martes, 11 de mayo de 2010

Volando raso

Joder, llevo sin postear aquí desde mediados del mes pasado. Está claro que escribir con el cuento de la impaciencia no daba para más, pero es que luego siempre os hago lo mismo, que hasta pasada la “tormenta” no os cuento lo sucedido. Pero bueno, eso de no tener un teclado qwerty a mano en el momento oportuno se va a acabar este viernes (amén de que cuando vayan a entregar el dichoso Milestone a mi casa, esté mi madre). Sé que a los demás no os la trae al pairo porque sabéis que me hace ilusión y porque llevo desde que tenía intención de cambiarme de compañía de móvil, dándoos la brasa con la mierda del móvil. Para mí es algo más que eso. Es la de veces que he ansiado tener un móvil de gama alta desde que, con permanencia, sólo subvencionaban móviles cuyo precio era de 200 o 300 € libres como mucho. De cuando tener un pepino de esas características, era exclusivo de quien pudiera permitírselo. Es la de veces que he visto a gente con móviles de la hostia sin saber para qué sirven sólo porque se los regalaban al cambiarse de compañía. Es la primera vez en mi puta vida que, amen de no hacer gala de ansiedad, tengo un Smartphone de gama alta. Otras veces, he tenido que tapar mi ansia con parches, de ahí que haya tenido tantos móviles. Y encima cada poco tiempo, para más inri. Y justo en el momento más oportuno, en el que dichos cacharros han alcanzado su madurez tecnológica y sirven para todo lo que a mí me cabe esperar de uno de esos.

Pero bueno, no todo se reduce a una mierda de móvil. También he sido agraciado con un teléfono fijo con 1000 minutos de llamadas al mes cortesía de los de Vodafone por tener internet con ellos. La noticia de todo esto, es que eso permite que la peña me pueda llamar gratis a mí.

Más cositas. El de esta semana va a ser el tercer fin de semana consecutivo que bajo a Madrid, y bueno, el primero, hice planes, conocí a una chica con la que he entablado amistad recientemente, gracias a que compartimos aficiones comunes como por ejemplo, el cine. Pasamos una tarde dando una vuelta por su pueblo en el que había yo estado años atrás por razones que no vienen al caso, y no veas lo cambiado que está. Desde hace 14 años que no lo pisaba, han adoquinado las calles de su casco antiguo, han iluminado los monumentos y algunas de sus casas. Y no sé, os puedo decir se ve el pueblo muy pulcro. No han dejado ni un solo solar de propiedad publica sin ajardinar y de manera muy elegante debo decir. Bueno, que parece que solo flipase con el pueblo. Con la chica (que si me da permiso, diré su nombre) me lo pasé de lujo.

Al día siguiente quedé primero solo con Llis con la supuesta idea de comprarme la tienda de campaña, sin caer en la cuenta de que era puente y no abría el Decathlon en el momento de proponérselo, que fue días antes. Así que según venía de camino para Rivas, se me ocurrió la idea de ir al cine, pero tenía que ser la sesión que tocaba en ese momento, así que como venía conduciendo, no me daba tiempo de avisarle y me tomé la libertad de invitarle sin decirle nada. Le gustó la idea. Fuimos a ver Iron Man 2, que si bien las críticas la ponían a parir, no entiendo como se mide a todas las películas con la misma vara. Primero, es imposible, segundo, es una de esas películas que, yendo con la idea de que no va a ser buena, te sorprende del carajo, y más en un género en el que es tan difícil que una película sea intensa o conmovedora. Qué queréis que os diga, de vez en cuando me mola ir a a ver una ensalada de hostias de dos horas como es el caso de Transformers, pero si además tiene argumento: Star Trek, Die Hard 4.0 o esta que nos ocupa, pues, se agradece que la pelicula busque la implicacion emocional de los espectadores.

En fin, que a las 9 cenamos Bruno, Llis y yo y dos amigas (ya sabéis que yo sin consentimiento no doy nombres, gato escaldado…) en el H2Ocio y luego, aunque nos fuimos a un bar de copas, nadie tomó nada con alcohol (mola salir con gente responsable y que no altera químicamente y sin control su estado de ánimo hasta ponerte de mala hostia) y la conversacion siguió ahí. Nada, Llis conoció a Bruno y a mis amigas, que ya tenía ganas, cosa que facilita las cosas, que mis amigos se conozcan entre sí, para que quedar los fines de semana no me suponga un eterno “contigo si, contigo no, contigo no…”. De hecho, el fin de semana pasado, me pasó eso, que cierta vecina de mi pueblo me hizo un malqueda, pues que no se preocupe que es el último que me hace.

En fin, que tengo un reloj nuevo, entradas para un concierto de Joaquin Sabina el 22 de junio en Las Ventas y como pilla entre semana, un teclado bluetooth con trackpad integrado para la PS3, un soporte para poner la consola en vertical, lo cual me ha ahorrado bastante espacio en la mesa. Y bueno, lo único, la tienda de campaña, que me lo he pensado mejor y se irá al mes que viene. Pero que de momento estoy más feliz que un regaliz. Que la Potra os acompañe. Ciao.

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