domingo, 14 de febrero de 2010

Metal Gear Solid 4

Una de las razones por las que vengo aquí con poca frecuencia, aunque eso sea en detrimento de los que me siguen, es porque prefiero escribir poco a contar todas las semanas lo mismo. Aunque hay veces que, sin que haya sucedido nada, sí hay ganas de escribir porque piensas en algo que no habías visto desde esa perspectiva antes, por poner un ejemplo.

Esta vez, toca hablar de videojuegos. Veréis, antes de comprarme la PS3, me insistieron en que mi elección fuese la Xbox 360. No descarto tenerla, pero sí a corto plazo. Varios eran los motivos. Primero los juegos exclusivos: el Wipeout HD Fury, el Heavy Rain, que sale el día 26 de este mes a la venta, la saga Uncharted, o el Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots. Este último, claro está, pretendía pillármelo sí o sí, vengo siguiendo todos los episodios de la saga desde que apareciese en la primera PlayStation, y quería saber cómo se cerraba el puto argumento.

Bueno, aparte, la PS3 me interesaba por otros motivos, llevo pillandome todas las consolas de Sony desde que saliese la primera. Conocía al milímetro todas sus características, el juego online gratis, la compatibilidad del modelo antiguo con linux, la posibilidad de acoplarle toda clase de periféricos. Vamos, que hace tiempo que la tenía echada el ojo.

Bueno, pues hace menos de dos semanas, me pillé el juego sabiendo que estaba barato y fue empezar a jugar y al principio la sensación era de que el juego era bueno, pero de un pelín de indiferencia de que el argumento no daba mucho de sí. ¡Y una polla! Es empezar a salir personajes que hace tiempo que no salían, empezar a atarse lazos argumentales, y querer seguir jugando. Vamos, que, hace la hostia de años, desde que era un jodido adolescente, que no estaba tan viciado.

Me he tirado casi toda la puñetera década casi sin tocar los videojuegos, con lo que me gustan. No sé, estado emocional inestable, incapacidad de abstraerme… Ni zorra idea, pero lo que os dije hace pocas entradas, mi interés por la cultura ha vuelto, y ahora solo falta la parte social del asunto. Un par de sobresaltos (inesperados, eso sí) con la factura del móvil me han impedido arrancar todavía.

Pero volviendo al juego en cuestión, veamos, los hay puntillistas que dicen que Kojima se ha pasado con las secuencias de video, que son larguísimas, que si está muy colgado el tío, que si la abuela fuma… Pero es justo la clase de juego que llevaba tiempo añorando, una de las razones por las que pensaba que, salvo honrosas excepciones, creativamente hablando, esta década apesta. Ya leí en un blog que sigo con frecuencia los cambios que han propiciado que ésta década sea como es. Si empiezo a hablar del contexto cultural nos podemos tirar aquí toda la noche… No sé, he empezado por las cosas que echaba de menos, bien en sí mismas, bien como símbolo (como son esa clase de juegos que me hacen vivir emociones que hace tiempo que no vivía), estoy conciliado conmigo mismo. Hala ya está, no tengo más ganas de escribir. Que la Potra os acompañe. Ciao.

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