lunes, 24 de mayo de 2010

Segunda parte

Ya he hablado otras veces del cambio cultural que está teniendo lugar en esta década que da sus últimos coletazos, pero me apetece centrarme más en lo que a la tecnología respecta, y dentro de la tecnología, pues internet.

Si nos remontamos a la historia de la humanidad de hace 5 siglos, esta venía determinada por lo que se registraba de ella. Los documentos escritos pertenecían a los peces gordos y el arte, como no, a los artistas, pero vengo a decir que no eran anónimos en su mayoría. Lo que se conoce de la vida plebeya es los restos de poblados, de herramientas y demás. Desde la Revolución Francesa hasta ahora ya se tiene constancia de cuando se le han hinchado las pelotas al pueblo y la ha liado parda: la revolución de Móstoles en 1808, el asalto al Palacio de Invierno en Rusia, pero aun se sigue teniendo constancia, aunque no del todo ya, por documentos considerados oficiales, por gente de las altas esferas.

Pero pensad que la tecnología ha permitido algo que aun ni nos estamos planteando. Si antes solo conocíamos la versión de la historia del bando vencedor (las guerras del S. XX aun quedan recientes) ahora cualquiera de los que escribimos un blog, posteamos en un foro, subimos fotos a la red social que sea o dejamos comentarios, estamos dejando en algún jodido lugar a no ser que se destruya, testimonios escritos de como somos la gente de ahora para que, si se conserva todo esto, dentro de 5 siglos, se tendrá constancia más precisa de como era la sociedad de ahora y ni que decir tiene todo el material audiovisual que se produce, solo ha de irse conservando y restaurando periódicamente al formato oportuno.

No menos importante y es algo que hasta yo flipo, es la aceptación social que está teniendo la tecnología en el grueso del público femenino, hasta hace poco tiempo reticente a usar las redes sociales para conocer chicos, a los videojuegos, o a usar el móvil para algo que no fuese hacer cuelgues (que no llamadas) o mandar mensajes. Hace 10 años yo era el freak por usar internet para socializarme cuando las redes sociales no eran mas que un etéreo intento de lo que son ahora y ahora que las redes sociales tienen una identidad claramente marcada soy yo el freaky por no sacarles partido. Hace 5 años los foros de symbian solo los conocíamos los cuatro ermitaños de siempre, ahora las chicas no es que lean xatakamovil pero a algunas no les suena a chino si les hablas de sistemas operativos. Y lo que es más, y aun no me lo termino de creer, es que mi madre, jugando al Flower de la PS3 se lo pasase como una enana.

El que aún está flipando con el bestiajo-Milestone soy yo. No hay tarea online que se me resista y ayer domingo quise postear en el blog desde el móvil pasa que me bajé una aplicación que se me cuajaba en cada intento de postear lo que había escrito así que, como se puede, lo intentaré directamente desde la web en otra ocasión. De todos modos en plena calle era difícil centrarse así que decidí dejarlo para momentos más tranquilos como este.

La semana pasada pasé por uno de esos bajones virtuales: ya sabéis, originados por causas que aunque a sabiendas de su poca importancia no puedo evitarlo, a saber: mi permanencia en el ejército. No es que sea para quitarle hierro al asunto, es que soy un jodido vago y ha hecho falta que me metan caña con las flexiones para que haya ido de 0 a 9 (incluso alguna más) en 4 días.

Salvado ese escollo, me ha dado una buena inyección de moral, a ver lo que dura. Seguro que la ojazos verdes de mi psicóloga (sí, lo sé, lo he metido con calzador, pero si no lo digo reviento) estará ahí para recordarme el camino a seguir desde una neutralidad poco imitable si no se ejerce esa profesión o alguna parecida. Pero dicha inyección de moral casi se ve dilapidada por otro mazazo. Otra realidad, como tantas otras anteriormente a las que yo cerraba los ojos en pro de no perder ilusiones, por vanas que fueran. Y esa realidad que no es otra que en Madrid está realmente jodido encontrar plaza y es que se ha de dar que para una vacante en el cuartel equis no opte a ella nadie de ese mismo cuartel que quiera renovar, ni nadie de fuera con mas antigüedad, cursos y carnets de conducir que yo, lo cual es endiabladamente fácil.

Lo cual nos lleva a otra solución puede que incluso más ventajosa. Esta semana, también, se pidieron voluntarios para estar de servicio en la Feria de Muestras de Zaragoza en la que ha tenido lugar una feria de formación y empleo, y ahí estaba el ejército informando a los potenciales soldados. Bueno, pues me presenté voluntario y bendita la hora. Este pasado sábado me tocó estar todo el día dandolo todo y bueno, dandome paseos por el pabellón 7 para estirar las piernas de vez en cuando. Cuando estuvimos montando todo el tinglado, ya ví los rótulos de las academias que ya rezaban en alguno de los stands y me dieron ideas, para luego pasar a informarme. El sábado hice lo propio. Miré una academia de infografía en Zaragoza y con la misma me voy a apuntar no sé si a esa, pero a alguna para empezar este otoño sí o sí y la solución a la que me refería pasa por eso. Así que se acabaron las gilipolleces. Para facilitar la tarea aun mas si cabe, existe un milagroso organismo (que no me consta que exista en Madrid, y, de haber existido, otro gallo hubiera cantado…) llamado Asociación de Academias Privadas de Zaragoza, aunque el acrónimo es otro, a la que si no he recurrido hoy es porque me he pasado la tarde de Rodríguez y, amén de que no me vuelva a servir de precedente.

A lo que voy, que lo de hacerme un curso de cine, infografía o algo que me guste, es solo la punta del iceberg. Me he emocionado y prefiero coger carrerilla antes de volver a desganarme. Me informé asimismo de un más que posible curso de monitor de tiempo libre que tendrá lugar no tardando mucho. Así mismo conocí a unas chicas del colegio de los Salesianos que me presentaron por Messenger mis compañeros que estuvieron en la feria entre semana, (ahora sí os he mencionado jejejeje) Y agarraos que vienen curvas, estuve curioseando academias para perfeccionar mi inglés incluso le eché un vistazo al temario de la carrera de Comunicación Audiovisual impartida en la Universidad Jaume I que al parecer tiene instalaciones por aquí. Pero el broche de oro y aunque, si bien responde a un capricho, aunque económicamente se le pueda sacar partido, es algo que haré lo más a corto plazo posible, es sacarme el curso de piloto privado de avioneta o como carajo se diga. Primero por fardar aunque quien sabe si acabaré fumigando campos o extinguiendo incendios…

En la academia que estuve informándome, (bueno, en su stand) me preguntaron que si quería dar una vuelta en avioneta para experimentar si me gusta volar o no y dije, obviamente, que sí, lo que no me esperaba era que me llamasen esa misma tarde para decir que al día siguiente, domingo, me tocaba dar un voltio. Me sentía con una mezcla de emociones un poco rara, como si todo fuese demasiado deprisa en plan de “me he vuelto loco, ¿qué estoy haciendo?” Pero dicha sensación se esfumó mientras trataba de postear desde el móvil en el trayecto en autobús de Zaragoza al aeropuerto. Una vez ahí, me mosqueó que desde fuera no se ven instalaciones con rótulo ni puerta de entrada ni nada. Estuve preguntando a unos taxistas que andaban por allí, a la chica de información del aeropuerto… Por fin sale mi contacto a buscarme, me enseña el iPhone desde el que no había podido llamarme porque se le había ido la pinza, hacemos tiempo mientras viene el piloto que me iba a dar la vuelta hacía otro bautismo. Bueno, entro con mi piloto, me explica por encima como va eso de volar, de hablar con la torre de control… Le cuento mis inquietudes acerca de que quiero tener el título por mero capricho y tal… Mis nervios no iban más allá de lo que supone vivir una experiencia nueva en sí. Ya subiré vídeos en cuanto pueda, sino pues desde el móvil directamente. Pero la experiencia es la leche, sobre todo cuando el instructor me dejó a mi llevar la avioneta, cuyo manejo, hablando estrictamente de maniobrar en vuelo con ella, está chupado, y bueno, pues al dar la vuelta el muy cabrón se tiró el pisto, y en lugar de hacer un giro suave con el flap de cola lo hizo poniendo en vertical la nave y ascendiendo para que el giro fuese más brusco y así quedarse conmigo, fue la hostia… Cuando fui a coger el autobús, como el chico ya se iba a su casa, pues se esperó y todo a que yo subiese, tiempo suficiente para intimar y hasta darme el Messenger, para pasarle el vídeo que suba a youtube, que le dije que lo subiría.

Y ya que me emociono, y que mi emoción no decaiga, además de ir al gimnasio por las tardes con Dani (me permito el lujo de decir su nombre, no su apellido pues bien sé que no le importa), que ya va con asiduidad, quiero (si esto sirve para que yo venza la pereza) comprarme una bicicleta para salir por las tardes a quemar calorías y bajar ese sobrepeso y ese colesterol que me tocan los cojones. Y ya, por pedir la Luna que no quede, a ver si retomo el hábito de leer, que no está quitado. Pero bueno, ya se irá viendo. De momento y aunque no me lo termino de creer ni yo, he de hacer ganas por quitarme de encima el carnet de conducir, que ya vi que haciendo test no es tan difícil como hace años cuando lo intenté.

En fin, que el mes de junio va a ser la hostia en bicicleta. Ya por fin caerá la tienda de campaña y el material necesario y a ver con quien lo estreno. Como suelen decir las canciones de rap después del primer estribillo, comienza la segunda parte. Ya me he acomodado un año y ya ha sido más que suficiente, ahora llega la hora, de enderezarme de una puta vez. Ahora con el móvil os voy a poner al día con una asiduidad que vais a flipar, y no digo que tengo sorpresas preparadas por que no yo sé las que voy a liar. Improvisaré sobre la marcha. Y esta vez a ver si es verdad que no me dejo llevar por la sugestión de haber escrito ya todos mis planes para luego no hacerlos. Que la Potra os acompañe. Ciao.

martes, 11 de mayo de 2010

Volando raso

Joder, llevo sin postear aquí desde mediados del mes pasado. Está claro que escribir con el cuento de la impaciencia no daba para más, pero es que luego siempre os hago lo mismo, que hasta pasada la “tormenta” no os cuento lo sucedido. Pero bueno, eso de no tener un teclado qwerty a mano en el momento oportuno se va a acabar este viernes (amén de que cuando vayan a entregar el dichoso Milestone a mi casa, esté mi madre). Sé que a los demás no os la trae al pairo porque sabéis que me hace ilusión y porque llevo desde que tenía intención de cambiarme de compañía de móvil, dándoos la brasa con la mierda del móvil. Para mí es algo más que eso. Es la de veces que he ansiado tener un móvil de gama alta desde que, con permanencia, sólo subvencionaban móviles cuyo precio era de 200 o 300 € libres como mucho. De cuando tener un pepino de esas características, era exclusivo de quien pudiera permitírselo. Es la de veces que he visto a gente con móviles de la hostia sin saber para qué sirven sólo porque se los regalaban al cambiarse de compañía. Es la primera vez en mi puta vida que, amen de no hacer gala de ansiedad, tengo un Smartphone de gama alta. Otras veces, he tenido que tapar mi ansia con parches, de ahí que haya tenido tantos móviles. Y encima cada poco tiempo, para más inri. Y justo en el momento más oportuno, en el que dichos cacharros han alcanzado su madurez tecnológica y sirven para todo lo que a mí me cabe esperar de uno de esos.

Pero bueno, no todo se reduce a una mierda de móvil. También he sido agraciado con un teléfono fijo con 1000 minutos de llamadas al mes cortesía de los de Vodafone por tener internet con ellos. La noticia de todo esto, es que eso permite que la peña me pueda llamar gratis a mí.

Más cositas. El de esta semana va a ser el tercer fin de semana consecutivo que bajo a Madrid, y bueno, el primero, hice planes, conocí a una chica con la que he entablado amistad recientemente, gracias a que compartimos aficiones comunes como por ejemplo, el cine. Pasamos una tarde dando una vuelta por su pueblo en el que había yo estado años atrás por razones que no vienen al caso, y no veas lo cambiado que está. Desde hace 14 años que no lo pisaba, han adoquinado las calles de su casco antiguo, han iluminado los monumentos y algunas de sus casas. Y no sé, os puedo decir se ve el pueblo muy pulcro. No han dejado ni un solo solar de propiedad publica sin ajardinar y de manera muy elegante debo decir. Bueno, que parece que solo flipase con el pueblo. Con la chica (que si me da permiso, diré su nombre) me lo pasé de lujo.

Al día siguiente quedé primero solo con Llis con la supuesta idea de comprarme la tienda de campaña, sin caer en la cuenta de que era puente y no abría el Decathlon en el momento de proponérselo, que fue días antes. Así que según venía de camino para Rivas, se me ocurrió la idea de ir al cine, pero tenía que ser la sesión que tocaba en ese momento, así que como venía conduciendo, no me daba tiempo de avisarle y me tomé la libertad de invitarle sin decirle nada. Le gustó la idea. Fuimos a ver Iron Man 2, que si bien las críticas la ponían a parir, no entiendo como se mide a todas las películas con la misma vara. Primero, es imposible, segundo, es una de esas películas que, yendo con la idea de que no va a ser buena, te sorprende del carajo, y más en un género en el que es tan difícil que una película sea intensa o conmovedora. Qué queréis que os diga, de vez en cuando me mola ir a a ver una ensalada de hostias de dos horas como es el caso de Transformers, pero si además tiene argumento: Star Trek, Die Hard 4.0 o esta que nos ocupa, pues, se agradece que la pelicula busque la implicacion emocional de los espectadores.

En fin, que a las 9 cenamos Bruno, Llis y yo y dos amigas (ya sabéis que yo sin consentimiento no doy nombres, gato escaldado…) en el H2Ocio y luego, aunque nos fuimos a un bar de copas, nadie tomó nada con alcohol (mola salir con gente responsable y que no altera químicamente y sin control su estado de ánimo hasta ponerte de mala hostia) y la conversacion siguió ahí. Nada, Llis conoció a Bruno y a mis amigas, que ya tenía ganas, cosa que facilita las cosas, que mis amigos se conozcan entre sí, para que quedar los fines de semana no me suponga un eterno “contigo si, contigo no, contigo no…”. De hecho, el fin de semana pasado, me pasó eso, que cierta vecina de mi pueblo me hizo un malqueda, pues que no se preocupe que es el último que me hace.

En fin, que tengo un reloj nuevo, entradas para un concierto de Joaquin Sabina el 22 de junio en Las Ventas y como pilla entre semana, un teclado bluetooth con trackpad integrado para la PS3, un soporte para poner la consola en vertical, lo cual me ha ahorrado bastante espacio en la mesa. Y bueno, lo único, la tienda de campaña, que me lo he pensado mejor y se irá al mes que viene. Pero que de momento estoy más feliz que un regaliz. Que la Potra os acompañe. Ciao.