imaginarme que yo era un director de cine del carajo pues me supuso lo que mi madre dijo que se llama "principio de inmediatez" que lo quieres todo para ya, y que si no lo consigues te aislas en tí mismo. Solo que mi realidad idílica era la leche, claro. Pues ha venido siendo así hasta no hace tanto. Estuve yendo a la psicóloga de Navalcarnero que a mi no me sirvió de nada, pero a mi madre sí. Con 22 años (cumplo 27 en enero) me di cuenta escribiendo en mi diario (antes de ser blog) de lo que me pasaba y desde entonces, por tonto y por miedo, me ha costado levantar cabeza. Sólo en los dos últimos años he hecho progresos significativos conmigo mismo y solo hace dos meses que estudio algo que tendría que haber empezado a estudiar con 16 cuando acabé el instituto y a mis padres no les hubiera importado pagarlo de no ser porque, por no tener ganas de informarme, me equivoqué de academia, me arrepentí y la cagué hasta el fondo. Tengo la ilusión de dedicarme al cine y, a ser posible, también a los videojuegos. Puede sonar a pajaritos, pero he tenido que dedicarme a lo que menos se parece a mi ilusión para tener cojones a durar en un trabajo con el que poder pagarme esos estudios y, estar rodeado de gente con la que me siento identificado hace que tenga ganas de contar a la gente mi historia para que se sientan identificados por mi causa, por eso me gusta que se interesen por mi, y por eso escribo un blog. Blog en el que me permito el lujo de darle un aire literario a una vida cotidiana que, con un poco más de paciencia, la que no he tenido cojones a tener antes, conseguiré lo que me propongo, ahora que estoy más cerca que nunca de conseguirlo.

Soy un libro abierto, según para quien

jueves, 25 de noviembre de 2010

El momento más idóneo del día

Ya asumía, antes de que comenzase el curso, que compaginar trabajo y estudios sería una tarea titánica que aceptaría de buen grado dado que por fin estudio la profesión de mis sueños, hasta ahí estamos de acuerdo. Lo que me irrita y me produce cierto grado de envidia es lo que ayer decía por Facebook, que soy el único de mi clase cuyo trabajo no se parece en nada a lo que estoy estudiando. Es jueves y si me encuentro a estas horas de la mañana escribiendo en el blog es porque he pedido dos días libres. En un principio iban a ser los cuatro que me restaban por gastar, pero dado que la semana que tengo guardia y a eso le sumamos el saliente, pues no me he cogido esos dos días restantes.

Bueno, pues que me da una envidia de la hostia cuando mis compañeros dicen una que da clases de diseño por la mañana tambien, otra que en horas de trabajo se ha dedicado a hacer deberes para clase. Es culpa mía, joder, es culpa mía haber tardado 10 años en saber lo que quiero, y yo asumí el precio a pagar. ¡Ese precio sí! Antes de empezar tenía tan claro como que de día sale el Sol, que yo no me iba a distraer de la tarea para la que iba a clase, a diferencia de otras veces. Con entusiasmo, pues claro que estaba convencido, y de hecho aun lo estoy, pero pasa otra cosa. ¿Qué pasa cuando después de dos años compartiendo mi vida cotidiana con tíos que, por ejemplo, afirman haber probado las drogas a la misma edad que yo jugaba con los dinosaurios de Jurassic Park (los de mis compañeros del cole, yo me quedé con las ganas de tenerlos) o con gente que en un año se la ha piñado más de tres veces con el coche, me topo estudiando lo que yo quiero con gente normal que no se fija en si llevo la barba desaliñada o mal colocado el cuello de la chaqueta? Pues que me invade la euforia, siento impulsivas e irremediables ganas de desahogarme, de ser el protagonista. Se me levanta sola la mano para hacerle entender al profe de la manera más infantil posible que he entendido la lección que me está explicando, y pese al potencial ridículo que soy consciente de que puedo causar, no me importa.

Claro que la parte negativa es cuando solo me sobran, en teoría, tres horas al día para mi, de 3 a 4 y de 9 a 11, aunque todos los días me acueste más tarde, para reservar tiempo al necesario descanso. Ahí viene cuando la matan, ¿De dónde saco yo tiempo para hacer los deberes? ¿De mi sueño? Por nada del mundo, necesito algo de lo que he adolecido desde que llegué aquí y no he tenido cojones a auto imponerme: disciplina. Esa es la razón por la que he pedido dos días libres, para ponerme al día con las tareas de clase y para organizar mis aposentos que tengo los muebles por dentro que parecen el aborto de un calamar. Pero pesaban más las ganas de escribir, y debería haberlo hecho anoche, pues es cuando tenía los sentimientos en caliente, pero por las noches es cuando más gente está conectada a las redes sociales y clientes de mensajería instantánea, coño.

De todos modos, me alegro sobremanera de estar encabronado, porque este sentimiento me motiva, me motiva a escribir el blog, me motiva a sentir vergüenza antes de que mis compañeros se den cuenta de que me pongo la misma ropa durante más de tres días seguidos y me motiva a decirme a mí mismo que conmigo no puede ni Dios, porque si yo acepté este trance, es para asumirlo con todas sus consecuencias. Sé lo que quiero, podría haberlo hecho mucho más fácil años atrás, pero no cabe lamentarse, y en momentos así, acordarme de que nadie lo tuvo tan difícil como lo tuvo mi madre (encargándose de la casa, de sus hijos, por aquella, uno adolescente con problemas para socializarse y con los estudios y otro que iba a educación infantil aun y recorriendo todos los días 100 km por trayecto en transporte público para ir a la universidad y, además, estudiar) y que si ella pudo, puede cualquiera, yo el primero que no lo tengo tan chungo como ella… Bueno, hay una diferencia, y es que ella no trabajaba por aquel entonces, pero da igual.

Ayer me preguntó mi jefe que si ya había pensado que si quiero seguir aquí después del 11 de enero. Le dije que sí, me preguntó varias veces que si estaba seguro, me insistió que puedo cambiar de opinión hasta el día antes de mi renovación y le dije que no voy a cambiar de opinión, que estoy seguro de lo que quiero (lo estaba antes de escribir la entrada que borré, pero necesitaba que él lo supiera) y en ese caso me advirtió de que no va a haber contemplaciones conmigo como sí las ha habido hasta ahora.

Por último recalcó que ha visto mejoras en mí y la única contestación que se me ocurrió para parecer modesto en décimas de segundo fue “eso parece” porque aunque hago ejercicio, no lo hago precisamente fuera del trabajo cuando no me sobra el tiempo en estas circunstancias.

Que me la pela, que ya me he desahogado, y que, gracias a mi encabronamiento, al menos ya tengo motivación para escribir en el blog que llevaba meses muerto. Espero que ese encabronamiento se canalice en euforia y que esa euforia se canalice en resultados a corto plazo, que eso es para lo que estoy aquí. Además, estando tan ocupado, se me pasará rápido el tiempo seguro. Nada más, me pongo con los deberes. Que la Potra os acompañe. Ciao.

martes, 23 de noviembre de 2010

Asco

Me dispongo a estrenar una aplicación de mi móvil que lleva meses muerta de asco pero la ocasión lo merece. Deberia estar sobando y por sueño no es pero pesan más las ganas de escribir.
Veamos, amplío detalles de lo que aclaré sin ganas y a matacaballo en mi entrada anterior, descalifiqué mi profesión aquí en mi blog, aquí, públicamente y mi jefe tuvo la clemencia de hacer la vista gorda dandome un voto de confianza que, como dijo, el tiempo dirá si me lo merezco. Reconozco que me pasé, que menosprecié la enorme suerte que tengo y eso no lo volveré a hacer descuida, no volveré a "morder la mano que me da de comer" y mucho menos injustificadamente. También estoy aquí porque quiero, estilo de vida incluido, pero ¿hubiese opinado mi jefe lo mismo si, en lugar de dedicarme a desprestigiar mi trabajo únicamente hubiese dicho las muchas ganas que tengo de trabajar de diseñador por ahi? Ah, que tampoco puedo hacer públicas mis vocaciones, no vaya a ser...
Si en ocasiones se me olvida que hay quien me tiene que aguantar a mi es porque, al igual que la paciencia que tienen conmigo no llego a notarla, la que tengo yo con los demás, parece que tampoco la notan. Solo lo comentaré como anécdota, pero que conste, mi compañero de habitación, uno nuevo que acaba de llegar, el otro dia casi se parece a un tertuliano de "Sálvame" insistiendome para que tuneara un coche del Gran Turismo 4 para que alcanzase los 600 km/h tal y como aparece en videos de internet, pero en ningún lugar explicaba como lo hacían y si por el hubiera sido, aun estaría buscando un sitio donde lo explicasen. Todo esto viene a cuento porque hoy me pidio que me bajase un parche para poner en castellano un juego que se bajo de internet el otro dia primero y que le dejase conectarse en mi wifi después. Bien, al tiempo estaba tratando de solucionar una cosa en el ordenador del otro compañero... Pues el muy cabrito, cada 10 segundos de reloj me estaba llamando, hasta el punto de que tuve que meter yo la clave del wifi porque no sabia escribir "3ST0YH4ST4L0SC0J0N3S", lo ponia sin h. Pues en esa mierda despues de no darme respiro me tiré una hora con el tiempo necesario para perder el primer bus y darme el tiempo justo para coger "el de no retorno", osea, el último con el que aun tengo posibilidades de no llegar tarde a clase. Y ahora hace un rato, apago el wifi porque me via sobar y lo via meter dentro (al sacarlo por la ventana me va más rápido internet por razones irrelevantes ahora) aparte de que el pincho, a oscuras, da una luz un poco molesta. Y viene el pive que, consentidamente, me gorronea wifi gratis porque de otro modo tendria que dejarle el pincho todas las tardes porque "no lo uso mientras estoy en clase" y prefiero eso al chantaje emocional, la verdad. Bueno pues viene el gacho a decirme que encienda el wifi porque le he jodido la conversación. Pero bueno ¿soy dueño de lo que tengo o que? Estoy aquí porque quiero, porque acepté muy a mi pesar, la manera mas solvente de pagarme los estudios.
Este tio luego me da consejos constructivos para no cagarla con el trabajo, que no es que sea duro, pero aun asi hay margen para que de vez en cuando la cague. ¿Y este es el precio a pagar? ¿Estos son los favores que he de corresponder a quien se las da de salvarme el culo? Si, vale, la virtud de Dios, que cuando haces las cosas bien no se nota. Pero, al parecer no tengo derecho a quemarme con lo que pasa con lo que pasa con mis compañeros de trabajo en horas libres, ¿eso también es desprestigio ilícito o qué? ¡A cagar a Canarias hombre! Que la Potra os acompañe. Ciao.
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domingo, 14 de noviembre de 2010

Un día más

A ritmo de Radio 3, y aprovechando de cuando en cuando para cambiar a la tele a ver como va la Formula 1, mientras en la PS3 se descarga el God of War II para probarlo y dejarlo en el disco duro para cuando me lo pueda pillar, tengo trabajo que hacer, todos los trabajos atrasados de marketing, que ya os aclaré ayer lo que vi, que mi ilusión es viable.

Tengo trabajo que hacer, lavadoras de poner, los deberes que os decía, adelantar algo el nuevo montaje de Photoshop que nos han encargado, que ya lo colgaré por aquí cuando lo acabe.

Ah, y aceptad la invitación a leer mi blog, esquiroles, que me consta que habéis consultado el correo estos días y solo tengo 4 invitaciones aceptadas de las 20 que mandé. Sin más, me pongo con los deberes, que tengo para horas aquí. Que la Potra os acompañe. Ciao.

Fiestas típicas

Dando nuestro saludo, nos presentamos a este castizo público gaditano. El otro día, estaba escuchando la que es, después de Radio 3 y por méritos propios, la emisora que más me gusta: M80. Antes, Cadena 100 y Europa FM merecían la pena, hasta que veían que su público no era suficiente, y se han tenido que “casualizar”, ampliarse al gran público, y me parece de puta madre, entonces, va M80 y recoge el testigo, incluyendo en su repertorio una década que hasta el momento había obviado: los 90’s.

Bueno, pues, cada semana piden a los oyentes que hagan un ránking con las 10 canciones que más les gustan de un determinado grupo. Esta semana tocaba Depeche Mode, pues bien, una de las contestaciones era de una niña de 10 años que decía que había asistido a un concierto de dicho grupo musical cuando solo tenia 8 añitos. Joder qué delicia de padres o quien carajo la llevara a ver dicho concierto, y, por extensión, qué delicia de niña, seguro que no da problemas en casa. El caso es que eso me llevó a una reflexión. Me siento, en la medida de lo que mi sugestión me lo permite, identificado con los padres de la niña, personalidad que no se parece mucho que digamos a la de muchos compañeros míos de la vida diaria. ¿Que luego como compañero de trabajo no doy la talla y hay quien me tiene que aguantar? Pues lo siento por haber sido tan narcisista en mi anterior y extinta entrada, que he borrado de internet, ahora os explico y por obviar que hay quien me tiene que aguantar a mí. Pero, jolín, ¿Qué culpa tengo yo de sentirme más a gusto con lo que estoy estudiando que con mi trabajo? Vale, mi delito ha sido hacerlo público cuando mis quejas son excesivas, cuando muerdo, sin que nadie se lo merezca, la mano que me da de comer. Me he pasado, de acuerdo, pero llevo escribiendo mi blog desde antes de trabajar donde trabajo y no pienso dejar de escribirlo. Por esa razón, ahora lo he puesto privado. Puedo invitar a un máximo de 100 personas a que lo lean, pero no me importa, porque me consta que no me seguían tantas. Me jode porque como os conté, tenía importantes planes para con mi blog, darle un lavado de cara, dejarlo de puta madre aprovechando que voy a adquirir los conocimientos necesarios para poder hacer eso y muchas más cosas que me ayudarán a llevar a cabo la ilusión que tengo pendiente, ilusión la cual es culpable de que escriba este blog entre otras cosas.

Por si a alguien de quienes me conocen le quedaba alguna duda, nunca antes en mi vida he tenido tan claro lo que quiero, razón por la que estoy más motivado que nunca. Llevamos un mes de clase, mes en el que, cuanto más le cojo el tranquillo a esta mierda, más me gusta. En la primera parte del curso, estamos dando Photoshop, Illustrator, fundamentos del diseño y márketing así un poco por encima. Os explico, el Photoshop, por si alguien no lo sabe, es la herramienta más usada por los profesionales para retoque fotográfico, Illustrator, es una herramienta de dibujo vectorial usada para diseñar cosas tales como tipografías, logotipos y todo tipo de creaciones plásticas hechas por ordenador que sea menester. Luego, fundamentos del diseño es la asignatura programada para aplicar nuestra profesión con profesionalidad (valga la redundancia) y buen gusto, así como para entender sus entresijos. Y lo del marketing en un curso de infografía, es algo que a nadie se le había ocurrido, que yo sepa. Es cojonudo, porque aunque nos ayuda a saber lo que queremos. Insisto, es solo una asignatura y el marketing se ve muy por encima, de una manera muy light pero suficiente como para orientarnos a nosotros mismos con nuestros objetivos (admitámoslo, todo el que aprende infografía tiene ambiciones de hacer algo por su cuenta)

Si fundamentos del diseño se enfoca a que sepamos aplicar con buen gusto nuestra profesión, la de marketing, a que sepamos vendernos, y mira, da la casualidad de que productoras audiovisuales preparadas hay unas cuantas, pero con ambiciones artísticas, cero. Máxime si le añadimos la jugosa novedad de dedicarse a los videojuegos para plataformas descargables, pero sin justificar en ello su simpleza sino que tengan personalidad propia y que atraigan por ello. Mañana, aparte de ver el último Gran Premio del mundial de fórmula 1, tengo deberes que hacer, que se avecina una semana de puta madre, que el final del año va a ser la hostia. Que la Potra os acompañe. Ciao.

martes, 21 de septiembre de 2010

Es inminente

Parecia que nunca iba a llegar, que eterno se me ha hecho, maldita sea (perdonad que no ponga tildes desde el movil pero eso le restaria agilidad a la escritura). Hoy por fin me han llamado de la academia y no es lo mismo que aun me queden tres semanas para empezar, que que te llamen tres semanas antes. Lo mio era y es agotamiento mental, incluso incapacidad para sacar un tema de conversación con mis amigos y con la familia. Me temia que el hecho de tener más ocupado mi tiempo libre me agotase mas aun, pero decia eso por los precedentes de ocasiones anteriores en las que he intentado compaginar trabajo y estudios. Además de que se están poniendo más cañeros con nosotros. Sí, será duro, pero si cuido el trabajo que me da de comer a mi y a mis estudios es, indirectamente, el trabajo que me da pasaporte a un sueño, la sensacion de que estoy a las puertas de llevar del todo las riendas mi vida, no tiene precio ni precedente. No puedo sino darlo todo, no concibo otra manera y es la primera vez en mi vida que una meta a largo plazo me motiva tanto. Necesito que me salga bien. Ya la he cagado suficientes veces como para que mi propia esperanza me traicione. Si aun tengo la ilusión es por algo. Que la Potra os acompañe. Ciao.
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lunes, 6 de septiembre de 2010

¿Y cuándo empiezas el curso?

No se me olvidará jamás, le pese a quien le pese, las sensaciones que viví en las horas previas a mi escapada a Barcelona. Aquella eterna llamada de 20 minutos disculpándome por no poder ir a Barcelona, la posterior llamada a Bruno y él aconsejándome que me escapase. Los minutos posteriores en el viaje de vuelta mentalizándome de la locura que estaba a punto de acometer, esa mentalización definitiva mientras me duchaba y ese estatus tan firme y seguro de lo que estaba haciendo que por poco me cuesta disimular la locura más gorda que iba a cometer en mi vida y que aun lo sigue siendo.

Perdón a quien haya podido incomodar rememorando esto, pero, entonces y ahora, tengo en la cabeza sensaciones similares, solo que a la vez contrarias. En casi todo el verano, la mayoría de las entradas que he escrito iban sobre esta mierda, y sin embargo ahora como mecanismo de defensa para no obsesionarme, es como si se me hubiese olvidado del proyecto de tal envergadura que me traigo entre manos. Me he centrado en el trabajo (que bastante tengo con cierta broma piadosa a la par que pesada que me gastaron por ahí) y de momento estoy bien.

Sé que suena a tópico, pero, cuántas cosas me gustaría que fuesen distintas ahora… No hubiera podido suceder de otro modo, lo sé, solo si me llamase Marty McFly y tuviese un DeLorean empastillao hubiese podido acudir al año 2000 a avisarle a David Arroyo (a mí, al ciclista y al redactor de la Marca Motor, se la trae al pairo todo esto) de todo lo que sus decisiones impulsivas y poco prácticas iban a depararle. Y aquí me veo un domingo por la mañana en que he preferido dormir a ver el Palacio de Aljafería (y mi compañero aun debe seguir dormido porque ni siquiera me ha llamado) desde la habitación de un cuartel escribiendo en el blog con una conexión de internet móvil.

Estamos a lunes (ayer al final lo dejé a medias) y ayer mi compañero se tiró durmiendo hasta las 7 de la tarde así que no hice el mal a nadie. No sé, me decía una amiga hace un rato en el messenger que soy muy joven como para haber desperdiciado el tiempo, pero no podré perdonarme si no consigo desfacer este entuerto y me queda todavía mucho camino como para estar seguro de que esté preparado. Lo único que sé seguro es que me voy a eliminar la palabra “tarde” de mi diccionario, y que mi enésimo intento de llevar mis sueños a cabo, no va a ser en vano, más que nada porque, bastantes tropiezos después, por fin sé lo que quiero le pese a quien le pese. Y no transijo que ni Dios lo ponga en duda. Sé que he sentado precedentes, pero a diferencia de entonces no tengo a nadie a quien rendir cuentas salvo a mí mismo, y bastantes tengo pendientes ya, como para permitirme el lujo de volver a fallarme a mí mismo.

Al carajo, esto va a salir bien porque sé lo que hay, porque no pienso permitirme un solo fracaso más, porque yo lo valgo y porque tengo una ilusión que cumplir. Que la Potra os acompañe. Ciao.

martes, 24 de agosto de 2010

Origen

“-Si yo te digo que no pienses en elefantes, ¿en qué piensas?

- En elefantes” [Diálogo extraído de la película “Origen”, (Inception, 2010, Christopher Nolan)]

Remontándonos 7 años atrás en el tiempo, conservo bastantes recuerdos entrañables (¿se puede usar “entrañable” como sustantivo o hay una palabra equivalente que sirva?) de la Escuela Taller, pero quería centrarme en uno: La noche que, escribiendo en el diario, al conversar con mi subconsciente, me di cuenta yo solito de lo que era el “principio de inmediatez” y al día siguiente se lo conté a quien me pilló a mano, a una compañera con la que me mandaron a grabar unos planos recurso y una entrevista al director de una academia de interpretación aquí en Madrid con tan buena Potra que nos tuvieron tres cuartos de hora esperando, tiempo que no desperdicié en desahogarme

Aquella empecé a tomar conciencia del tiempo que había desperdiciado hasta entonces, gilipollas de mí de no saber el que aun me quedaba por desperdiciar. ¿Cual era la manera? Ver gente de mi edad que ya sabía lo que quería, universitarias, uno que ya curraba de infógrafo freelance y sin ningún título que le avalase, solo que en algún momento de su vida, cogió el toro por los cuernos y llevó la delantera a la vida. Ole, fue la primera vez que me sentía acomplejado de ir varios pasos por detrás. Y claro, de aquella surgió una minúscula en su envergadura, pero trascendental idea en mí que me ha condicionado hasta ahora y es no tratar de correr para recuperar ese tiempo perdido. Claro que, esa misma idea, ha sido la que me ha llevado a relajarme en exceso. Esa idea de que las prisas no son buenas consejeras, ese confiarme en exceso, incluso ahora… ¿Qué me ha pasado a principios de este año? Que dije que me iba a tomar las cosas con calma, no? Así encontré la peor de las justificaciones para tirarme todas las puñeteras tardes delante de una pantalla a la que tengo conectadas dos videoconsolas y un ordenador. Y ahora, dentro de nada, me enfrento al mayor desafío de mi vida, desafío que supuestamente mi predisposición a llevarlo a cabo, tendría que condicionar que viniese rodado, y no es que lo dude, es que en las tareas cotidianas no estoy a la altura, y a partir de ahora voy a gozar de menos tiempo, aunque, por otra parte, es necesario que tenga esos límites para no bajar la guardia que es precisamente lo que me está pasando.

Me doy vergüenza a mi mismo, y bien sé que decir esto en el blog no me ayuda a solucionarlo, solo a ser consciente, sugestionarme que solo por ser consciente me voy a reformar y quedarme como estaba, como siempre.

Siempre esperando condicionantes… Qué bien me conoce mi madre cuando me lo dijo el otro día. Siempre esperando que la situación sea más grave para ponerme excusas

Respecto a la peli que da título a mi última entrada del blog, brutal, de los pocos argumentos enrevesados, tensos y a la vez bien hilvanados que se pueden ver últimamente en un thriller de ciencia ficción. De los pocos guiones escritos con coherencia y que te obligan a prestar una atención que flipas durante toda la película. Se la recomendé a mi psicóloga por aquello de que ahonda con no poca coherencia en el mundo de los sueños.

Por pelis como esa quiero yo hacer cine joder. O incluso visionando brevemente Terminator 2 para ilustrarle a mi compañero una escena que sale, tal cual, calcada en Demolition Man, vi como se hace una buena peli de acción en 1992, cuya cámara aun se podía seguir con la vista, pero no por ello le restaba tensión a la película. Aun quiero yo ver Toy Story 3 y Los Mercenarios, sobre todo la primera que, algo insólito, aun no he leído ni una sola mala crítica a esa peli.

En fin, chavatars, me voy a dormir, que como de costumbre, me gusta ser un escritor noctámbulo. La noche es lo que tiene, si es con buena música de fondo, mejor. Que la Potra os acompañe. Ciao.

jueves, 29 de julio de 2010

Otoño antes de tiempo

Me encantan estos días, aun en julio, con viento racheado como ahora, con cierto olor a húmedo, con visionado en la habitación de pelis entrañables que me recuerdan a épocas del año en las que lo más idílico que se le pasa a uno por la cabeza es disfrutar de todo eso con las zapatillas de andar por casa y la mantita esa que regalan con la revista o con los cereales (y ojalá fuese además en buena compañía, pero eso de momento es mucho pedir). Tengo, como no podía ser de otro modo, la sensación anticipada de que este otoño va a ser entrañable como pocos, y ya no entro en temas de impaciencia ni mierdas, sino como tal, tengo una absurda pero a la vez aplastante intuición de que esas tres horas diarias que voy a pasar ahí de lunes a viernes, lejos de ser soporíferas, van a ser un estímulo diario más. Que cada día voy a estar deseando acabar el trabajo para empezar un nuevo día de clase y que me enseñen una cosa más de esas que tengo ganas de saber para tener algo con lo que sentirme más realizado, además me juego el cuello y no lo pierdo a que va a haber buen ambiente, me atrevo a decir que el mismo buen ambiente que había en la Escuela Taller al principio (quien no sepa de qué hablo que me pregunte en los comentarios). No sé hijos míos, no siempre uno que tenga ganas de escribir aquí tiene que ser para contar su vida en verso jejeje. Nada más, creo que estoy en racha. Que la Potra os acompañe. Ciao.

martes, 27 de julio de 2010

Fantasía

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Hace poco, he leído una noticia en la cual, Movistar pretendía que dentro de 5 años, mediante la mejora de sus infraestructuras, que el 50% de los hogares españoles puedan contratar internet provista a través de fibra óptica. Por otra parte me he enterado de que lo que antaño era una manera de proveer de internet a los hogares, ahora no es sino una manera de conducirla por toda tu casa utilizando la instalación eléctrica. Aquí tengo que detenerme a explicar tecnicismos. Estamos hablando de la tecnología PLC. Dicha tecnología funciona exactamente como he dicho, inyectando datos en la instalación eléctrica de la casa y sirviéndose de ella para transportarlos de tal manera que yo podría conectar, por ejemplo, dos ordenadores en red, sin wifi en dos habitaciones distintas sin necesidad de tirar un cable de red hasta cada una con la comodidad que ello supone.

Por otra parte, resulta que ha corrido como la pólvora la noticia de que nos permiten instalar mini neveras en las habitaciones lo cual lleva varias ventajas. Estás más a salvo de los hurtos, no tienes que salir de la habitación para beberte una coca cola fresquita y que, en mi caso, dado que mi compañero no quiere malos rollos, se abstiene de compartir dicha nevera conmigo, pues más espacio para mi solo.

Si a todo eso le añadimos algo que hace tiempo que no hacía, fantasear con un futuro idílico a medio plazo en el que yo viva solo con todas las adquisiciones que ya tengo y las que no van a tardar en terminar de poblar mi habitación, más alguna pijada extra como luz automática en los lugares de paso y con reguladores de luz en las estancias en las que vaya a pasar más tiempo, más bombillas led las cuales me permitirán que con 20 o 30 w de potencia pueda iluminar toda la casa sin problemas (sin contar lámparas auxiliares ni luz decorativa), repercutiendo positivamente en la factura de la luz, un home cinema y un proyector y tantas y tantas ideas tan lejanas que aun no cabe ni pensar en ellas, pues oye, me apetece soñar con mi independencia. Es solo una posibilidad, sí, pero cabe suponer que no habré pagado ni cursado los estudios soñados de mi vida en vano, y si no fuese así, mi poder adquisitivo me lo permitiría.

Antes de que me devolváis a la cruda realidad me anticipo diciendo que si bien no es práctico que divague tanto, sí que es cierto que me apetecía. Estoy más nervioso que el dentista del Conde Drácula y aun faltan dos meses largos para el 14 de octubre. Poco más que decir, pero tenía que decirlo, solo eso. Que la Potra os acompañe. Ciao.

miércoles, 21 de julio de 2010

¿Qué cojones…?

Digamos que he pasado por la hostia de trabajos con mejor o peor fortuna, que he tenido jefes más majos, más bordes, que he cumplido más o menos. Que he tenido mejor o peor suerte, que me han dicho “ya te llamaremos” ni se sabe las veces, pero, exceptuando los trabajos a los que yo he fallado deliberadamente, solo se me ocurren dos ejemplos de trabajos en los que nunca han faltado a su palabra, o dicho de otro modo, siempre han sido transparentes y, dicho sea de paso, a mi no me han fallado jamás. Hay compañeros míos que tienen más sangre que yo, que las han pasado más putas, que han pasado por menos trabajos porque les duraban más, que han cumplido, que se han labrado una buena reputación allí por donde han pasado, que pueden presumir de tener la cabeza mejor amueblada que yo, eso no lo cuestiono. Los dos únicos trabajos a los que me refería son el Ejército y El Corte Inglés.

Puede que no esté aquí por vocación, que mi objetivo es estar aquí para necesitar este trabajo lo menos posible, eso ni los mandos están en contra, entre otras cosas, porque no pueden. Lo único que se pide de mi aquí dentro es que cumpla. Todo el mundo me sugiere que le saque partido a esto, vale. Hasta ahí de puta madre.

Ayer hubo un pequeño malentendido del que no hablaré aquí porque no procede, del cual se hicieron eco los mandos, y claro, pidieron explicaciones. Tirándonos de la lengua nosotros solitos, resulta que salieron a la luz malos rollos de personas que sacan su mal genio para sacar, sic, los colores a sus subordinados. Vale, puedo decir que conmigo no va la cosa, que yo no tengo derecho a quejarme y puede que no esté dolido, pero eso de que en la Academia no se nos trataba así no me lo creo, a mí, mis instructores, o al menos nuestro mando más directo se cabreaba con nosotros de la hostia, porque nuestro pelotón era, salvo excepciones, una panda de incompetentes, no por lo mal que trabajabamos, ojo, si no porque no había Cristo que se pusiese de acuerdo entre nosotros, y siempre estabamos de peleas.

Recuerdo con claridad mis primeras maniobras en Alijares, recuerdo el cague que tenía la primera vez en mi puta vida que se me exigía tanto físicamente, que me entró, como a mucha gente supongo, una crisis de conciencia en plan “¿qué estoy haciendo aquí?” Recuerdo cuando estábamos todo el pelotón con nuestro sargento y nuestro cabo todos sentados hablando, teniendo una charla tranquila acerca de por qué nos habíamos alistado y cuando yo confesé con pelos y señales la razón por la que estaba ahí. Recuerdo perfectamente las caras de asombro y de vergüenza ajena a partes iguales ante tal osadía. Yo recuerdo perfectamente las emociones que sentí aquel día. Sentí que no podía cargar durante tres meses con tamaña osadía sin que se supiese. Recuerdo a mi cabo pasándose por mi iglú antes de acostarme para decirme, literalmente: “Si te sirve de consuelo, Arroyo, la unidad a la que vas es bastante light”. Y, aunque tuviese más crisis de conciencia como sabéis, recordarme a mí mismo esas palabras me servían para seguir adelante, fue mi motivo para aguantar la instrucción, y he tenido mi recompensa, vaya si la he tenido. A veces me cuestiono cuan caprichosa puede llegar a ser la memoria cuando nos quejamos por vicio. Dicen que en la Academia nadie nos ha tratado como trata a determinadas personas un mando de aquí. Discrepo, vosotros mis lectores no lo tenéis por qué saber, pero ¿nadie de mis compañeros se acuerda de cuando nos decían que nos largásemos de ahí, que sobraba gente? ¿de cuando nos echaban la bronca de igual manera por cagadas mucho más gordas que aquí? ¿cuando “amenazaban” con que el último que llegase a las camaretas tenía que limpiar los retretes, y sólo era para que ninguno de nosotros fuésemos andando? ¿o de cuando simplemente nos echaban la bronca por fumar o hablar por teléfono en los baños, cuando no se podía? Podría tirarme 20 minutos mencionando ejemplos. Entonces, si meternos caña en aquel momento, era por un motivo ¿qué cambia ahora? No se supone que sabemos más que entonces y eso conlleva la responsabilidad de poner el listón más alto. No me vale que nuestra unidad sea light, somos militares con todas las consecuencias, y manda huevos que lo diga alguien que no está aquí por vocación. Bueno, pues parece que lo tenga yo mejor asumido que mucha gente, por mucho que sepan currar mejor que yo.

A mi seguro que me han echado de más trabajos que a la extensa mayoría de mis compañeros directos. De otros tantos me he ido yo, en muchas ocasiones por razones caprichosas. Bueno, pues si tan alto ponen el listón y si tan bien cumplían cuando eran mecánicos o trabajaban en la obra, si tanto saben de sentido común y de tragarse los cojones, no me explico como, donde menos derecho tienen, cogen y actúan de la manera más injustificadamente soberbia posible cuando, es no ya de comportamiento militar de reales ordenanzas ni mierdas, sino de sentido común, que sabes a lo que te atienes quejándote de tus superiores tengas o no tengas razón.

Pues aun así, aunque nuestro capitán nos ha dado una charla que, a los demás no sé, pero a mí me ha convencido, aun había quienes querían tener la razón.

Estoy indignado precisamente por eso, porque, gente que supuestamente ponía el listón tan alto, haya caído tan bajo por una gilipollez que era evitable. No está en mi mano, ni quiero ya, tratar de darle una explicación a tal comportamiento, porque supondría ponerme en el pellejo de gente que ha demostrado no merecer mi empatía para según qué cosas, solo sé que yo también soy humano. Y sé que en la vida civil, cuando me han echado broncas y tenían razón, me he tragado los cojones, máxime cuando tenía menos carácter que ahora, razón de menos para quejarse en un sitio en el que si lo haces, has de hacerlo como está estipulado que se debe hacer y tener una razón de peso. Porque si al menos haces las cosas como se debe y no tienes razón, el único riesgo al que te expones es que no te hagan ni puto caso, pero si encima, tu solo te buscas problemas… Mira, siento que, a costa de lo sucedido, me haya dado una inyección de moral, pero yo tengo la conciencia tranquila de que sé que si yo la cago, nadie se va a comer mi mierda y que de todos modos, mi trabajo aquí dentro considero que es lo suficientemente ameno como para no necesitar dar razones a mis jefes (se llamen como se llamen) para que se cabreen conmigo. En fin, hace tiempo que no se daba el caso de que tuviese ganas de hablar de una anécdota concreta aquí en el blog. Yo “sus” dejo que ya me he desahogado. Ahora solo cuento los días que quedan hasta el 14 de octubre para empezar a llevar a cabo la razón por la que estoy aquí. Que la Potra os acompañe. Ciao.

martes, 13 de julio de 2010

Paz

¿Cómo os sentiríais vosotros si, a excepción de minucias intrascendentes, tuvieseis encarrilado vuestro porvenir a plazo inmediato? Ha llegado un punto en que lo único que aun me preocupa son cosas que, por razones obvias, escapan a mi control. Que me preocupe cómo acabaré cuando acabe un curso que dura dos años y que aun ni siquiera ha empezado, pues, oye… Poco importa, y tratándose como se trata, de la jodida ilusión de mi vida, lo único que pueda salir mal es lo que se escape a mi control. Ha llegado un punto en el que, canción que me gusta de un anuncio de la tele, canción que busco en internet, no como hasta ahora, que me ha costado años encontrar canciones que me gustan, la última en tocarme los cojones ha sido la de Pray de Tina Cousins, que fue mi primo quien me dijo como se llamaba, y creo que lo dije en el post anterior.

Lo de la prisa ya lo sabéis del post anterior, y precisamente por eso me siento así.

Hay otro detalle, que ya después de ganado el Mundial la selección española pierde algo de sentido. Creo que no soy el único a quien le ha llamado la atención la mayor exhibición de patriotismo popular de este país que yo haya sido testigo. En un país moralmente devastado por una crisis económica de la que a estas alturas ya no se sabe quien tiene la culpa, van 23 tíos y le levantan el ánimo a toda una nación, la mayoría de los cuales, curiosamente, son catalanes, otro motivo más para la concordia y olvidar las rencillas de estatutos de autonomía y demás… Adivináis por donde van los tiros ¿no? Por supuesto, no le quito mérito a quienes juegan al fútbol, es más, seguí la final por la radio, y no, no vi Zaragoza vacía, mecachis. Pero es que justo ha sucedido todo en un momento tan oportuno que, aunque solo sea por tocar los cojones, cabe cuestionarse la naturaleza de lo que ha sucedido. Sí, todo el mundo lo intuía, lo presentía, lo dijeron un pulpo, un cocodrilo, una foca y el humo de los puros de Sara Montiel, no te jode. Pero para mí esa corazonada era más que una mera alegría, suponía que iba a ganar España, pero (música de “Leyendas de pasión” de fondo por favor) porque era necesario para levantar el ánimo de una nación dolorida, crispada. Ahora seguramente todo el mundo volverá a votar a Zapatero gracias a que se ha disipado la atención de los problemas que hasta hace un mes nos preocupaban. Ojo, que yo antes prefiero que salga ZP a que elijan al “barbas” de la competencia. Si quienes defienden a quien ahora que está en la oposición al pueblo, le come la oreja al pueblo es solo porque es lo que la plebe quiere oír, porque me juego el cuello y no lo pierdo a que, de haber estado él en el poder no lo hubiese hecho mejor ni de milagro. Creo que no hace falta recordar que la oposición de hace tres legislaturas era muda a oídos de quien gobernaba, que ese mismo individuo miró para otro lado mientras el precio de las casas se duplicaba en cuestión de un año. Y creo recordar que después del 14 de marzo de 2004 las noticias dejaron de tufar a manipulación, a dejar de haber programas basura hasta en la Primera. Aunque empezaron a salir periódicos y cadenas de televisión nuevas con ideología más o menos claramente enfocada, antes no había medios de comunicación mediáticos (valga la redundancia) con ese enfoque, o que el presidente que viene gobernando desde entonces hasta ahora ha sido el primero que ha tenido cojones a enfrentarse públicamente a la oposición en un programa en directo y a dar explicaciones, salvo cuando las cosas se tuercen, como ahora.

Es más, la oposición viene hasta bien para que no se desmadren las cosas, porque que yo recuerde, el de hace tres legislaturas, no ofreció su cooperación a la competencia cuando trataba temas que nos interesaban a todos.

Volviendo al tema que me ocupaba al principio del post (no, no fingiré que la charla de antes la he soltado por casualidad, quien tenga algo que objetar, que lo diga en los comentarios y estaré encantado de debatir pacíficamente), y retomando un tema que mencionaba en el post anterior, lo de la ansiedad ¿recordáis? Pues, la otra entrada no profundicé en eso porque tenía sueño y quería dormir, pero, pensad como se han ido desarollando estos últimos 10 años. Hemos pasado de cagarnos en el Final Fantasy VIII por culpa de cierta katana (a algunos medios de comunicación sensacionalistas sólo les interesaba la polémica…) a tener carreras universitarias de creación de videojuegos en España, de ser un jodido freaky por usar internet para ligar, a ser un jodido freaky por no hacerle ni puto caso al tuenti o al facebook, de destrozarme mi padre a hostias la NES que me regaló un vecino, con una llave inglesa de 5 kilos, por no poder darle al pause en la última pantalla del Super Mario Bros, a ver a mi madre DIVERTIRSE jugando a la consola.

En todo este tiempo los videojuegos han pasado a estar considerados, de cara a la legislación en España como industria cultural, lo que ha permitido, entre otras cosas, que se puedan impartir cursos de formación reglada al respecto o que puedan recibir subvenciones, como el cine. Las academias que imparten lo que yo quiero estudiar han pasado de repartir panfletos a la salida del metro de Sol a anunciarse por internet, vallas publicitarias e incluso, alguna me consta que por la tele. Si no me hubiese dejado vender la moto con 16 añitos, si no me hubiese dejado llevar por el entusiasmo, por el ansia viva de aquella academia satánica llamada ESI que no se la recomiendo a nadie, si me hubiese tirado solo un par de añitos yéndome a currar con mi padre (cosa que de aquella detestaba, yo y mis putos caprichos, qué pena que me los consintiesen…) otro gallo cantaría y ahora no estaría yo escribiendo esto, sino empleado a buen seguro en un trabajo que me gustara, y no hablaría de mis ilusiones como pajaritos sino que más bien estaría bajando las persianas del salón con el mando a distancia. Precisamente por eso, porque he desperdiciado 10 años de mi vida, temo que sea demasiado tarde para enmendarlo y que empezar un curso de infografía con 26 años no sea suficiente. Aunque como ejemplo tengo a mi madre, que más adversidades que ha pasado ella, siendo ama de casa y madre de dos hijos, se recorría todos los días Madrid de punta a punta (desde Pelayos de la Presa hasta Alcalá de Henares)

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Todo ello para sacarse la carrera de educación social que ahora desempeña como profesión, pero bueno, ese miedo, que aunque sé que es una paranoia mía, está ahí. De todos modos, sé que por la ilusión de mi vida me voy a dejar los cuernos (que esto no dé lugar a malas interpretaciones). De momento, me voy a dormir, y no, no es tarde, pero aprovecharé la tesitura para descansar que falta me hace. Que la Potra os acompañe. Ciao

miércoles, 7 de julio de 2010

Y después de un año de espera…

Damas y caballeros, me complace presentarles, tras un año de agónica espera, la que es mi primera criatura, mi primera videocreación en condiciones. No he podido subirla a la calidad que a mí me hubiese gustado, por problemas con la limitación del tamaño del archivo y de los formatos compatibles, pero, amén, aquí está para disfrute de todos vosotros. En fin, no digo más, poneos cómodos, darle al play y disfrutar de 17 minutos de gloria. Esto solo acaba de empezar. Que la Potra os acompañe. Ciao.

miércoles, 30 de junio de 2010

Vayamos por partes

¿Os lo podéis creer? Me siento más cómodo escribiendo en el blog desde el cuartel que desde mi casa. Prueba de ello es que he estado sin internet aquí, he estado de vacaciones en Madrid, he ido al concierto de Sabina, estuve celebrando, como ya empieza a ser tradición, el cumple de mi abuela Milagros en compañía de casi todos los nietos. (Solo faltaba mi hermano que siempre se lo pierde. Ya le he dicho que haga el hueco para el año siguiente, no le vuelva a pasar lo mismo) y he tenido la hostia de tiempo libre, pero no he tenido cojones a escribir en el blog. Por contra, buena parte de ese tiempo, lo he dedicado a quedar con gente a la que he conocido recientemente por internet y a jugar a la reestrenada PlayStation 2, que me la volví a comprar en Toledo para reestrenarla y así pasarme todos los jodidos juegos que tenía muertos de risa, y medio vírgenes.

Ya digo, las vacaciones empezaron con el listón alto, una chica del Badoo a quien había conocido el fin de semana anterior, se marcha a trabajar a Valencia y fui a acompañarla a Méndez Álvaro. Al día siguiente, viaje en coche con mis primos al Barraco para hacer lo propio. Por primera vez en muchas, no me sentí acomplejado de no tener la vida tan resuelta como ellos. Obviamente, me queda mucho más por hacer que a ellos, y ya son muchos años vendiendo motos y no haciendo nada.

Haciendo… ¿a que no lo adivináis?… ¡Retrospectiva! Joder qué listos sois, como no uso esa expresión casi… Pues, echando 10 años la vista atrás, en los últimos 10 años, la extensa mayoría de mis decisiones las he tomado por ser un ansias y solo una pequeña minoría han salido adelante. Las peor paradas, las que tienen que ver con mis responsabilidades como adulto, como no. Son muchos años siendo un ansias como para no tomar nota. ¿Conclusion? Dejar de serlo. Tengo muchos planes pendientes, pero como me cuesta centrarme que flipas, me vestiré por donde se visten las personas, como reza el dicho popular, así que lo siento, pero no pienso emprender planes ambiciosos simultáneamente.

Empezaré por la academia de infografía de la que mañana (si consigo publicar antes de acostarme) iré a apoquinar la friolera, y es poco, cantidad de 793 € en concepto del 25% del precio del curso además de comprar un ventilador para combatir el pegajoso calor de Zaragoza y pillarme los billetes de tren para bajar a Madrid este fin de semana.

Pero no nos vayamos por las ramas. Con mis primos, como no podía ser menos, me lo pasé de miedo. A ver si tengo huevos a empezar a subir fotos y vídeos (por cierto, estoy amasando algo que llevabais tiempo esperando). Y, dicho sea de paso, me sirvió para tranquilizar mi conciencia, que no era sino yo el que se afligía a sí mismo con complejo de inferioridad, que no sé si, ahora que, amen, ya se lo que quiero, aun estoy a tiempo de conseguirlo. Este otoño empiezo de una puta vez, pero vosotros lo empezaréis a saborearlo antes, gracias al vídeo bajo demanda.

El concierto de Sabina, la leche, ese tío, huelga decir que sabe cómo encandilar a sus fans, y puede que repita en Alicante, con tiempo para (lo siento pero…) bajarme su discografía y aprenderme más canciones suyas aunque no las viva como si llevase toda la vida escuchándolas porque no he hecho tal cosa.

El resto de la semana, ya digo, jugando al Gran Turismo 4 y quedando con amigos y amigas y gente recién conocida de internet. Lo único malo y ni eso(las visitas a Madrid y a Barcelona no las perdono) es que los planes de turismo mochilero, los aplazo a después del verano, pero, como no, es por una buena causa. Mañana, si me da tiempo, tengo cosas que hacer, como editar un vídeo subir fotos, pasárselas a mis primos y hacer recados para mi mismo en Zaragoza. Que la Potra os acompañe. Ciao.

lunes, 24 de mayo de 2010

Segunda parte

Ya he hablado otras veces del cambio cultural que está teniendo lugar en esta década que da sus últimos coletazos, pero me apetece centrarme más en lo que a la tecnología respecta, y dentro de la tecnología, pues internet.

Si nos remontamos a la historia de la humanidad de hace 5 siglos, esta venía determinada por lo que se registraba de ella. Los documentos escritos pertenecían a los peces gordos y el arte, como no, a los artistas, pero vengo a decir que no eran anónimos en su mayoría. Lo que se conoce de la vida plebeya es los restos de poblados, de herramientas y demás. Desde la Revolución Francesa hasta ahora ya se tiene constancia de cuando se le han hinchado las pelotas al pueblo y la ha liado parda: la revolución de Móstoles en 1808, el asalto al Palacio de Invierno en Rusia, pero aun se sigue teniendo constancia, aunque no del todo ya, por documentos considerados oficiales, por gente de las altas esferas.

Pero pensad que la tecnología ha permitido algo que aun ni nos estamos planteando. Si antes solo conocíamos la versión de la historia del bando vencedor (las guerras del S. XX aun quedan recientes) ahora cualquiera de los que escribimos un blog, posteamos en un foro, subimos fotos a la red social que sea o dejamos comentarios, estamos dejando en algún jodido lugar a no ser que se destruya, testimonios escritos de como somos la gente de ahora para que, si se conserva todo esto, dentro de 5 siglos, se tendrá constancia más precisa de como era la sociedad de ahora y ni que decir tiene todo el material audiovisual que se produce, solo ha de irse conservando y restaurando periódicamente al formato oportuno.

No menos importante y es algo que hasta yo flipo, es la aceptación social que está teniendo la tecnología en el grueso del público femenino, hasta hace poco tiempo reticente a usar las redes sociales para conocer chicos, a los videojuegos, o a usar el móvil para algo que no fuese hacer cuelgues (que no llamadas) o mandar mensajes. Hace 10 años yo era el freak por usar internet para socializarme cuando las redes sociales no eran mas que un etéreo intento de lo que son ahora y ahora que las redes sociales tienen una identidad claramente marcada soy yo el freaky por no sacarles partido. Hace 5 años los foros de symbian solo los conocíamos los cuatro ermitaños de siempre, ahora las chicas no es que lean xatakamovil pero a algunas no les suena a chino si les hablas de sistemas operativos. Y lo que es más, y aun no me lo termino de creer, es que mi madre, jugando al Flower de la PS3 se lo pasase como una enana.

El que aún está flipando con el bestiajo-Milestone soy yo. No hay tarea online que se me resista y ayer domingo quise postear en el blog desde el móvil pasa que me bajé una aplicación que se me cuajaba en cada intento de postear lo que había escrito así que, como se puede, lo intentaré directamente desde la web en otra ocasión. De todos modos en plena calle era difícil centrarse así que decidí dejarlo para momentos más tranquilos como este.

La semana pasada pasé por uno de esos bajones virtuales: ya sabéis, originados por causas que aunque a sabiendas de su poca importancia no puedo evitarlo, a saber: mi permanencia en el ejército. No es que sea para quitarle hierro al asunto, es que soy un jodido vago y ha hecho falta que me metan caña con las flexiones para que haya ido de 0 a 9 (incluso alguna más) en 4 días.

Salvado ese escollo, me ha dado una buena inyección de moral, a ver lo que dura. Seguro que la ojazos verdes de mi psicóloga (sí, lo sé, lo he metido con calzador, pero si no lo digo reviento) estará ahí para recordarme el camino a seguir desde una neutralidad poco imitable si no se ejerce esa profesión o alguna parecida. Pero dicha inyección de moral casi se ve dilapidada por otro mazazo. Otra realidad, como tantas otras anteriormente a las que yo cerraba los ojos en pro de no perder ilusiones, por vanas que fueran. Y esa realidad que no es otra que en Madrid está realmente jodido encontrar plaza y es que se ha de dar que para una vacante en el cuartel equis no opte a ella nadie de ese mismo cuartel que quiera renovar, ni nadie de fuera con mas antigüedad, cursos y carnets de conducir que yo, lo cual es endiabladamente fácil.

Lo cual nos lleva a otra solución puede que incluso más ventajosa. Esta semana, también, se pidieron voluntarios para estar de servicio en la Feria de Muestras de Zaragoza en la que ha tenido lugar una feria de formación y empleo, y ahí estaba el ejército informando a los potenciales soldados. Bueno, pues me presenté voluntario y bendita la hora. Este pasado sábado me tocó estar todo el día dandolo todo y bueno, dandome paseos por el pabellón 7 para estirar las piernas de vez en cuando. Cuando estuvimos montando todo el tinglado, ya ví los rótulos de las academias que ya rezaban en alguno de los stands y me dieron ideas, para luego pasar a informarme. El sábado hice lo propio. Miré una academia de infografía en Zaragoza y con la misma me voy a apuntar no sé si a esa, pero a alguna para empezar este otoño sí o sí y la solución a la que me refería pasa por eso. Así que se acabaron las gilipolleces. Para facilitar la tarea aun mas si cabe, existe un milagroso organismo (que no me consta que exista en Madrid, y, de haber existido, otro gallo hubiera cantado…) llamado Asociación de Academias Privadas de Zaragoza, aunque el acrónimo es otro, a la que si no he recurrido hoy es porque me he pasado la tarde de Rodríguez y, amén de que no me vuelva a servir de precedente.

A lo que voy, que lo de hacerme un curso de cine, infografía o algo que me guste, es solo la punta del iceberg. Me he emocionado y prefiero coger carrerilla antes de volver a desganarme. Me informé asimismo de un más que posible curso de monitor de tiempo libre que tendrá lugar no tardando mucho. Así mismo conocí a unas chicas del colegio de los Salesianos que me presentaron por Messenger mis compañeros que estuvieron en la feria entre semana, (ahora sí os he mencionado jejejeje) Y agarraos que vienen curvas, estuve curioseando academias para perfeccionar mi inglés incluso le eché un vistazo al temario de la carrera de Comunicación Audiovisual impartida en la Universidad Jaume I que al parecer tiene instalaciones por aquí. Pero el broche de oro y aunque, si bien responde a un capricho, aunque económicamente se le pueda sacar partido, es algo que haré lo más a corto plazo posible, es sacarme el curso de piloto privado de avioneta o como carajo se diga. Primero por fardar aunque quien sabe si acabaré fumigando campos o extinguiendo incendios…

En la academia que estuve informándome, (bueno, en su stand) me preguntaron que si quería dar una vuelta en avioneta para experimentar si me gusta volar o no y dije, obviamente, que sí, lo que no me esperaba era que me llamasen esa misma tarde para decir que al día siguiente, domingo, me tocaba dar un voltio. Me sentía con una mezcla de emociones un poco rara, como si todo fuese demasiado deprisa en plan de “me he vuelto loco, ¿qué estoy haciendo?” Pero dicha sensación se esfumó mientras trataba de postear desde el móvil en el trayecto en autobús de Zaragoza al aeropuerto. Una vez ahí, me mosqueó que desde fuera no se ven instalaciones con rótulo ni puerta de entrada ni nada. Estuve preguntando a unos taxistas que andaban por allí, a la chica de información del aeropuerto… Por fin sale mi contacto a buscarme, me enseña el iPhone desde el que no había podido llamarme porque se le había ido la pinza, hacemos tiempo mientras viene el piloto que me iba a dar la vuelta hacía otro bautismo. Bueno, entro con mi piloto, me explica por encima como va eso de volar, de hablar con la torre de control… Le cuento mis inquietudes acerca de que quiero tener el título por mero capricho y tal… Mis nervios no iban más allá de lo que supone vivir una experiencia nueva en sí. Ya subiré vídeos en cuanto pueda, sino pues desde el móvil directamente. Pero la experiencia es la leche, sobre todo cuando el instructor me dejó a mi llevar la avioneta, cuyo manejo, hablando estrictamente de maniobrar en vuelo con ella, está chupado, y bueno, pues al dar la vuelta el muy cabrón se tiró el pisto, y en lugar de hacer un giro suave con el flap de cola lo hizo poniendo en vertical la nave y ascendiendo para que el giro fuese más brusco y así quedarse conmigo, fue la hostia… Cuando fui a coger el autobús, como el chico ya se iba a su casa, pues se esperó y todo a que yo subiese, tiempo suficiente para intimar y hasta darme el Messenger, para pasarle el vídeo que suba a youtube, que le dije que lo subiría.

Y ya que me emociono, y que mi emoción no decaiga, además de ir al gimnasio por las tardes con Dani (me permito el lujo de decir su nombre, no su apellido pues bien sé que no le importa), que ya va con asiduidad, quiero (si esto sirve para que yo venza la pereza) comprarme una bicicleta para salir por las tardes a quemar calorías y bajar ese sobrepeso y ese colesterol que me tocan los cojones. Y ya, por pedir la Luna que no quede, a ver si retomo el hábito de leer, que no está quitado. Pero bueno, ya se irá viendo. De momento y aunque no me lo termino de creer ni yo, he de hacer ganas por quitarme de encima el carnet de conducir, que ya vi que haciendo test no es tan difícil como hace años cuando lo intenté.

En fin, que el mes de junio va a ser la hostia en bicicleta. Ya por fin caerá la tienda de campaña y el material necesario y a ver con quien lo estreno. Como suelen decir las canciones de rap después del primer estribillo, comienza la segunda parte. Ya me he acomodado un año y ya ha sido más que suficiente, ahora llega la hora, de enderezarme de una puta vez. Ahora con el móvil os voy a poner al día con una asiduidad que vais a flipar, y no digo que tengo sorpresas preparadas por que no yo sé las que voy a liar. Improvisaré sobre la marcha. Y esta vez a ver si es verdad que no me dejo llevar por la sugestión de haber escrito ya todos mis planes para luego no hacerlos. Que la Potra os acompañe. Ciao.

martes, 11 de mayo de 2010

Volando raso

Joder, llevo sin postear aquí desde mediados del mes pasado. Está claro que escribir con el cuento de la impaciencia no daba para más, pero es que luego siempre os hago lo mismo, que hasta pasada la “tormenta” no os cuento lo sucedido. Pero bueno, eso de no tener un teclado qwerty a mano en el momento oportuno se va a acabar este viernes (amén de que cuando vayan a entregar el dichoso Milestone a mi casa, esté mi madre). Sé que a los demás no os la trae al pairo porque sabéis que me hace ilusión y porque llevo desde que tenía intención de cambiarme de compañía de móvil, dándoos la brasa con la mierda del móvil. Para mí es algo más que eso. Es la de veces que he ansiado tener un móvil de gama alta desde que, con permanencia, sólo subvencionaban móviles cuyo precio era de 200 o 300 € libres como mucho. De cuando tener un pepino de esas características, era exclusivo de quien pudiera permitírselo. Es la de veces que he visto a gente con móviles de la hostia sin saber para qué sirven sólo porque se los regalaban al cambiarse de compañía. Es la primera vez en mi puta vida que, amen de no hacer gala de ansiedad, tengo un Smartphone de gama alta. Otras veces, he tenido que tapar mi ansia con parches, de ahí que haya tenido tantos móviles. Y encima cada poco tiempo, para más inri. Y justo en el momento más oportuno, en el que dichos cacharros han alcanzado su madurez tecnológica y sirven para todo lo que a mí me cabe esperar de uno de esos.

Pero bueno, no todo se reduce a una mierda de móvil. También he sido agraciado con un teléfono fijo con 1000 minutos de llamadas al mes cortesía de los de Vodafone por tener internet con ellos. La noticia de todo esto, es que eso permite que la peña me pueda llamar gratis a mí.

Más cositas. El de esta semana va a ser el tercer fin de semana consecutivo que bajo a Madrid, y bueno, el primero, hice planes, conocí a una chica con la que he entablado amistad recientemente, gracias a que compartimos aficiones comunes como por ejemplo, el cine. Pasamos una tarde dando una vuelta por su pueblo en el que había yo estado años atrás por razones que no vienen al caso, y no veas lo cambiado que está. Desde hace 14 años que no lo pisaba, han adoquinado las calles de su casco antiguo, han iluminado los monumentos y algunas de sus casas. Y no sé, os puedo decir se ve el pueblo muy pulcro. No han dejado ni un solo solar de propiedad publica sin ajardinar y de manera muy elegante debo decir. Bueno, que parece que solo flipase con el pueblo. Con la chica (que si me da permiso, diré su nombre) me lo pasé de lujo.

Al día siguiente quedé primero solo con Llis con la supuesta idea de comprarme la tienda de campaña, sin caer en la cuenta de que era puente y no abría el Decathlon en el momento de proponérselo, que fue días antes. Así que según venía de camino para Rivas, se me ocurrió la idea de ir al cine, pero tenía que ser la sesión que tocaba en ese momento, así que como venía conduciendo, no me daba tiempo de avisarle y me tomé la libertad de invitarle sin decirle nada. Le gustó la idea. Fuimos a ver Iron Man 2, que si bien las críticas la ponían a parir, no entiendo como se mide a todas las películas con la misma vara. Primero, es imposible, segundo, es una de esas películas que, yendo con la idea de que no va a ser buena, te sorprende del carajo, y más en un género en el que es tan difícil que una película sea intensa o conmovedora. Qué queréis que os diga, de vez en cuando me mola ir a a ver una ensalada de hostias de dos horas como es el caso de Transformers, pero si además tiene argumento: Star Trek, Die Hard 4.0 o esta que nos ocupa, pues, se agradece que la pelicula busque la implicacion emocional de los espectadores.

En fin, que a las 9 cenamos Bruno, Llis y yo y dos amigas (ya sabéis que yo sin consentimiento no doy nombres, gato escaldado…) en el H2Ocio y luego, aunque nos fuimos a un bar de copas, nadie tomó nada con alcohol (mola salir con gente responsable y que no altera químicamente y sin control su estado de ánimo hasta ponerte de mala hostia) y la conversacion siguió ahí. Nada, Llis conoció a Bruno y a mis amigas, que ya tenía ganas, cosa que facilita las cosas, que mis amigos se conozcan entre sí, para que quedar los fines de semana no me suponga un eterno “contigo si, contigo no, contigo no…”. De hecho, el fin de semana pasado, me pasó eso, que cierta vecina de mi pueblo me hizo un malqueda, pues que no se preocupe que es el último que me hace.

En fin, que tengo un reloj nuevo, entradas para un concierto de Joaquin Sabina el 22 de junio en Las Ventas y como pilla entre semana, un teclado bluetooth con trackpad integrado para la PS3, un soporte para poner la consola en vertical, lo cual me ha ahorrado bastante espacio en la mesa. Y bueno, lo único, la tienda de campaña, que me lo he pensado mejor y se irá al mes que viene. Pero que de momento estoy más feliz que un regaliz. Que la Potra os acompañe. Ciao.

sábado, 17 de abril de 2010

La capa más profunda

Tanto tiempo hablando de pereza, de excusarme, de que si este es mi defecto, de que si lo es este otro… Que va, y manda huevos que tenga que convencerme una psicóloga de lo que lleváis todos, años, hablándome: la constancia. Claro que como soy así de hedonista, no veía más allá de mis miserables narices. No es que las cosas sean necesarias en sí, como por ejemplo, mantenerme en forma o sacarme el carnet, no es que para mí éste trabajo no sea vocacional, no, era tener un poquitín más de vista en perspectiva. Quiero pagarme los estudios, ¿no? Y da la casualidad de que el trabajo en el que estoy exige de mi que cumpla unos mínimos para que el trabajo me lo corresponda con renovaciones y cosas por el estilo, y eso es por suerte o por desgracia lo que necesito para pagármelos. Me acuerdo ahora de las palabras de Bruno cuando se reía al decirme que no había conocido a nadie que se metiese a militar para ser director de cine. Qué guasa, sí, pero es lo que hay. Por una parte ya iba siendo hora de que empezase a coger al toro por los cuernos, pero la verdad que cuesta arrancar. Lo bueno es que, estando atareado por las tardes, el rato de conectarse al messenger y hablar con todo el mundo supone más gratificante, porque ya tendré los deberes hechos. Vengo cargando con esa pereza desde que tengo uso de razón, me esforzaba más que lo justo para aprobar en clase. Y cuesta cambiar 26 años de conducta así, no digo que no. Otra cosa que tengo que quitarme de encima es el messenger y el móvil de las necesidades básicas para centrarme en lo que de verdad importa. Quizá por eso me he perdido muy buenos ratos, muy buenos fines de semana en compañía y muchas anécdotas que, de haberse fotografiado, ahora formarían álbumes en alguna red social. En fin, no tengo más que contar, que me seguirá gustando la electrónica de consumo, que sigo ansioso porque lleve el mes que viene, pero que no pienso perderme por mi culpa además, los buenos momentos que la vida está por depararme. Que la Potra os acompañe. Ciao.

domingo, 11 de abril de 2010

Redención

Inmejorable mañana de domingo, me acosté relativamente pronto anoche y a estas horas estoy despejado, ha salido el sol con ganas hoy y yo tengo unas ganas locas de escribir, aprovechando que las ocho y media de la mañana estando yo despejado, es la mejor hora del día para menesteres como este. A continuación me encantaría remitiros a mis lectores a un fragmento de conversación que he tenido con una amiga del Messenger esta semana:

Hemos sentido envidia de las parejitas acarameladas en el parque, hemos sentido rabia de las amigas (que nos molan) que nos hablan de los chicos que les molan, que quedan con nosotros de guindas a brevas incluso que nos los presentan cuando están saliendo con ellos, hemos estado de bajón porque todas nuestras amigas se ponían de acuerdo en estar ilocalizables a la vez, hemos sido sus jodidos paños de lágrimas cuando sus novios no las hacían caso, hemos sido testigos de como los tíos mediocres con inquietudes tan profundas como el reggaetón y el tunning se comen más roscas que nosotros. Hemos sido ninguneados, mirados por encima del hombro, hemos sido el amigo gay de nuestras amigas, las hemos visto probarse sujetadores delante de nuestras narices, sin derecho a ni un solo roce (no es del todo así, pero casi). Son muchos años de sufrimiento, de sequía sentimental y carnal, de observación concienzuda, de demasiado tiempo para pensar, de averiguar porqué las chicas se comportan como se comportan, de qué arquetipo de tíos les atraen y como se comportan ellos. Hemos ido de falsos, como cualquier baboso de estos que, sorprendentemente, se comen roscas, hemos ido de románticos para no parecernos a esos babosos y también hemos tirado para atrás a las chicas. Si alguna vez hemos atraído a una tía, es a alguna que es “pa” echarla de comer aparte, no a una chica que sea ella la que te llame, la que te haga sentir bien a ti, y todas esas cosas. Nos hemos pasado veranos enteros hablando por Messenger, por el teléfono y quedando en persona cagándonos en las "putas conejas". Hemos hecho locuras por las tías, sobre todo yo, hemos determinado que no valía ir de calzonazos pero tampoco de tipo duro, hemos descubierto con el paso del tiempo que atraer a una chica implica que no te preocupe en absoluto tener compañía sentimental o no, sino que ya tienes una vida social plena sin ello. Dime, ¿tenemos, o no tenemos derecho a permitirnos el lujo de echar una canita al aire en algún momento de nuestra vida?…

Hace más o menos tres semanas, trasteando en Badoo, como tantas otras veces, jugando al juego de encuentros, una chica de Guadalajara a quien dije que no me importaría conocer, (el juego es un tanto ver fotos y responder en base a eso) dijo que me quería conocer. No recuerdo bien las conversaciones que tuvimos, solo recuerdo, que, como tan pocas ocasiones, vi que tuve la suerte de atraer a esta chica y claro, mi fallo es que a nada que sienten atracción por mi, la correspondo. Empieza a decirme cosas que le gustaría hacer con un chico (lanzándome directas) y en muchas de esas cosas con ganas de hacer, pues coincidíamos los dos. La verdad, no tardé mucho en cogerla cariño (en estos casos, ya se sabe…) No se, yo estas cosas las veo como fallos, aunque fríamente caigo en la cuenta de que no son sino reacciones humanas y que como tales no cabe juzgarlas. Todas estas circunstancias para mi cojonudas, necesito que alguien con el poder de convicción suficiente en alguien tan desganado como yo, a base de motivarme, a la vez me meta caña. Otra cosa es que esa necesidad sea lícita. Bueno, pues así van pasando los días, esta chica dice que no se cansa de ver mis ojos y yo que me esfuerzo en que los piropos no se me suban a la cabeza… Estos días, gracias a la confianza que tengo con mi compañero de habitación, hacen que me acueste a las quinientas y tenga sueño al día siguiente con la consiguiente falta de rendimiento. Entonces, las circunstancias son que, insisto, aunque no debiera, necesito que alguien con la capacidad suficiente para motivarme diciendo que quiere hacer cosas con las que yo llevo años fantaseando con hacer con una mujer (cosas tan sencillas como las que se ven en las pelis de amor o en los programas de la tele, tales como pasar un día con una hipotética “ella” en el Parque de Atracciones por poner un ejemplo absurdo, por si acaso pensabais otras cosas, vaya), sea la persona idónea para meterme caña cuando la ocasión lo requiera. ¿Qué pasa, David, que tú solo no puedes?

Ya no hace falta que os repita por quincuagésimo novena vez lo que pienso hacer con mi tiempo libre lo que resta de año (a los nuevos lectores que sé que los hay, lo de viajar un huevo por España, por el extranjero, ir a festivales, eventos culturales y quizá algún parque temático, o sea, a la aventura) Y bueno, bien sabéis cual es el fin de todo eso: conocer gente, aunque viajar y conocer sitios, también sea un fin en sí mismo. Pero mientras hubiese quien contribuyera con mi causa de no gastar mucho en móvil o no (éste va a ser el primero, amen), me he tirado estos 4 meses con cara de “apollardao” desde que empezó el año y la cosa no había mejorado mucho desde que anuncie el dichoso cambio de estrategia que ni siquiera he empezado a perpetrar salvo para justificarme débilmente a mí mismo en todo ese tiempo. Así que, como cuando el Diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo, recurrir a las redes sociales de nuevo, pues ha sido mi improvisada panacea.

El caso es que el tonteo con esta chica de Guadalajara llegó a puntos donde más a gusto no me podía sentir. Aunque ya incluso cuando trataba de mostrarle mi bienestar emocional a esta chica, ella se acojonaba un poco al ver que yo iba demasiado deprisa. Pero eso a mí no me preocupaba, todas mis experiencias previas me dicen que todas las veces que he llegado al roce con una chica, luego me he seguido llevando bien con ellas a menos que yo no haya querido. Es el caso, por ejemplo, de una adolescente que yo me sé que su única relación conmigo era para pedirme que le recargase el móvil y que cada vez que le echaba una bronca por el morro que tenía se tiraba un mes y medio sin decirme nada, hasta que me pedía que le recargase el móvil de nuevo sin ni siquiera pedirme perdón, como si nada… Y como vi que no valía ninguna reprimenda con ella, la mandé el mensaje más basto que haya mandado a chica y a persona alguna jamás, a ver si así de daba por aludida. No es que se lo mereciese, pero debe ser una chica acostumbrada a que la pongan a caer de un burro y como yo la seguía el rollo…

Bueno, que todo estaba yendo muy deprisa, pero para mi el significado de “ir deprisa” es que va de puta madre. Conclusión sacada de mis teorías expuestas acerca de las chicas anteriormente en el blog, en concreto de aquella en la que digo que mi experiencia me ha enseñado que una chica sentencia el trato que te va a dar de por vida en base a la primera impresión que le hayas causado.

Y bueno, llega la hora de la verdad, lo aireo, lo hago público, con todo el orgullo del mundo de que me estoy relacionando con esa chica. Claro está, no antes de quedar con ella en su casa. La primera vez fue para ver la peli de Camino, pues conseguí picarle para que la viese. Esa noche, me di a mí mismo una lección: que por contra de lo que creía, sé desenvolverme en las distancias cortas, es decir, que en todo este tiempo de sequía, no he perdido la práctica. Si bien es verdad que estar acaramelado con una chica sale solo, creía que iba a estar mucho más nervioso y torpe. Pero no conté con la enorme suerte que iba a tener de que el roce pretendería llegar a su culmen así que no fui preparado. Y supuestamente el resto de la Semana Santa me lo iba a pasar quedando con el resto de la gente con quien me apetecía quedar ya que los veo cada vez que paso por Madrid, que es cada mes, al menos por ahora. Y volví a revivir una emoción que llevaba dos años y medio sin experimentar, la más bella sensación del mundo: despertar al lado de una chica.

Casi se me olvida decir que a costa de mi paupérrimo rendimiento, causa de acostarme tarde en mi ávida busca de compañía sentimental llegué tarde a formación varios días seguidos, lo cual fue motivo de arresto. Mi capitán, más benévolo no pudo ser conmigo, solo dos días y encima empezaban a contar desde esa misma mañana. Eran el lunes y el martes de Semana Santa (el miércoles nos lo daban festivo) así que el miércoles por fin partí para Madrid, no sin antes dejar todo recogido que llevaba bastante tiempo con mis pertenencias que parecían el aborto de un calamar dentro del armario. Y por eso no me cundió tanto el puente como pretendía.

Antes de seguir, no puedo pasar por alto que si la medida disciplinaria que se me impuso era porque no quedaba más cojones, vi a al “capi” involucrado emocionalmente conmigo, hasta el punto de que sin yo decirle nada, él ya suponía que la causa de mi falta de puntualidad no era adrede, de ahí que quisiese indagar en la causa del problema, pero sin inmiscuirse, dejando que fuese yo quien me soltase y le dije lo mismo que voy a decir ahora, razón por la cual él me propuso que si quería verme con la psicóloga de nuestra unidad. Me pareció incluso osado, no por su intención, que es buenísima, sino por el hecho de que si se trata de mis problemas personales, a él no le incumben. Pero como él me dijo “a mi lo que me incumbe es que mi tropa trabaje a gusto y en condiciones” aunque no recuerdo si fueron esas las palabras exactas. Así que, visto así, me pareció muy sensata la oferta y dije que sí.

Pues bien, quedé con Bruno y con Llis, mis dos amigos del alma, y no lo digo con segundas, que tenía mogollón de ganas de verlos. Con Llis primero al tener que desplazarme hasta más lejos y por lo tanto invertir más tiempo en el transporte, aunque, majísimo él, se ofreció para traerme a Rivas después. Y con Bruno al día siguiente, nos tocó quedarnos en el bochorno del H2Ocio dado que fuera llovía bastante, y fue en ese momento cuando en una de las habituales llamadas con Angy, fue ella quien me dio la idea de ir a verla esa noche y así por lo menos no hacer tan fuerte la impaciencia por vernos hasta la siguiente vez. Por razones obvias, era la primera vez en mucho tiempo que tenía tan buen sabor de boca.

Todo sea dicho, a la psicóloga no la he visto hasta esta semana así que mientras ha durado la cosa con Angy, creí que no iba a necesitar sus consejos, pero, claro está, el problema no es que teniendo pareja me motive, el problema es que la tenga o no, no necesite apoyarme en una para motivarme.

Vale ahora querréis saber qué cojones ha pasado, ¿no? Pues detalles daré los justos, baste decir que me dio remordimiento de conciencia embarcarme en una relación estable tan a corto plazo, única mala consecuencia de actuar tan rápido después de haber roto mi maldita racha de sequía y se lo dije. Actué como actué por todas las veces que, de haberlo hecho, hubieran acabado en un éxito como este, pero no por despecho adrede sino porque me salió así. No obstante, ha dejado huella en mí, tal es así que mi motivación por aspectos tales como sacarme el carnet de conducir (que luego serviría para muchas cosas, máxime en pareja) aun siguen vigentes.

Por lo demás, tengo unas ganas locas de que sea el mes que viene ya y tener el móvil, la tienda de campaña y empezar a viajar como un loco. Que la Potra os acompañe. Ciao.

domingo, 28 de marzo de 2010

Mayo, Milestone

Aguarda, David, que solo queda un mesecito. En este ultimo mes, parco en lujos como “penitencia” por mi irresponsabilidad con las pasta, será lo que tendré que esperar, finalmente, para poner en marcha todo aquello que pretendía hacer antes, y que, como podéis ver, ni he empezado.

Veamos, Bruno y yo algún día tendremos que escribir un libro con todo lo que hemos ido averiguando de la conducta de la mujer joven de clase social y sentimental acomodada. Si ya hemos descubierto América y cosas así, el último descubrimiento, es la jodida piedra angular en la que se cimienta todo. Hemos llegado al fondo de las causas de nuestras jodidas desdichas con las tías, y es que, más allá de los tópicos del tío malote que pasa de ellas y todos esos árboles que no nos dejaban ver el bosque, la causa era mucho más simple. La verdadera causa es que una chica, para alimentar los deseos que pueda sentir por un chico, es necesaria una constante vida social, ajetreada en cuyos planes, las chicas no sean lo principal y Bruno y yo, precisamente, vamos locos porque alguna nos haga caso.

Pero últimamente el aburrimiento me ha llevado por los pecaminosos caminos de las redes sociales de las que tanto renegaba, pero me he dado cuenta, de que la razón de mi mala suerte en dichas redes era por una mala praxis, por no emplear el lenguaje adecuado. Y, mira por donde, poquito a poco, Angela, una chica de Guadalajara se está adueñando de mi corazoncito. En dos semanas escasas, ha hecho que la palabra “química” llegue en mi vida a cotas no conocidas por mí hasta ahora. Todo ha empezado como empiezan estas cosas, por conversación en chat privado, que acaba por darse las direcciones de messenger. Por fin estoy empezando, y eso que aun no nos conocemos en persona, a saborear el hecho de tener cerca a la primera persona que no solo no tiene sentimientos efímeros para conmigo, sino que es difícil de determinar quien hizo empezar a sentir especial al otro primero.

Pero eso no me va a quitar de hacer todo lo que tenía ganas de hacer este año, ni mucho menos. Solo tengo que poner mis cuentas al día primero, ahora que he terminado, a falta de un plazo, de pagar el ordenador. El siguiente paso, que además da título a mi entrada, aunque indirectamente, es cambiarme de operador de telefonía móvil. Tenía un dilema, que ha sido resuelto casi a la fuerza. Tengo dos líneas: una de tarjeta Movistar y otra de contrato Vodafone, y claro, en la de contrato tengo permanencia, pero a la de tarjeta es a la que más gente me llama para enrollarse, que me viene a mí de puta madre para no hacerlo tanto. Bueno, pues el caso es que mi madre, que con Orange se ha puesto una tarifa plana. Y para que ella, escéptica con estas cosas de la telefonía hasta la médula, diga que está contenta, ya son palabras mayores… Vamos, que como sigo pecando de gasto tocho con el móvil, esa era la razón principal. No expondré tarifas para no hacer publicidad gratuita, solo diré que en Orange, te ofrecen más minutos en sus tarifas planas por menos dinero que Vodafone (comprobadlo si queréis), además, se han hecho con la exclusiva de la distribucion en España, del pepino que siempre he deseado tener, ahora que el sistema operativo Symbian ha dejado de gustarme tanto como antes: el Motorola Milestone. No porque fuese ese modelo en concreto, pues esta vez, para variar, no le estaba siguiendo la pista, es más, ni siquiera le tenía echado el ojo a ese modelo, sino porque, al saber de sus características, me ha convencido: Sistema operativo Android 2.1 (o eso reza en el prospecto en internet), pantalla de 3,7” y de 845 x 400 y algo pixeles de resolución (…), cámara de 5 megapixels con flash de doble led, foco automático (el primer móvil que tenga desde el Sony Ericsson k750i que tiene ese tipo de cámara), estabilizador de imagen y grabación de vídeo a 720 x 480 de resolución a 30 fps, creo recordar. 16 Gb de memoria interna, ampliables a 32 más por tarjeta de memoria… Y la jodida joya de la corona: teclado qwerty con slide lateral. A ver, os explico, un chico del cuartel, freaky de los móviles también, dice que ha probado con los tres sistemas operativos más populares para móviles (a saber, Windows Mobile, Symbian, y el que nos ocupa, Android) y dice que el que más le gusta es Android.

Os explico, aunque ya le he comido la cabeza a mucha gente con esto. Symbian, pese a ser el S.O más veterano en esto, es el que más atrasado va en cuanto a catálogo de aplicaciones, entre otras cosas. Hace dos años, creo recordar, anunciaron que iban a liberar su código, como ya les pasa a Linux, o a iPhone OS y la ventaja de eso del código libre es que cualquier programador que quiera lo tiene fácil para lanzar aplicaciones para esa plataforma. Bueno, pues yo viendo lo visto con Nokia, estoy desengañado. No es que mi 6124c sea gran cosa, pero ya estoy viendo, pese a eso, que no da mucho de sí, siquiera la versión táctil de ese sistema operativo. Pues, si el requisito imprescindible, era ese, Android, no había visto ningún teléfono decente, subvencionado por ningún operador de telefonía móvil que reuniese todas esas características, a excepción de un LG que no es muy allá. Sí, está el Sony Ericsson Xperia X10 o el HTC Dream, pero solo los puedes conseguir comprándolos libres y desembolsando el pastón que seguro que valen. Había más móviles guapos, pero, o no tenían el teclado qwerty (ahora explico) o la cámara no tenía flash, hechos que ya tenía asumidos, ante tales carencias, pero fue ver este movil y terminar de convencerme, así que no pienso esperarme hasta diciembre que tengo de permanencia. Aunque pague 150 € a Vodafone como penalización, ese movil, lo voy a conseguir de gratis, así que lo compensa.

Lo del teclado qwerty se denomina así por la disposición de las teclas, osea, como pudiera ser el de un ordenador, pero claro, más pequeñito y con menos teclas. Lo del slide lateral, es que el teclado está oculto por detrás de la pantalla y para mostrarlo hay que deslizarlo hacia el lateral izquierdo (normalmente) y al girarlo 90º hacia ese lado, queda tal que, teclado debajo y pantalla encima, y eso, lo estaba deseando para poder postear en el blog (fotos incluidas) allá desde donde me encuentre (como ya he hecho alguna vez con un móvil más rudimentario) a la vez que eso sea un fiel reflejo de como va a ser mi vida social este año. Aunque dadas las circunstancias, creo que en muchos de los viajes que haga este año, voy a estar en muy buena compañía… Que la Potra os acompañe. Ciao.

domingo, 14 de marzo de 2010

Cobardía

Como bien os dije, eso de no autoimponerme ninguna disciplina para justificarme, es un arma de doble filo si, como en mi caso, la utilizo como excusa para más cosas de las que debiera. Para no venir aquí a escribir tan a menudo, pase, pues nadie me obliga, pero a no ahorrar nada de lo que gano mes a mes…

No he venido a autoafligirme si eso es lo que estáis pensando. Es verdad que tengo sentimiento de culpa y a costa de mi nula administración con el dinero, aun ni he empezado con lo que me propuse para este año. Empezando porque, tras aquella purga que hice, aun sigo gastando mucho de móvil y lo triste es que siempre hay una razón que lo justifica, por pobre que sea. Claro, ya no puede seguir habiendo más pérdidas, más cabezas cortadas, más precios a pagar, más agotamiento, ya es absurdo. De hecho, reconozco que me pasé eliminando gente del messenger. Hay gente a la que he vuelto a agregar después de, eso sí, mostrar indicios de interesarse por mí y preguntar qué cojones pasaba, incluso llegaron a entenderme, es el caso de Gema (no daré más pistas, tú, si lo lees, ya sabes quien eres…) a quien le hacía ilusión que la mencionase, y no encontraba el momento idóneo de hacerlo… Pero hay más gente que aun no sabe que la he borrado. Los que quizá les extrañe no verme conectado, quizá se hayan metido a una pagina de estas en la que te dicen quién te ha eliminado para ver la sospechosa razón por la que llevan tiempo sin verme… Pero hay gente que, tonto de mi, en momentos de duda, la echo de menos, pero se me pasa enseguida. Creo que la mayoría de personas a las que he borrado, o bien no han reparado en ese hecho, o bien han pensado que se han quitado un muerto de encima y no han reparado en ofenderse, mucho menos en echarme una reprimenda, o bien se han ofendido, pero para que nunca lo sepa, jamás volveré a tener noticias suyas. Solo a uno le ha jodido bastante y si aun lee mi blog, sabrá quien es, no quiero dar más pistas.

En mi última entrada, mencionaba mi pequeño sentimiento de culpa por un compañero que se sentía molesto por mi actitud con él, pero, a la semana de escribir esa entrada, sorprendentemente, se mudó de habitación y tanta paz llevó como descanso dejó. Ahora solo somos dos en la habitación y yo ya puedo poner la emisora de radio que me salga de los cojones y ver la tele cuando quiera sin tragarme telenovelas chupencas a to volumen. Por cierto que el TDT que tenía, lo he cambiado por otro, pero para el ordenador. Buen negocio en cualquier caso…

Ya he terminado de pagar el ordenador, amén. Y bueno, pues, mis ganas de emociones fuertes, aunque ya sé que no lo parece, siguen intactas. Es solo que gracias a lo equipada que tengo la habitación, parece que no quiera hacer otra cosa. Todo lo contrario, lo ideal es no aburrirse nunca tanto si hay alguien con quien quedar como si no. Y no es por nada, pero empiezan a picar las ganas de sacarse el carnet (aun no mucho), sobre todo porque las ventajas de tenerlo, son directamente proporcionales a lo que puedo disfrutar si poseo un coche propio.

Ahora “sus” voy a dejar a ver si duermo. Que la Potra os acompañe. Ciao.

domingo, 21 de febrero de 2010

Mezquino

Últimamente estoy que lo tiro, me sobran el tiempo y las ganas de escribir en el blog. La última por algo que ya quienes me conocen saben de sobra, pero quería compartirlo con más gente.

En este gran herm… digooo cuartel, resulta que siempre tienes (y más en mi caso, porque lo permito, y me acabo de dar cuenta) alguien dispuesto a señalarte con el dedo, a juzgar tu conducta, ya sea para con él o no. Comparto comida con un compañero y me tildan de gilipollas, pero viene ese compañero a desahogarse con el que me ha llamado gilipollas, y el que me ha llamado gilipollas me dice que he tenido detalles muy feos con el chico al que he dejado comida. ¿En qué quedamos? Antes y después, disponía de la misma información. Sí, lo sé, unos se aburren más, otros menos, todos tienen buenas intenciones conmigo… Ya hablé entradas atrás, de lo que era que cada cual me quisiese llevar a su propio terreno.

Claro que, no permitía el lujo de juzgar a nadie ¿y los demás a mí sí? Pues al carajo la bicicleta. Lo que quizá están pagando el pato las personas equivocadas, pero prefiero que me tachen de mezquino hijo de puta a que medio cuartel se limpie el culo conmigo, ya que es imposible escapar a los juicios ajenos…

Mi compañero de habitación, uno de los que vino conmigo desde Toledo, está cabreadísimo conmigo porque desde que vino el otro más nuevo, me tomo más confianzas, y eso redunda en su bienestar. Sí, mea culpa, pero a mi me la sopla hasta qué hora se vea la tele o se esté con el ordenador siempre y cuando sea el ruido el que no me moleste, y es ahí donde el compañero más antiguo se está tomando la venganza y pone la telenovela “chupenca” a toda ostia. El otro día, la gota que colmó el vaso fue poner la tele a un volumen poco soportable hasta las 0:30 y le quité el TDT, que, dicho sea de paso, lo compré yo con mi pasta. Si bien es verdad que me desentendía de su propiedad, no era al precio de joderme a mí con él. Bueno, yo si estoy hasta tarde con el cacharro que sea, es con los cascos puestos. Sí, el Metal Gear Solid 4, estuve hasta las 2 de la mañana porque da la casualidad de que nada más pasarme la última secuencia jugable, las secuencias de vídeo, duraban una hora larga más y no contaba con ello. Bueno, pues ayer, me estaba enterando más de lo que decían Frodo y Gandalf en los altavoces de un portátil que de la banda sonora de Braveheart que yo tenia puesta con los cascos, y dice que cuando nosotros le tengamos respeto a él, él lo tendrá con nosotros.

Coño, yo no quiero el mal para nadie. Aunque sí es cierto que con la llegada del nuevo, quien por cierto, tiene muy mala fama, por razones que no voy a mencionar, aproveché la excusa perfecta para usar el ordenador hasta mas tarde de las 11 de la noche, que por otra parte lo estaba deseando. Joder, medio cuartel se está hasta mucho más tarde con la tele puesta o con el ordenador encendido, y la única habitación en la que se quejan es en esta.

Y ahora esto se va a convertir en un pique por ver quién molesta más, y el cabreado no tiene intención de negociar conmigo, así que veremos como acaba esto… Yo ya digo, más tarde de las once de la noche, tengo mis cascos con cable de 3 metros de longitud comprados en un bazar de Bravo Murillo que me los enchufo.

Voy a ver si estudio el examen de soporte vital básico, si friego lo del desayuno y si pongo un par de lavadoras, que ayer no lo hice. Que la Potra os acompañe. Ciao.

sábado, 20 de febrero de 2010

VHS

Menos mal que me he acordado de lo que estaba charlando con la almohada antes de caer en el coma aquel que decía un anuncio que me gustaba mucho. Resulta que me he dado cuenta de por qué me estoy convirtiendo en un jodido nostálgico. Anoche, Campos escuchaba la radio y estaba sonando la canción “Cuídate” de La Oreja de Van Gogh. Ese álbum, me lo compré en su momento en forma de cinta, y claro, la cinta como tal, por comodidad más que nada, implicaba dejarla puesta y que sonase. Luego ya si tu pletina de casete era autorreversible, eso ya era la hostia. Ahora, obviamente, puedes escuchar la pista o la canción MP3 que te salga de los cojones, una de las razones artífices de que la música comercial haya ido cada vez más a peor. Lo que es paradójico es que los operadores de internet presuman de ancho de banda de la hostia para bajarte películas y canciones, o que los iPod o móviles con reproductor multimedia integrado se vendan como churros y sin embargo el gobierno saque un jodido proyecto de ley de cerrar páginas web de descargas de ese tipo de contenido, eso además de que la SGAE penaliza con un canon la compra de todo lo que soporte ese tipo de contenido. Leñe, bien es verdad que de gastarte 18 € por la banda sonora de la peli Star Trek a gastarte cero, mola más hacerlo gratis y que eso es dinero que la Paramount deja de ganar, también. Pero ¿de qué otro modo conoceríamos música de a tomar por saco del culo del mundo?

Retrocedamos por un momento a la tele analógica, a la etapa temprana de los cd’s, a los discos de vinilo, a las cintas de casete, a los vhs… ¿Qué tienen en común todos esos soportes? Que te lo tenías que tragar como venía. Por eso a la tele se le llamaba caja tonta (y al serlo, se curraban más los programas: qué apostamos, la noche de los castillos, un dos tres; ojo, la temporada de Jordi Estadella…), por eso los videojuegos de aquella epoca nada más que gustaban a un pequeño reducto de freakys socialmente inaceptados, por eso el padre responsable (con cuyo único sueldo aportado a la familia se vivía de puta madre) en un viaje largo con el coche se emocionaba de poner tal o cual cinta que su vecino le acababa de grabar (antes los iPods se llamaban Walkmans y no había manteros en la calle Preciados sino gitanos vendiendo albumes copiados en cintas TDK de 120 microfaradios en los rastros de los pueblos. Y la SGAE no cobraba canones por los radiocassettes con doble pletina ni por las susodichas cintas). Cosa que ahora que tienes más donde elegir en la tele, y que el acceso a lo que te gusta es más inmediato, el 80% de la cultura audiovisual que se genera es un montón de mierda. Ojo, yo las pelis que me gustan me las compro originales porque mola tenerlas en alta definición y porque mola curiosear los extras.

Me di cuenta anoche también de que la década del 2000 me he perdido muchas más cosas. Quiero decir, sé lo que se cocía, pero al haber vivido ciertas cosas al margen, no me han afectado del mismo modo. Había por ejemplo, ciertas frases del Crónicas Marcianas que he tardado años en conocer su origen. A mí se me quedaba cara de gilipollas cuando trataban de hacerme gracia con ellas y no saber a qué venían. Lo de salir de fiesta, lo de no emocionarme con canciones como “el tema de Blade” o Space Melody, lo de no soportar a los críos pegando berridos en los ciber mientras jugaban al “Fecalstrike” (germen de que los juegos con argumento no le gusten a casi nadie ya), lo de odiar el tunning… Venía dado porque la gente que tenía esa clase de aficiones era la que me miraba a mí por encima del hombro, o peor, me ninguneaba. Todos somos el producto de nuestras vivencias. Tengo mal recuerdo de aquellas putas mañanas que, yendo en el autobús al instituto, me tenia que tragar el gitaneo malo de los grupos clónicos de Camela que mis compis del pueblo con el índice de drogadicción más alto de la Comunidad de Madrid, le decían al conductor del autobús que pusiera. Más luego lo nervioso que me ponía el instituto de por sí.

Me ha costado años enterrar esos prejuicios, pero ahora estoy viviendo una nueva era de gloria en ese sentido. Vamos, hay muchas consecuencias de trabajar donde estoy que ni sospechaba de no haber tomado esta decisión. Quería compartir este pensamiento con vosotros. ¿Para eso está el blog, no? Por cierto, he encontrado un dial en el que Radio 3 por fin se escucha en mi “brick de nata”.

En fin, que os dejo, que tengo cosillas que hacer por aquí. Que la Potra os acompañe. Ciao.