martes, 21 de septiembre de 2010

Es inminente

Parecia que nunca iba a llegar, que eterno se me ha hecho, maldita sea (perdonad que no ponga tildes desde el movil pero eso le restaria agilidad a la escritura). Hoy por fin me han llamado de la academia y no es lo mismo que aun me queden tres semanas para empezar, que que te llamen tres semanas antes. Lo mio era y es agotamiento mental, incluso incapacidad para sacar un tema de conversación con mis amigos y con la familia. Me temia que el hecho de tener más ocupado mi tiempo libre me agotase mas aun, pero decia eso por los precedentes de ocasiones anteriores en las que he intentado compaginar trabajo y estudios. Además de que se están poniendo más cañeros con nosotros. Sí, será duro, pero si cuido el trabajo que me da de comer a mi y a mis estudios es, indirectamente, el trabajo que me da pasaporte a un sueño, la sensacion de que estoy a las puertas de llevar del todo las riendas mi vida, no tiene precio ni precedente. No puedo sino darlo todo, no concibo otra manera y es la primera vez en mi vida que una meta a largo plazo me motiva tanto. Necesito que me salga bien. Ya la he cagado suficientes veces como para que mi propia esperanza me traicione. Si aun tengo la ilusión es por algo. Que la Potra os acompañe. Ciao.
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lunes, 6 de septiembre de 2010

¿Y cuándo empiezas el curso?

No se me olvidará jamás, le pese a quien le pese, las sensaciones que viví en las horas previas a mi escapada a Barcelona. Aquella eterna llamada de 20 minutos disculpándome por no poder ir a Barcelona, la posterior llamada a Bruno y él aconsejándome que me escapase. Los minutos posteriores en el viaje de vuelta mentalizándome de la locura que estaba a punto de acometer, esa mentalización definitiva mientras me duchaba y ese estatus tan firme y seguro de lo que estaba haciendo que por poco me cuesta disimular la locura más gorda que iba a cometer en mi vida y que aun lo sigue siendo.

Perdón a quien haya podido incomodar rememorando esto, pero, entonces y ahora, tengo en la cabeza sensaciones similares, solo que a la vez contrarias. En casi todo el verano, la mayoría de las entradas que he escrito iban sobre esta mierda, y sin embargo ahora como mecanismo de defensa para no obsesionarme, es como si se me hubiese olvidado del proyecto de tal envergadura que me traigo entre manos. Me he centrado en el trabajo (que bastante tengo con cierta broma piadosa a la par que pesada que me gastaron por ahí) y de momento estoy bien.

Sé que suena a tópico, pero, cuántas cosas me gustaría que fuesen distintas ahora… No hubiera podido suceder de otro modo, lo sé, solo si me llamase Marty McFly y tuviese un DeLorean empastillao hubiese podido acudir al año 2000 a avisarle a David Arroyo (a mí, al ciclista y al redactor de la Marca Motor, se la trae al pairo todo esto) de todo lo que sus decisiones impulsivas y poco prácticas iban a depararle. Y aquí me veo un domingo por la mañana en que he preferido dormir a ver el Palacio de Aljafería (y mi compañero aun debe seguir dormido porque ni siquiera me ha llamado) desde la habitación de un cuartel escribiendo en el blog con una conexión de internet móvil.

Estamos a lunes (ayer al final lo dejé a medias) y ayer mi compañero se tiró durmiendo hasta las 7 de la tarde así que no hice el mal a nadie. No sé, me decía una amiga hace un rato en el messenger que soy muy joven como para haber desperdiciado el tiempo, pero no podré perdonarme si no consigo desfacer este entuerto y me queda todavía mucho camino como para estar seguro de que esté preparado. Lo único que sé seguro es que me voy a eliminar la palabra “tarde” de mi diccionario, y que mi enésimo intento de llevar mis sueños a cabo, no va a ser en vano, más que nada porque, bastantes tropiezos después, por fin sé lo que quiero le pese a quien le pese. Y no transijo que ni Dios lo ponga en duda. Sé que he sentado precedentes, pero a diferencia de entonces no tengo a nadie a quien rendir cuentas salvo a mí mismo, y bastantes tengo pendientes ya, como para permitirme el lujo de volver a fallarme a mí mismo.

Al carajo, esto va a salir bien porque sé lo que hay, porque no pienso permitirme un solo fracaso más, porque yo lo valgo y porque tengo una ilusión que cumplir. Que la Potra os acompañe. Ciao.