martes, 13 de julio de 2010

Paz

¿Cómo os sentiríais vosotros si, a excepción de minucias intrascendentes, tuvieseis encarrilado vuestro porvenir a plazo inmediato? Ha llegado un punto en que lo único que aun me preocupa son cosas que, por razones obvias, escapan a mi control. Que me preocupe cómo acabaré cuando acabe un curso que dura dos años y que aun ni siquiera ha empezado, pues, oye… Poco importa, y tratándose como se trata, de la jodida ilusión de mi vida, lo único que pueda salir mal es lo que se escape a mi control. Ha llegado un punto en el que, canción que me gusta de un anuncio de la tele, canción que busco en internet, no como hasta ahora, que me ha costado años encontrar canciones que me gustan, la última en tocarme los cojones ha sido la de Pray de Tina Cousins, que fue mi primo quien me dijo como se llamaba, y creo que lo dije en el post anterior.

Lo de la prisa ya lo sabéis del post anterior, y precisamente por eso me siento así.

Hay otro detalle, que ya después de ganado el Mundial la selección española pierde algo de sentido. Creo que no soy el único a quien le ha llamado la atención la mayor exhibición de patriotismo popular de este país que yo haya sido testigo. En un país moralmente devastado por una crisis económica de la que a estas alturas ya no se sabe quien tiene la culpa, van 23 tíos y le levantan el ánimo a toda una nación, la mayoría de los cuales, curiosamente, son catalanes, otro motivo más para la concordia y olvidar las rencillas de estatutos de autonomía y demás… Adivináis por donde van los tiros ¿no? Por supuesto, no le quito mérito a quienes juegan al fútbol, es más, seguí la final por la radio, y no, no vi Zaragoza vacía, mecachis. Pero es que justo ha sucedido todo en un momento tan oportuno que, aunque solo sea por tocar los cojones, cabe cuestionarse la naturaleza de lo que ha sucedido. Sí, todo el mundo lo intuía, lo presentía, lo dijeron un pulpo, un cocodrilo, una foca y el humo de los puros de Sara Montiel, no te jode. Pero para mí esa corazonada era más que una mera alegría, suponía que iba a ganar España, pero (música de “Leyendas de pasión” de fondo por favor) porque era necesario para levantar el ánimo de una nación dolorida, crispada. Ahora seguramente todo el mundo volverá a votar a Zapatero gracias a que se ha disipado la atención de los problemas que hasta hace un mes nos preocupaban. Ojo, que yo antes prefiero que salga ZP a que elijan al “barbas” de la competencia. Si quienes defienden a quien ahora que está en la oposición al pueblo, le come la oreja al pueblo es solo porque es lo que la plebe quiere oír, porque me juego el cuello y no lo pierdo a que, de haber estado él en el poder no lo hubiese hecho mejor ni de milagro. Creo que no hace falta recordar que la oposición de hace tres legislaturas era muda a oídos de quien gobernaba, que ese mismo individuo miró para otro lado mientras el precio de las casas se duplicaba en cuestión de un año. Y creo recordar que después del 14 de marzo de 2004 las noticias dejaron de tufar a manipulación, a dejar de haber programas basura hasta en la Primera. Aunque empezaron a salir periódicos y cadenas de televisión nuevas con ideología más o menos claramente enfocada, antes no había medios de comunicación mediáticos (valga la redundancia) con ese enfoque, o que el presidente que viene gobernando desde entonces hasta ahora ha sido el primero que ha tenido cojones a enfrentarse públicamente a la oposición en un programa en directo y a dar explicaciones, salvo cuando las cosas se tuercen, como ahora.

Es más, la oposición viene hasta bien para que no se desmadren las cosas, porque que yo recuerde, el de hace tres legislaturas, no ofreció su cooperación a la competencia cuando trataba temas que nos interesaban a todos.

Volviendo al tema que me ocupaba al principio del post (no, no fingiré que la charla de antes la he soltado por casualidad, quien tenga algo que objetar, que lo diga en los comentarios y estaré encantado de debatir pacíficamente), y retomando un tema que mencionaba en el post anterior, lo de la ansiedad ¿recordáis? Pues, la otra entrada no profundicé en eso porque tenía sueño y quería dormir, pero, pensad como se han ido desarollando estos últimos 10 años. Hemos pasado de cagarnos en el Final Fantasy VIII por culpa de cierta katana (a algunos medios de comunicación sensacionalistas sólo les interesaba la polémica…) a tener carreras universitarias de creación de videojuegos en España, de ser un jodido freaky por usar internet para ligar, a ser un jodido freaky por no hacerle ni puto caso al tuenti o al facebook, de destrozarme mi padre a hostias la NES que me regaló un vecino, con una llave inglesa de 5 kilos, por no poder darle al pause en la última pantalla del Super Mario Bros, a ver a mi madre DIVERTIRSE jugando a la consola.

En todo este tiempo los videojuegos han pasado a estar considerados, de cara a la legislación en España como industria cultural, lo que ha permitido, entre otras cosas, que se puedan impartir cursos de formación reglada al respecto o que puedan recibir subvenciones, como el cine. Las academias que imparten lo que yo quiero estudiar han pasado de repartir panfletos a la salida del metro de Sol a anunciarse por internet, vallas publicitarias e incluso, alguna me consta que por la tele. Si no me hubiese dejado vender la moto con 16 añitos, si no me hubiese dejado llevar por el entusiasmo, por el ansia viva de aquella academia satánica llamada ESI que no se la recomiendo a nadie, si me hubiese tirado solo un par de añitos yéndome a currar con mi padre (cosa que de aquella detestaba, yo y mis putos caprichos, qué pena que me los consintiesen…) otro gallo cantaría y ahora no estaría yo escribiendo esto, sino empleado a buen seguro en un trabajo que me gustara, y no hablaría de mis ilusiones como pajaritos sino que más bien estaría bajando las persianas del salón con el mando a distancia. Precisamente por eso, porque he desperdiciado 10 años de mi vida, temo que sea demasiado tarde para enmendarlo y que empezar un curso de infografía con 26 años no sea suficiente. Aunque como ejemplo tengo a mi madre, que más adversidades que ha pasado ella, siendo ama de casa y madre de dos hijos, se recorría todos los días Madrid de punta a punta (desde Pelayos de la Presa hasta Alcalá de Henares)

Asignar imagen

Todo ello para sacarse la carrera de educación social que ahora desempeña como profesión, pero bueno, ese miedo, que aunque sé que es una paranoia mía, está ahí. De todos modos, sé que por la ilusión de mi vida me voy a dejar los cuernos (que esto no dé lugar a malas interpretaciones). De momento, me voy a dormir, y no, no es tarde, pero aprovecharé la tesitura para descansar que falta me hace. Que la Potra os acompañe. Ciao

Publicar un comentario en la entrada