domingo, 19 de febrero de 2017

Regreso a Android

En realidad, volví en noviembre del año pasado, cuando me compré un Vernee Apollo Lite, pero, poco me duró la suerte. Es difícil encontrar accesorios para una marca desconocida fuera de China, no digamos ya soporte técnico. Todos los móviles a los que les he puesto funda o bumper, nunca les ha pasado nada por haber sufrido una caída. Y mira que han sufrido muchas. Dos de ellos, se me fastidiaron por el puerto USB, uno por no sujetarlo correctamente mientras se cargaba, lo que hizo que cogiera holgura. Y el otro, por imprudencia mía, una caída mientras lo tenía cargando y usaba un manos libres con cable a la vez, hizo que, al darme la vuelta, le dí un tirón y cayó al suelo por el lado del cargador. Y a diferencia del anterior, el Nexus 4, éste no disponía de carga inalámbrica, así que lo que hacía era vencer esa holgura del cable sujetándolo en alto con algún objeto, hasta que un buen día murió y me compré el smartphone más barato que he tenido jamás y que aun sigo usando con una tarjeta de prepago para llamar al extranjero.
De ese smartphone también me cansé porque, a diferencia de Android, en Windows para móviles, para aplicaciones como el Whatsapp, cuando te quedas sin memoria, la única opción, es desinstalar la aplicación y volver a instalarla. Es incómoda, pero es una solución al fin y al cabo. Lo malo es cuando es la aplicación de correo la que llena la memoria, que no hay manera alguna de liberar espacio sin reiniciar el teléfono de fábrica. Otro "fallito" es que de vez en cuando no reconocía la tarjeta de memoria, por más que lo reiniciases. Sí, es una enorme ventaja que en un teléfono con poca memoria interna te permita usar la tarjeta de memoria para instalar aplicaciones, y un gran inconveniente si de vez en cuando le da por no reconocerlo. Problema que también se solucionaba reiniciando el teléfono de fábrica. Cuando ya has reiniciado el teléfono dos veces, uno se empieza a cansar. Si, para colmo, un buen día, tras actualizar Whatsapp, dicha aplicación empieza a ir insultantemente lenta, y no puedes instalarle mucho más para prevenir futuros reseteos de fábrica, bien sea por falta de memoria, bien por errores al reconocer la tarjeta, pues, para alguien que apenas le saca partido a un smartphone está genial. Para el resto, no.
Volví a Android, volví a tener notificaciones como Dios manda, volví a poder usar el Chromecast, tras haber muerto las dos tabletas que tenía. volví a tener una cámara con flash y foco ajustable. Volví, como no podía ser de otro modo, a Android stock y a un fabricante chino que encima da soporte de actualizaciones. Volví a poder instalar todas aquellas apps, que no son pocas, que no están en la Windows Store.
Asumí las carencias que puede tener un móvil chino: que el lector de huellas lo tenga casi de adorno, que no disponga de NFC (es algo en lo que muchos fabricantes chinos se suelen poner de acuerdo), porque, por lo demás, era redondo. y estaba muy contento. Pantalla full hd de 5,5 pulgadas. En los análisis se quejaban del brillo máximo en días soleados. Es cierto que hay pantallas mejores, pero doy fe de que no hay pantalla más insufrible en exteriores que la del Lumia 435 Dual Sim. Ni haciendo sombra con la mano se veía bien la pantalla en un día soleado.
Un buen día, se me ocurrió, trasteando en las opciones, activar el reconocimiento de voz con la pantalla bloqueada, pues se supone que sólo se activa cuando dices "OK Google", la cosa empieza a irritar cuando no puedes tener una conversación o ver un programa de televisión en el que haya gente hablando, cuando tengas el móvil cerca, porque no para de desbloquearse y decir "si has dicho algo, no lo he entendido". No sé si desde el principio o no, pero, un buen día, de repente, al hacer fotos con la cámara trasera en apaisado, se ven dos rayas con el color negativizado que afean bastante las fotos. Curiosamente sólo pasa con la app nativa de cámara, y sólo en las circunstancias antes descritas. En vertical o con la cámara frontal ni rastro de ese bug.
Como comentaba antes, al ser una marca casi desconocida, pues, tienes el problema de que es casi imposible encontrar accesorios, y, en caso de percance, casi imposible encontrar dónde arreglarlo. Tras la primera caída, a las dos semanas de estrenarlo, ya se resquebrajó el cristal pero, por suerte, el estropicio, estaba casi todo fuera de la pantalla. Dentro tenía una raja, pero no se notaba al tacto, y podía usar el móvil normalmente. Una segunda caída un mes y pico después, le hace un desperfecto aun mayor y que sí se nota al tacto, y eso que ya tenía funda por aquel entonces. Lo último fue que se me cayó el móvil a un plato de atún con tomate y se fastidió el altavoz, que se encuentra en el canto inferior, al igual que el puerto USB, que pude salvar. El micrófono no sé en qué estado se encuentra.
Cogí el móvil viejo de mi madre, que hacía poco que se había cambiado también de teléfono. El BQ Aquaris X5 plus, recomendado por mí, al igual que el anterior, Moto G 4G (el del 2013). Pero ese, nada más actualizar las apps que vienen con el mismo e instalar el WhatsApp, ya se había quedado sin memoria interna. Y de nada vale meterle una tarjeta de 64 gb, eso no vale para las aplicaciones en un teléfono que, bastante tiene con que lo han actualizado a Android Lollipop 5.1.
Estaba firmemente decidido a comprarme un móvil a plazos, más que nada para no hacer un desembolso muy grande de golpe y barajaba sólo dos opciones: el BQ Aquarix X5 Plus o el Lenovo Moto Z. El BQ estaba agotado en toda España, a no ser que lo comprase pagando de golpe en alguna web, opción que no barajaba.
Ah, se me olvidaba. El Vernee, por alguna razón que desconozco, capaba la función Google Now a un toque, opción de la que sí dispone el BQ de mi madre, además de soportar la API 2 de cámara, lo que permite a apps de terceros ajustar manualmente todos los parámetros de la foto, cosa de la que también carecía el Vernee.
Pues, dado que en el Media Markt, no me ponían pegas para financiarlo, eso fue lo que hice. Y por fin tengo un Android con todo lo que puedo desear de un smartphone. Hasta flash en la cámara frontal.
Un GPS que no me dice que estoy en la calle de al lado, o que no pierde la conexión constantemente en plena M50, en mitad de una llanura gigante. Un lector de huellas que funciona. Un NFC incorporado. Una cámara que, no solo no tiene bugs, sino que también tiene estabilizador óptico, enfoque láser y controles manuales y flash en la cámara frontal, como ya he dicho. Un teléfono que funciona como tiene que funcionar y que no se activa el reconocimiento de voz cada vez que oye gente hablando.
Ahora bien, dije que odio las capas de personalización y es una incongruencia porque mi móvil no está exento de ellas. Pero una cosa son las capas de LG, Sony o Samsung, y eso que he nombrado las marcas menos agresivas en ese sentido, y otra cosa es una capa que sólo añade funciones. Este trasto tiene una especie de pantalla de bloqueo que se activa con pasar la mano por encima, gestos tales como activar la linterna al agitar el teléfono dos veces, o cámara que se activa al girar el teléfono dos veces sobre sí mismo. Y tiene todo eso respetando el diseño y las opciones del menú de Android Stock, siempre con algún añadido, claro.
Fabricantes de Android del mundo, así se hacen las capas. Añade todas las funciones extra que se te ocurran, pero no cambies el diseño de Android. No sé qué sentido tiene lastrar el rendimiento de un teléfono cambiando cosas de un sistema operativo que, para colmo, cuando Google lanza una actualización, a un gama alta de LG, Sony o Samsung, tarda más meses en llegar porque los fabricantes tienen que hacerle las modificaciones oportunas.
Pánico me dio cuando pregunté en cinco tiendas distintas si tenían fundas para mi móvil y no hubo suerte en ninguna. Más luego el teléfono viene con un bumper y una Style Shell, que así es como se llama a las cubiertas traseras imantadas compatibles con mi teléfono y con el Z Style. Mi teléfono ya es bonito de por sí, blanco y dorado en detalles como los marcos del sensor de huellas o del altavoz, el marco lateral y la parte trasera.
Esta vez, no correré el mismo riesgo, el teléfono tiene el seguro más caro que le podía hacer en la tienda. Eso sumado a que, obviamente, lleva puesto el bumper que venía incluído. La parte trasera es metálica y el búmper sobresale en grosor por encima de la pantalla, así que, en caso de caída, digo yo que absorbería el golpe.
Me he llevado un chasco, aunque irrelevante. En las características, dice que el móvil integra Radio FM cuando no es así. Suerte que, en su momento, yo ya me compré una radio digital terrestre de bolsillo, la cual incluye FM con RDS. Me la compré cuando tenía el Nexus 4, ya que mi plan por aquel entonces, consistía en que todos mis móviles después de ese, fueran Nexus, y como ya no iban a incorporar más la radio, pues... Después tuve el Huawei Ascend P7, el Lumia 435 Dual Sim y el Vernee Apollo Lite, los tres con radio FM, así que ahora desempolvaré la radio que tenía guardada en el cajón.
Para resumir, ojalá todos los fabricantes personalizaran los teléfonos como lo hacen BQ o Motorola, sin cambiar el aspecto o las funcionalidades de Android. Añadir sí, cambiar no. 
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