sábado, 18 de diciembre de 2010

Tengo algo que contarte

Dios que infierno de mes de diciembre que llevo. Resulta que a finales del mes pasado me cojo un par de días de asuntos propios y nadie me informa de que en ese tiempo se ha metido prisa por elegir las vacaciones, las elijo, las firmo a toda prisa. Así mismo me piden que elija cuando quiero cogerme el día de mi patrona (la del arma al que pertenezco) y claro, dado que no ponían limitaciones, ni yo sabia que las había, lo elijo adyacente a las vacaciones. Pocos días más tarde, en la revista de habitaciones cometí mi primera e involuntaria cagada. Esperando a que alguien viniese o nos diese noticias de que no va a haber revista (ahora la tendencia es no hacerlo, muy bien). Salgo de la habitación a las nueve menos veinte de la mañana sin tener noticias de Gürb: “Se está agustito en la camareta, ¿no?”, me dice uno de mis jefes con sorna. Osea, ahora soy yo el culpable de que no se den noticias de si hay revista o no, bieeeen. Ah, casi se me olvida, el día antes, por no entender qué ordenes se me daban, estuve dos horas escaqueado y uno de mis jefes me echó una peta (no mencionaré empleos aquí). Así que claro, si se supone que ya me había echado una reprimenda verbal, lo de mi supuesto escaqueo, sencillamente no se lo creía, que yo pudiera ser reincidente. Vale, vuelvo del puente y todo dios me pregunta que por qué no me he cogido el día de la patrona. Ahi va la madre que me parió, y me entero de esa manera. Vale, voy p’adentro a decírselo al que se encarga de esas cosas, y claro se lo digo a él pero no a mi jefe directo que es quien me da permiso o no, así que un día libre menos. De lujo. A esa causa se suma otra más, la semana después de esa, osea, la semana pasada, cometí otra cagada más, no leer los servicios y no enterarme de que me tocaba presentarme de imaginaria, más mierda encima. Toma percutida por detrás y de las buenas, 4 días condenado a comer gratis, algunos sabréis lo que eso supone.

Esta semana no ha sido menos, en una marcha topográfica iba con un compañero que además de tener el título de soporte vital avanzado es un vivo de la hostia, y claro, aprovechó la excusa de un pequeño mareo mío para decir que nos vinieran a buscar. Del carajo sería de no ser porque no es la primera vez que me pasa eso. La primera vez sí me pasó algo, ahora no. Yo queriendo avisarle, pero él estaba tan obcecado en que asumía las consecuencias que no hubo manera de decirle que no estábamos haciendo lo correcto, sobre todo yo. Y lo que fue mas grave es que para colmo cuando decíamos donde estábamos, ni siquiera lo dijimos bien.

Luego me preguntaron por parte de mi material, de material que por culpa de ser un desastre lleva seis meses desaparecido, y como a mi me lo han visto en ocasiones anteriores, y como le había desaparecido a un compañero, mentí para no parecer yo un ladrón. El caso es que al final conté la verdad y miraron para otro lado, pero les tengo contentos y no porque yo haya querido, no por rebeldía. Por desidia mía en mi tiempo libre, sí. Total que ayer, dije que no la cagaría y de hecho apagué antes el ordenador para dedicarme a tareas imprescindibles, pero que en condiciones normales, no les hubiera dedicado tiempo. El caso es que tengo unas ganas loquísimas pero locas locas que te cagas de bajar a Madrid, desconectar (aunque me voy a ir a trabajar con mi padre por las mañanas, que me necesita, remuneración mediante, todo sea dicho), ver a la familia y quedar con los amigos, como siempre que bajo. En fin serafin, solo tenía ganas de desahogarme escribiendo por aquí y ya de paso contaros todo esto. Pues nada, mis queridos lectores (hola Juliana, te amo, que se que me lees), que la Potra os acompañe. Ciao.