sábado, 19 de marzo de 2016

Windows 10 en mi teléfono

Ya vine aquí a hablar de mi teléfono, pero es que ahora que se ha actualizado a Windows 10 estoy más contento si cabe. Ya sabemos que la cuota total de usuarios de ese sistema operativo deja un poco que desear porque hay pocas aplicaciones. ¿O era al revés? Viniera antes el huevo o la gallina, yo lo veo a la misma altura que iOS (Android siempre me gustará más, lo siento) pero con la ventaja competitiva de que Apple sólo compite en la gama alta.
Normalmente si te vas a móviles baratos, o te vas a un feature phone o el precio a pagar por pagar poco por un Smartphone no va a merecer la pena, ya que su uso va a ser insufrible. Ya sabemos que la otra excepción son los móviles de marcas chinas. Y cuando digo marcas chinas, lo digo con la connotación que le damos en España, es decir, que, además de chinas, las conocemos los geeks que nos metemos en blogs y foros y poco más. Pero la ventaja competitiva de los móviles chinos se acaba en que son baratos, ya está, no hay nada más. Raro es el que se actualiza, si se te rompe el cristal, llora, porque no vas a encontrar repuestos ni en esas tiendas de reparación de móviles regentadas por chinos.
Y la otra opción de tener un Smartphone barato, es tener un Lumia. No hay otra, o al menos yo no conozco ninguna otra alternativa. Y es que hace un par de días, se me ha actualizado a Windows 10 y ahora estoy más contento si cabe con él. Os recuerdo que me lo compré porque el que tenía antes, de gama superior a este, falleció. Y nunca me alegraré más de que eso pasara, ya que pasé de un gama media con una cámara muy buena y una excelente pantalla full hd de 5 pulgadas con un rendimiento que desde el primer día que lo encendí ya iba a tirones, a otro Smartphone que tiene cámaras delantera y trasera, sin más, que la calidad de la pantalla es más que aceptable, pero cuyo rendimiento, con un procesador con la mitad de núcleos, con una velocidad de reloj inferior, y con la mitad de memoria RAM hace sonrojar a móviles más caros, como el que tenía antes.
Windows para móviles no solo usa las tarjetas de memoria SD para fotos y música, también permite instalar en ella las aplicaciones. Rara es la excepción que no lo permite, así que, si tu móvil viene con 8 gb de memoria interna de los cuales, 4 los ocupa el sistema, como suele ser lo normal, eso no es inconveniente, y este teléfono las soporta de hasta 128 gb, así que en ese sentido, se mea en la boca del Galaxy S7 y del Nexus 6P.
¿Se le puede pedir algo más a un Smartphone de 50 €? A este sí, que su sistema operativo sea stock, es decir, sin añadidos o modificaciones de ningún fabricante y que dicho sistema operativo tenga actualizaciones garantizadas. ¿Cuánto vale un móvil del programa Android One? ¿Y un Nexus? ¿Y un iPhone? Si quieres irte a un teléfono de la competencia que tenga sistema operativo stock y actualizaciones te vas a más de 100 € necesariamente. Además, lo triste es que pocas marcas garantizan actualizaciones a su gama baja, lo que hace que poca gente sepa lo que es eso y vivan felices en la ignorancia de no saber que la naturaleza de un Smartphone es que cada cierto tiempo se actualice para cambiar su interfaz o para añadirle funciones nuevas.
Aunque vengo aquí a abordarlo desde un punto de vista meramente emocional, no puedo obviar, al menos, los detalles que más me han gustado. Podría hablar del cambio de la interfaz, o de que han jubilado Internet Explorer en pro de Microsoft Edge, pero algo que me ha gustado más que eso, si cabe, es que las aplicaciones sean universales. Es decir, que las aplicaciones que salen en la tienda de Microsoft, pueden ser compatibles tanto con móviles como con ordenadores. De esta manera, aunque sé que esto os puede sonar a perogrullada ya que Android ya tenía esto desde cuando Franco era cabo, en Windows Phone se echaba de menos, ya hay aplicación nativa de reloj con zonas horarias, cronómetro, cuenta atrás y alarmas; y de grabadora de sonidos. Y la calculadora, siendo la misma que la aplicación de escritorio, ahora es una versión dopadísima, con conversor de unidades entre otras muchas novedades. La otra gran perogrullada que hace que por fin Windows 10 esté a la altura de la competencia, es el teclado. Ahora por fin añade reconocimiento de voz, cosa que antes sólo lo tenía para los SMS.
En Windows no se puede instalar un teclado distinto al que viene por defecto, pero eso no es un inconveniente, cuando el teclado por defecto está a la altura. Dicho teclado ya soportaba escritura deslizante, es decir, deslizando el dedo de tecla a tecla. Ideal para escribir con una sola mano, pero es que ahora añade algo que no se lo he visto a ningún otro teclado hasta ahora y es un cursor integrado que te permite moverte con precisión entre caracteres para hacer correcciones. En los terminales con pantalla más grande, además, te permite disminuir su tamaño para situarlo cerca del pulgar derecho o el izquierdo, a elección del usuario, incluso desplazar su posición por toda la pantalla a voluntad.
Aunque mi móvil no es compatible con USB OTG (que le puedes enchufar de todo por el puerto USB, incluidos unidades de almacenamiento, teclados, ratones, etc) o con una cosa llamada Continuum, que consiste en que, con un periférico adecuado, enchufas el móvil a una pantalla con puerto VGA o HDMI, le añades un teclado y un ratón, y puedes usar el teléfono como si de un ordenador se tratase, estoy contentísimo con él.
Me remito a lo que dije de Windows para Smartphone. Es un sistema operativo excelente y muy sencillo de usar. En la gama alta, los Lumia tienen una cámara que se caga la perra, con controles manuales que permiten sacarle bastante partido, aunque la competencia se ha puesto las pilas al respecto. En la gama baja, son móviles mucho más que solventes. Por lo que cuesta, uno se puede permitir el lujo de tener un Smartphone de gama alta y dejar ese de reserva en caso de rotura o avería, pero, pese a su gama, es tan solvente que da pena no usarlo. Pero, sibaritismos aparte, por su rendimiento y por su sencillez de uso, recomiendo Lumia a quien lo vaya a usar para lo que lo usa el 90% de la gente que es hacer fotos, escuchar música y contestar el WhatsApp, que para eso, descuida que no te va a dejar tirado

sábado, 13 de febrero de 2016

La danza de la lluvia

Esta tarde organizaban en la Casa de las Asociaciones de Rivas Vaciamadrid un pase de una película, la cual queda tiempo para que se estrene, y de la que ni siquiera he visto rastro alguno de material promocional en internet llamada "La danza de la lluvia". He querido ir primero, porque era gratis, y segundo porque esperaba poder participar en el hipotético coloquio que se iba a hacer después de la proyección.
Entiendo que cuando eres un artista, de la índole que sea, estás deseando terminar de parir tu obra para ver cómo la acogerá el público. Es normal que tengas ganas de ver plasmado el resultado de tu trabajo, el cual lleva meses. Lo primero que me ha llamado la atención y que ha hecho la película pelín soporífera, es el ritmo. Normalmente en cine, cuando aguantas planos fijos es para aburrir a drede. Pues de dos horas y media que dura la película, tres cuartos de hora largos, o esa impresión me ha dado, eran conversaciones en plano general sin cambiar entre plano y contraplano, eso sin contar que no había planos en movimiento más allá de los imprescindibles para no perder de vista a los personajes. Pero es que esos planos generales fijos podían durar uno o dos minutos, así, sin anestesia. Durante la primera hora de película me tentó sobremanera abandonar la sala, pues hubiera sido lo sensato para no seguir aburriéndome, pero consideraba que, ya que la proyección iba a acabar tarde y la gente iba a tener ganas de irse a cenar, no me quería ir de allí sin darle al director mi opinión sobre la obra, así que aguanté como un campeón.
La película es una comedia romántica que trata de un hombre normal que trabaja en una gasolinera que se intenta camelar a una MQMF que justo pasaba por allí para rellenar un bote con gasolina ya que el coche se le había quedado tirado, paralelamente, hay historias de amor que implican a los personajes secundarios, no muy difíciles de entender. No es culpa de los actores, y el director era el protagonista, que el guión no diese más de sí para sacarle jugo a sus personajes. En mi opinión, los que mejor han estado son el compañero del protagonista que también trabaja en la gasolinera, y uno que hace de actor en horas bajas, que es amigo del prota.
En la película se insiste mucho en mencionar las localizaciones en las que transcurre la historia. Por supuesto Rivas Vaciamadrid y Arganda del Rey son pueblos de sobra conocidos y que a cualquier murciano que le preguntes te dirá que la cerámica de Rivas y las navajas de Arganda son las mejores...
Entiendo que la falta de presupuesto limita las posibilidades, pero como han hecho Alejandro Amenábar, Hitchcock, Sam Raimi, o Peter Jackson, por poner ejemplos, trata de sacar partido de esas limitaciones. Si no puedes rodar un coche en movimiento, al menos, saca paneos o travellings para que el espectador sepa hacia dónde viajan los personajes, o si me apuras, haz que los personajes indiquen verbalmente qué van a hacer para que sea todo menos confuso, pero el caso es que ni una cosa ni la otra.
No todo van a ser defectos, la verdad que las historias paralelas del argentino y la mexicana o del alumno enamorado de su profesora de matemáticas le aportan algo de frescura a la trama. Ya cuando la película llevaba una hora y tres cuartos, se sacan de la manga un ex que casualmente paseaba solo por un lugar romántico en el que los protagonistas trataban de pasar un día feliz y alegando la más peregrina de las excusas, el prota decide que ya no se siente a gusto con eso. Cabe decir que los cambios de humor de la MQMF son igual de caprichosos que el guión y su actuación natural que flipas...
Pues cuando por fin, después de perder dos horas y media de mi vida, casi tuve mi recompensa, casi me entiende el director cuando le comento lo de los planos fijos de minuto y medio. ¿Cual es su excusa? La falta de presupuesto. Coño, pues acorta los diálogos, hazlos más rápidos, corta escenas. Es cierto que la peli se rodó en 20 días, pero no me creo que no pudieran grabar las conversaciones con dos cámaras para hacer los planos y contraplanos, porque las hay que sí se han, por lo menos, montado así.
En fin, yo por arte entiendo expresión de emociones mediante métodos mecánicos, electrónicos o manuales con la intención de ser exhibido a un espectador o conjunto de ellos, y está claro que el artista sabe qué emoción quiere expresar, pero sea la que sea, a mi no me ha llegado. Lo que sí me ha llegado es que, salvo honrosas excepciones de algunos actores secundarios, parece que todo se haya hecho sin ganas. Que la Potra os acompañe. Ciao

domingo, 17 de enero de 2016

Mi experiencia con Windows Phone

Ya que he preferido dejar el otro blog como para los temas más personales y emotivos, y tengo este infrautilizado, prefiero dejarlo para temas que no pegan con la temática del otro, pero que igualmente quiero contar.
Hace pocos días murió mi último teléfono Android (bueno, lo de Android le viene grande, por desgracia). Un Huawei Ascend P7. Antes de ese tuve un Nexus 4 y después de probar cómo era la experiencia con Android Stock me prometí a mi mismo no volver a usar un Android con capas, pero no lo pude prometer, porque el Nexus funcionaba tan mal que necesitaba otro. Estuve entre el P7 y el Moto G y maldita la hora en que no me decanté por el Moto G ya que sobre el papel, el P7 se lo fundía en prestaciones. Falté además a otra promesa que me hice de no volver a comprar un móvil a plazos, y decisión de la que todavía me arrepiento pues estoy pagando un teléfono deshauciado, pero bueno. Miré los mejores móviles que se podían comprar a plazos por aquel entonces en la tienda de Amena sin pagar entrada y me decanté por ese, como ya he dicho. Nada más encender el teléfono y, sin instalarle nada, ya daba tirones y lag. Yo ya conocía la capa Emotion UI gracias al infame Orange Daytona (no me acuerdo de la nomenclatura de Huawei) que pude probar y en la gama baja, he de decir que su experiencia es equiparable a la de escuchar la canción de la fruta todos los miércoles en la megafonía del colegio de al lado de mi casa, que si se la pones en bucle al enemigo 10 horas seguidas te acaba cantando la ubicación de su cuartel y los nombres de sus mandos. Pues usar esa capa de personalización es odioso, y más en un terminal de gama baja como era ese. Antes tuve un Galaxy S con su correspondiente capa Touchwiz y no es que estuviese mal el rendimiento del móvil, pero el iPhone 4, a igualdad de prestaciones le pegaba un repaso, ya que, la capa de Touchwiz mermaba mucho la capacidad de la RAM provocando frecuentes cierres forzados. Antes tuve un Motorola Milestone (mi primer Android), cuya única queja era la escasa memoria interna, pero su rendimiento era genial. Hoy estaría obsoleto, pero por entonces era genial. A lo que iba, conocía esa capa y, en un móvil con 512 MB de Ram es algo que no le recomiendo ni a mi peor enemigo. Pues en un móvil con el cuádruple de RAM no funciona tan mal, pero se le aproxima. Eso sí, agradecí que tuviera ranura para micro SD y radio integrada, cosas de las que el Nexus 4 adolecía. Eso sí, sigo sin entender por qué las radios integradas de los móviles de Huawei no incorporan tecnología RDS a sus radios, cosa que sí hacen la totalidad del resto de marcas que integran radio a sus equipos. La tecnología RDS, aunque poca gente sepa como se llama, es esa que hace que en la radio de tu coche (que suele ser lo más común) aparezca el nombre de la emisora en la pantalla, o que en un viaje largo, la emisora cambie sola de frecuencia, pudiendo disfrutar de la misma emisora todo el camino sin saberte los diales, siempre y cuando, claro, que la emisora tenga cobertura en todo el trayecto, que no suele ser lo común, por desgracia. También agradecí, aunque la pantalla del Nexus no era, ni mucho menos, mala, que la del P7 fuese de 5 pulgadas, y encima Full HD. Dicen que más de x puntos por pulgada el ojo humano no los distingue, y puede ser verdad, pero el extra de nitidez sí que se nota y mucho. Eso y las cámaras de 13 y 8 mpx trasera y frontal respectivamente de una calidad buenísima, y encima con grabación en estéreo para los vídeos, que me encanta.
Ahí se acaban las ventajas. Venir de un Nexus 4 con Android 5.0 Lollipop en su versión stock a uno, no sólo con 4.4 (Kit Kat) sino con la horrenda e insoportable capa EMUI (para abreviar) que encima lastra el rendimiento del teléfono, pues la verdad, desanimaba un poco. Pero bueno, lo asumía, lo que no podía asumir, ni queriendo, es que a alguna cabeza pensante se le ocurrió que tras colgar una llamada con el manos libres, se desbloquee la pantalla del teléfono. Ideal para cuando lo llevas en el bolsillo y llevas las manos ocupadas. Otra cosa es que se llevaba mal con los manos libres bluetooth. Seguro que por algún bug, me juego el cuello y no lo pierdo. ¿Qué le pasaba? Que a veces, tú conectabas el manos libres correctamente, te disponías a hacer una llamada, y, cuando te querías dar cuenta, ya empezaba a correr el contador, y lo que tenías que hacer era conmutar entre el manos libres y otra opción como por ejemplo el auricular interno, y volver a conmutar al manos libres para que se oyese. Pues cuando lo quise actualizar a la ROM que Huawei liberó para mi teléfono con la versión 5.1 de Android con su EMUI 3.1 (una actualización, además, de su capa de personalización), pues quise, por lo menos, cambiarme a una experiencia de usuario no tan horrenda. Si bien esa actualización hacía EMUI muchísimo más vistosa, sólo tenía de Android 5.1 el número de versión visible en los ajustes del teléfono ya que por lo demás, no se parecía en nada. Ni rastro de Material Design, el cambio de interfaz más drástico en años que Google se curró para su sistema operativo que incluía animaciones para casi todo lo que hicieras con el teléfono, una multitarea mucho mejor, un dialer que convierte el idem en unas páginas amarillas express pudiendo llamar un negocio que se incluyese en Google con sólo buscar su nombre en dicho dialer, eso y un cambio de máquina virtual que emula Linux (el sistema bajo el que funciona Android) que reducía el consumo de recursos de los aparatos y que hacía dicho sistema operativo accesible a móviles con sólo 512 MB de RAM, según decían ellos. entre otras muchísimas novedades. El P7 sí incluía novedades, pero todas bajo el filtro, el yugo, la voluntad férrea de Huawei. Lo tuve al principio con el Google Now Launcher para hacer ese móvil la experiencia lo más parecida posible a Android Stock y eso lastraba el rendimiento del teléfono a límites intolerables para un móvil de gama media.
Cuando lo actualicé a esa versión de Android, eso de que se llevaba mal con los manos libres bluetooth se acentuó aún más si cabe, hasta el punto de que ya no se escuchaba, por más que lo intentara. Un día, ayudando a una conocida a usar el Whatsapp en el ordenador, teniendo que moverme entre móvil y ordenador todo el rato haciendo abundantes capturas de pantalla, ya que le costaba encontrar las opciones, todo eso mientras tenía un manos libres con cables conectado, en un descuido mío al girarme, el móvil se cayó al suelo con tan mala pata que se golpeó por el lado de la conexión USB. Eso hizo que a partir de ese momento, para cargarlo, tuviese que mantener el cable en un alto para vencer la holgura que le había provocado el golpe a la conexión. Así me estuvo funcionando unos días hasta que uno en concreto, el móvil de repente, muere, y mis intentos por resucitarlo son todos en vano. Miré en foros pero no acertaban en el diagnóstico con lo que me pasaba a mi, ya que decían que con desinstalar el Viber valía y yo ni podía encenderlo ni tenía instalado el Viber. Probé a cargarlo y a encenderlo en modo recovery sin éxito. Además el coste de reparar la avería era similar a la de su precio, con lo cual no merecía la pena ni de lejos.
Estuve unos días tirando con un Nokia 130 que me compré en su momento como móvil auxiliar ya que la batería le dura hasta 30 días en espera y eso era ideal para llevárselo de maniobras. Ese teléfono como muchos supondréis tiene llamadas y mensajes. Bueno, y radio, y bluetooth, y mp3 y reproducción de vídeos en formato propietario, pero en una pantalla de 1 pulgada aprox.
Para no estar comunicado vale más que de sobra, pero para poco más. Tengo una tarifa con llamadas ilimitadas, 1000 sms mensuales y 7 gb de internet. Tarifa que desaprovecharía totalmente con un móvil así, aunque funcione perfectamente. Y caí en la cuenta de que hay smartphones Lumia con un rendimiento envidiable por menos de 100 € y pensé en lo más barato del catálogo. Días atrás, había estado asesorando a una amiga que se quería comprar un móvil nuevo con unos ahorros que pudo acumular de un trabajo en el que estuvo, pero quería gastarse el menor dinero posible. Claro que yo exploraba todas las posibilidades, y en Android lo barato más decente que se me pasa por la cabeza era el Moto E, que vale 120 €. Entiendo que la suma de dinero para pagarla del tirón es una suma muy importante, pero en Android por menos de ese dinero, no conozco yo un móvil cuya experiencia merezca la pena. Entonces recordé que cuando la asesoré también miré esos teléfonos precisamente por lo del precio, y que, después de leer análisis de los mismos, dichos análisis coinciden, es que el rendimiento del los teléfonos.
El más barato que vi, fue el Lumia 435 Dual Sim, que en la propia web de Microsoft enlazaban a una oferta de 50 € en Media Markt, pero como este mes no iba a poder disponer de dinero, aun así me tocaba esperar. Pues gracias a que me dieron 100 € como regalo de "cumplereyes" sí me pude hacer con uno. Llevo unos días con él y más contento no puedo estar.
La gama baja hace que carezca de flash, autofocus, HDR y cosas así, pero el hecho de que se pueda aprovechar mejor la tarjeta de memoria en Windows que en Android, se agradece bastante, porque aunque la memoria interna del móvil sea escasa, lo palía sobremanera poder meterle tarjetas de hasta 128 gb al teléfono. Como yo ya tenía una de 64, asunto resuelto. Por otro lado, impagable el hecho de que un teléfono de 50 € (79 suele costar en todos los lados, Amazon incluído) no solo tenga una versión stock de su sistema operativo, sino que además, tenga actualizaciones garantizadas de su propio fabricante.
Sólo me ha costado unos días saber todo lo que se puede hacer con WP, pero si bien es menos versátil que Android en lo que a posibilidades se refiere, la experiencia de usuario es más que satisfactoria. Creía que no había nada parecido a multitarea, pero sí, me contaron por un foro cómo se usaba, y ahora sí que estoy contento. Lo que todavía me cuesta creer es que otras veces he tenido móviles de precios similares o superiores y no eran, ni de lejos, tan completos como este. En los análisis decían que los ángulos de visión de la pantalla eran bastante incómodos y he de decir que he tenido que girar muchísimo la pantalla para que se vean mal los colores. Se quejaban también por ahí porque los negros no eran fieles. Hombre, no es una pantalla AMOLED, pero por cómo me lo pintaban en el análisis me esperaba una pantalla transflectiva con unos pixels como garbanzos y con una retroiluminación que parecería la de un reloj de Casio o unos fluorescentes detrás de una moldura de escayola, y qué va... Si eliges el tema oscuro, el fondo se ve negro, y esto es así. Y ni aun poniéndome puntillista le veo defectos a los negros, no los he visto peor que otros móviles que he tenido, si exceptuamos el Galaxy S, pero aquella pantalla saturaba muchísimo los colores, tenía peores ángulos de visión que esta pantalla y los rojos se veían muy pixelados, al parecer porque en la matriz, los leds rojos eran más grandes.
¿Qué puedo decir de las cámaras? Que puedo hacer fotos, que la calidad de grabación del vídeo es excelente, que tengo el privilegio de tener cámara frontal (muchos móviles de esa gama no la tienen) y que la app nativa, pese a las limitaciones, que pueda modificar manualmente la velocidad de obturación o la ISO para mi es impagable. No es la cámara del P7 (de las pocas cosas buenas que tenía), pero aun así y todo creo que me lo voy a pasar bien investigando las posiblidades que ofrece, a pocas que sean.
Mi móvil se va actualizar a Windows 10, cuando en Android, el que no tenga un gama alta, un Motorola, un BQ, un Android One o un Nexus, no sabe ni lo que es eso, y aun así y todo, la mayoría, cuando les llega la actualización via OTA les parece tan raro que se creen que es un virus.
Conclusión, los 50 € mejor invertidos de mi vida. Me pica el gusanillo de probar, más adelante, los Lumia de gama alta, ya que, al parecer, la cámara es canela en rama. Pero, mi conclusión, que recomiendo Lumia a quien adquiere un smartphone por primera vez, o a quien iOS o Android le viene grande. Para usuarios hardcore como yo, prefiero Android por su versatilidad y su gran cantidad de opciones, pero sin capas, por piedad. Aparte de que los servicios de Google, siento decirlo así pero dejan en pañales a los de Microsoft en mi opinión. Aunque, se agradece la convergencia entre PC y móvil, me ha sabido a poco, pero no desmerece para lo contento que estoy con el teléfono.