domingo, 14 de marzo de 2010

Cobardía

Como bien os dije, eso de no autoimponerme ninguna disciplina para justificarme, es un arma de doble filo si, como en mi caso, la utilizo como excusa para más cosas de las que debiera. Para no venir aquí a escribir tan a menudo, pase, pues nadie me obliga, pero a no ahorrar nada de lo que gano mes a mes…

No he venido a autoafligirme si eso es lo que estáis pensando. Es verdad que tengo sentimiento de culpa y a costa de mi nula administración con el dinero, aun ni he empezado con lo que me propuse para este año. Empezando porque, tras aquella purga que hice, aun sigo gastando mucho de móvil y lo triste es que siempre hay una razón que lo justifica, por pobre que sea. Claro, ya no puede seguir habiendo más pérdidas, más cabezas cortadas, más precios a pagar, más agotamiento, ya es absurdo. De hecho, reconozco que me pasé eliminando gente del messenger. Hay gente a la que he vuelto a agregar después de, eso sí, mostrar indicios de interesarse por mí y preguntar qué cojones pasaba, incluso llegaron a entenderme, es el caso de Gema (no daré más pistas, tú, si lo lees, ya sabes quien eres…) a quien le hacía ilusión que la mencionase, y no encontraba el momento idóneo de hacerlo… Pero hay más gente que aun no sabe que la he borrado. Los que quizá les extrañe no verme conectado, quizá se hayan metido a una pagina de estas en la que te dicen quién te ha eliminado para ver la sospechosa razón por la que llevan tiempo sin verme… Pero hay gente que, tonto de mi, en momentos de duda, la echo de menos, pero se me pasa enseguida. Creo que la mayoría de personas a las que he borrado, o bien no han reparado en ese hecho, o bien han pensado que se han quitado un muerto de encima y no han reparado en ofenderse, mucho menos en echarme una reprimenda, o bien se han ofendido, pero para que nunca lo sepa, jamás volveré a tener noticias suyas. Solo a uno le ha jodido bastante y si aun lee mi blog, sabrá quien es, no quiero dar más pistas.

En mi última entrada, mencionaba mi pequeño sentimiento de culpa por un compañero que se sentía molesto por mi actitud con él, pero, a la semana de escribir esa entrada, sorprendentemente, se mudó de habitación y tanta paz llevó como descanso dejó. Ahora solo somos dos en la habitación y yo ya puedo poner la emisora de radio que me salga de los cojones y ver la tele cuando quiera sin tragarme telenovelas chupencas a to volumen. Por cierto que el TDT que tenía, lo he cambiado por otro, pero para el ordenador. Buen negocio en cualquier caso…

Ya he terminado de pagar el ordenador, amén. Y bueno, pues, mis ganas de emociones fuertes, aunque ya sé que no lo parece, siguen intactas. Es solo que gracias a lo equipada que tengo la habitación, parece que no quiera hacer otra cosa. Todo lo contrario, lo ideal es no aburrirse nunca tanto si hay alguien con quien quedar como si no. Y no es por nada, pero empiezan a picar las ganas de sacarse el carnet (aun no mucho), sobre todo porque las ventajas de tenerlo, son directamente proporcionales a lo que puedo disfrutar si poseo un coche propio.

Ahora “sus” voy a dejar a ver si duermo. Que la Potra os acompañe. Ciao.

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